¿Sabías que los populares «corn flakes» nacieron para promover la abstinencia sexual?

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

La Voz de la Salud

El objetivo de su inventor, John Harvey Kellogg, era «disminuir la estimulación sexual de los pacientes» porque consideraba que era la única forma de alcanzar una vida saludable

11 ago 2022 . Actualizado a las 15:46 h.

Todos reconocemos el característico envase de los corn flakes de Kellogg's, unos cereales presentes en las mesas de medio mundo a la hora del desayuno. Pero puede que después de descubrir esta historia, no los vuelvas a ver de la misma forma. ¿Sabías que estos cereales nacieron con el objetivo de promover la abstinencia sexual? Su inventor, el médico John Harvey Kellogg, consideraba que esta práctica era el camino adecuado para alcanzar una vida saludable

Este famoso nutricionista estadounidense, nacido en 1852 en el seno de una familia muy religiosa, apoyaba decididamente la eugenesia, que consiste en la utilización de las leyes biológicas de la herencia para «perfeccionar» la especie humana. Según sus creencias, la energía del cuerpo se desperdiciaba en actos impuros. Y para aplacar estas pasiones, abogó por la abstinencia de té, café, chocolate, alcohol, al igual que otro tipo de condimentos y especias como el vinagre, la canela, mostaza, jengibre, pimienta o azúcar. Además, practicaba el vegetarianismo, por lo que defendía una dieta sin carne y en la que predominaran los vegetales y cereales. Unas firmes creencias que dejó plasmadas en algunas de sus obras, como Plain Facts About Sexual Life, publicada en 1877. 

Al igual que toda la familia Kellogg, John era muy religioso, miembro de la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Se casó con Ella Eaton Kellogg, que también formaba parte de esta comunidad y, según apuntan varias biografías sobre ellos, nunca llegaron a consumar su relación. No obstante, sí criaron a varias docenas de niños a lo largo de los años y acabaron adoptando de manera oficial a siete de ellos. 

En el 1876, con 24 años y tan solo un año después de licenciarse en medicina, John Harvey Kellogg asumió el cargo de director en el centro Westerm Health Reform Institute, fundado por miembros de la Iglesia Adventista del Séptimo Día y que al poco tiempo, cambió de nombre a Battle Creek Sanitarium. Allí puso en práctica su particular forma de ver la medicina, a través de la nutrición, el ejercicio físico y el uso terapéutico de enemas. El objetivo era, según palabras textuales del propio Kellogg, «disminuir la estimulación sexual de los pacientes». 

El estadounidense se obsesionó con la «autointoxicación». Aunque a día de hoy este concepto está desacreditado, fue desarrollado por Elie Metchnikoff, un químico ruso del Instituto Pasteur de París. Consideraba que los venenos de los alimentos no digeridos en los intestinos se filtraban en el cuerpo y causaban enfermedades. De esta forma, Kellogg creía que esta condición se podría evitar defecando después de cada comida y si bien condenó el uso de laxantes, defendió los enemas frecuentes para las personas que sufrían estreñimiento.