«Desde un punto de vista evolutivo, tiene sentido que las mujeres seamos más agradables durante los días fértiles, pero estamos en el siglo XXI»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Marián del Álamo y Miriam Vitoria, coautoras del libro «Mi ciclo menstrual».
Marián del Álamo y Miriam Vitoria, coautoras del libro «Mi ciclo menstrual».

Marián del Álamo y Miriam Vitoria, psicóloga y la dietista-nutricionista son coautores del libro «Mi ciclo menstrual», y apuestan por una perspectiva integrativa de salud

15 jul 2022 . Actualizado a las 10:57 h.

Marián del Álamo, psicóloga, y Miriam Vitoria, dietista-nutricionista especializada en trastornos de la conducta alimentaria. Compañeras de trabajo y ahora co-autoras del libro Mi ciclo menstrual (Oberon). Ambas apuestan por una salud integrativa, que no entiende de la física, sin la mental. El bienestar femenino siempre ha formado parte de su experiencia profesional, tanto que han llegado a especializarse en ello. «Somos cíclicas», defienden

—¿Por qué una psicóloga y una nutricionista se han lanzado a escribir un libro sobre la menstruación?

Marian del Álamo (M.A): Es un ámbito que es necesario enfocar de una manera holística e integrativa. Y aunque es súper importante tener en cuenta la visión médica, también es muy importante ofrecer un abordaje psicológico y nutricional para poder tocar todo lo que está involucrado.

Miriam Vitoria (M.V.): Los profesionales de la ginecología son imprescindibles en este ámbito, pero la alimentación, el estrés y el estado emocional influyen mucho en el ciclo menstrual. De hecho, lo pueden alterar. Yo creo que hacer un buen trabajo en equipo es muy relevante. Además, lo hemos escrito porque vemos que es un tema que durante mucho tiempo se ha dejado de lado, y que hay cambios que se pueden hacer desde un abordaje integrativo.

—Acaban de mencionarlo, ¿cómo se relacionan nuestras emociones con nuestras hormonas, y estas a su vez, con el ciclo menstrual?

—M.A.: Las personas bailamos al son de las hormonas. Somos cíclicas. Nuestro cuerpo va a cambiar de muchas formas, y así lo exteriorizará. Las emociones varían y dependen de la fase de cada ciclo porque hay ciertas hormonas que van a fluctuar y que nos afectarán más o menos. Gracias a esta regulación, se van a ir liberando neurotransmisores en nuestro cerebro, lo que repercutirá en cómo nos sentimos.

—La amenorrea es la ausencia del ciclo menstrual, ¿puede deberse a una mala gestión del estrés?

—M.A.: Depende, por supuesto, del estado emocional. Por ejemplo, no es lo mismo venir de un trastorno de la conducta alimentaria, de una depresión o de un período de ansiedad, pero lo que sí está claro, es que el estado emocional será un factor de estrés. Y los factores del estrés pueden tener como consecuencia amenorrea.

—En el libro mencionan varios mitos y falsos juicios que se han ido creando alrededor de la regla, los cuales han hecho que las mujeres la rechacen, ¿cómo recomiendan que se reconcilien con el ciclo?

—M.V.: Es súper importante entender que el ciclo forma parte de nosotras y de nuestra biología, para ello podemos intentar cambiar nuestra mirada hacia nosotras mismas y hacia nuestro cuerpo. También pienso que es fundamental el autoconocimiento, porque muchas veces hemos asumido que hay cosas que pasan, como el dolor, y que nos tiene que molestar. Cuando la realidad es que si duele, podemos poner en práctica ciertos hábitos para mejorarlo.

—Vamos por partes. En uno de los capítulos comentan que, desde el punto de vista evolutivo, tiene sentido que las mujeres seamos más agradables durante los días fértiles, ¿cómo lo explican?

—M.A.: Es una afirmación que tiene sentido evolutivo, pero hay que contextualizarla. Al final el ser humano está predispuesto a actuar según la etapa del ciclo. Durante la ovulación, las mujeres estamos más predispuestas a procrear, lo que cuadra como especie. Para eso estamos agradables, nos sentimos más empoderadas, con más energía, con más ganas de relaciones sexuales. Ahora bien, estamos en el siglo XXI, hemos evolucionado y hay que contextualizarlo, porque a lo mejor estamos ovulando, pero también estamos tristes y no nos va a apetecer tener relaciones sexuales. Hay que tener esto en cuenta para escucharse e indagarse, tomándolo como un dato más.

—Respecto a la fase preovulatoria, dicen que es una etapa de energía, ¿deberíamos sacarle más provecho a estos días?

—M.a.: Sí, pero una vez más, contextualizándolo. Es verdad que tanto en esta fase, como en la ovulatoria, sentimos mucha más energía, y a nivel general nos sentimos más vitales, aunque obviamente esta regla puede no cumplirse. No obstante, si nos conocemos y vemos que durante esta etapa nos sentimos así, podemos aprovecharlo. Al igual que las deportistas tirarían súper fuerte y entrenarían con más intensidad, ¿por qué no vamos a nutrirnos de esto si cabe?

—Por el contrario, en la fase lútea estamos algo más de bajón, ¿no es así?

M.A.: Sí. La fase lútea iría antes de la menstruación. Nos prepara para estar en un ambiente de introspección, calma, de necesitar más un parón y suele haber más inestabilidad emocional.

—También es bastante común pensar que tenemos más hambre durante el ciclo menstrual, ¿tiene sentido?

—M.V.: Sí, es habitual tener más hambre. Sobre todo, durante la fase lútea que es justo antes de la menstruación. Durante esta etapa hay cambios hormonales. A mayores, aumenta el gasto energético por todas las modificaciones que va habiendo con el ciclo. Al aumentar el requerimiento energético, aumenta el hambre. De igual forma, las hormonas también influyen en que sintamos mayor o menor saciedad. Por ejemplo, en la fase folicular que viene después de la menstruación, tenemos menos ganas de comer.

—¿Que nos apetezca más dulce es un mito o una realidad?

—M.V.: Depende de la persona, como todo. Pero es cierto que a nivel hormonal tiene una explicación. Los días antes de que nos venga la regla, al final de la fase lútea, tanto los estrógenos como la progesterona baja, y con ello también cae la serotonina que es un neurotransmisor. Eso hace que nos apetezca más dulce durante esos días.

—Poca comida y mucho ejercicio también afecta al ciclo, ¿no es así?

—M.V.: Sí, el ciclo influye en muchas funciones y por ello también tiene un gasto energético elevado. Es decir, necesita mucha energía para poder llevar todo a cabo. Si estamos en un contexto de baja disponibilidad energética, el cuerpo se adapta para invertir esas calorías en otras funciones más importantes porque está en modo supervivencia. Entonces, a corto plazo frena el ciclo menstrual. También puede ocurrir con el estrés. Se le llama amenorrea hipotalámica funcional, y es una alteración adaptativa. Es habitual, por ejemplo, en los trastornos de la conducta alimentaria.

—Por otra parte, en el libro le dan mucho peso al trastorno por atracón. ¿Están subiendo los números?

—M.A.: Cada vez son más los diagnosticados en consulta. No sé si se debe a que se habla más de ello y por lo tanto hay más información, o que existe una peor relación con la comida, pero cada vez hay más casos de atracones o de uso emocional de los alimentos. Al final, el hecho de comer es un analgésico emocional que tenemos al alcance en cualquier momento. Precisamente, al ser accesible, se usará y tendrá una repercusión en nuestro ciclo, y en nuestra vida, tanto a nivel físico como psicológico.

—¿Cómo podemos diferenciar un atracón de un empacho?

—M.A.: Las emociones nos avisan y nos hacen sentir mal después del atracón. Con este, también habrá una falta de control. Como si la comida nos dominase. En cambio, en un empacho común yo elijo comer más. El atracón no es elegido, nace y se ejecuta. Además, las cantidades son ingentes, tanto que esa persona no podría comerlas en otra situación. También se relaciona más con hacerlo a escondidas, mientras que el empacho suele aparecer en planes sociales.

—Quiero terminar preguntándoles acerca del síndrome de ovario poliquístico (SOP). La alteración endocrina más frecuente entre las mujeres, ¿cómo se debe abordar: desde la alimentación o con la píldora?

—M.V.: El SOP pasa a nivel hormonal, y también a nivel metabólico, como es el ejemplo de la resistencia a la insulina. para poder solucionarlo, hay que indagar en la posibles causas, el tipo de SOP, y cual es el contexto de la persona para poder ir haciendo los cambios enfocados y que mejore la sintomatología. A nivel alimentación, los nutrientes que tienen funciones antiinflamatorias y antioxidantes son muy importantes. Por ejemplo, la vitamina B, el omega-3, el selenio, el zinc, la vitamina D o los polifenoles. Igualmente, también son relevantes otros aspectos de la vida como el deporte, el descanso, el estrés o incluso el estado de la microbiota. Se ha visto que una alteración intestinal puede contribuir a una mayor inflamación, lo que a su vez afecta al ciclo.

Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre una de mis pasiones, la nutrición.