No hay pastillas mágicas para prevenir las quemaduras solares: «Son un complemento, pero nunca deben sustituir a la crema»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

La Voz de la Salud

Te explicamos en qué consiste la fotoprotección oral y por qué nunca pueden llegar a sustituir un fotoprotector tópico

29 jul 2022 . Actualizado a las 12:27 h.

Ante la radiación solar, toda protección es poca. El bronceado es el método con el que la piel intenta protegerse del daño de los rayos UV. Por lo tanto, no existe un bronceado seguro, sin riesgos. Menos aún si nos quemamos, ya que este tipo de inflamación es la repuesta que da la piel ante esta agresión. 

Para minimizar lo máximo posible ese daño, la industria farmacéutica intenta buscar soluciones. Una de ellas es la protección solar en formato oral, que se vende desde hace ya un tiempo en cualquier farmacia comunitaria, pero que es bastante desconocida por la gente de a pie. De esta forma, dentro de la nutricosmética existen diferentes tipos de fórmulas con las que se pretende proteger y cuidar células y tejidos desde el interior, con el objetivo de prevenir los daños que puede producir la radiación solar.

No obstante, existe cierta confusión sobre este tipo de pastillas solares. ¿Pueden protegerme contra el sol y así evito echarme crema? ¿Cómo actúan? ¿Cómo deberían tomarse? 

Los fotoprotectores solares orales no protegen contra la radiación, son un complemento

Lo primero que debemos dejar claro es que la fotoprotección solar en formato oral, a diferencia de la de uso tópico, no bloquea los rayos solares —ya sean del tipo UVA, UVB o los inflarrojos—. «Mucha gente se pensaba que no era necesario pero, aunque te la tomes, tienes que ponerte una fotoprotección solar encima», remarca Irene González, farmacéutica. Por lo tanto, partimos de la base de que este tipo de fotoprotectores no son sustitutos de la crema solar, sino un complemento. 

Estas cápsulas suelen estar compuestas por combinaciones de distintos antioxidantes, carotenos y otro tipo de ingredientes que ayudan en esa protección extra de la piel. Los primeros, son moléculas capaces de retardar o prevenir la oxidación de otras moléculas. Se encuentran en muchos alimentos, como frutas y verduras. Algunos ejemplos son el betacaroteno, el lipoceno, y las vitaminas A, C y E.

Uno de los antioxidantes principales que se encuentra en este tipo de fotoprotección oral es el polypodium leucotomos, también conocido como fernblock. «Se trata de una sustancia de origen vegetal de la que poco a poco se han ido conociendo sus propiedades fotoprotectoras. Son, en general, que es antiinflamatoria, que mitiga el efecto de los rayos solares por su efecto inmunomodulador y también retrasa la pigmentación en el bronceado», asegura la dermatóloga Rosa Martí Laborda, miembro del Grupo Español de Dermatología Estética y Terapéutica (GEDET) de la Academia de Dermatología. 

Otro ingrediente clave según la dermatóloga es la nicotinamina, que también se denomina niacinamida o vitamina B3. Ayuda a potenciar el sistema inmunitario y repara el daño producido por el sol en el ADN. «Hay un montón de ingredientes que se venden, tanto mezclados en un mismo producto como separados, con carotenoides, antioxidantes, vitamina C o té verde. Pero son un complemento al resto de medidas fotoprotectoras», matiza Martí. Por eso, advierte de la importancia de echarse crema solar, evitar —si es posible— las horas de mayor exposición, y utilizar gafas y sombreros para protegernos aún más. 

Aunque las indicaciones pueden variar según el fabricante, lo habitual es la ingesta de una pastilla al día antes de la exposición solar. 

¿Debo tomar fotoprotección oral?

Una vez descubierto qué ingredientes suelen contener este tipo de productos y que son un complemento a las cremas, la pregunta sería: ¿Me los tomo, o no? Los expertos consultados, difieren. «Voy a ser un poco rompedor: yo no creo en esas pastillas milagrosas y creo que no tienen ningún sentido», considera Josep Tur, vocal de Alimentación del Colegio de Farmacéuticos de Baleares. En su opinión, hay que seguir incidiendo en el uso de cremas solares, la fotoevitación y en la hidratación. En el caso de la vía oral, recomienda seguir una dieta mediterránea rica en frutas, verduras y legumbres. No obstante, recalca: «No digo que estas cápsulas no funcionen, sino que no son necesarias». 

Por su parte, la farmacéutica Irene González sí aconseja su ingesta: «Con el fotoprotector oral lo que estamos haciendo es preparar la piel para tener menos riesgo de sufrir alguna alteración, por decirlo así. Pero tienes que tomarte la protección oral y echarte la crema. Lo correcto sería que todo el mundo se tomase las dos cosas. Eso sería lo ideal». Para ilustrarlo, pone el ejemplo de que si en algún momento te has olvido echarte crema o no la has aplicado correctamente por todas las zonas de tu cuerpo, tu piel se encuentra más protegida aunque reciba radiación solar si tomas diariamente este tipo de fotoprotección oral. Al igual que si nos encontramos haciendo actividad física, porque sudamos y el fotoprotector tópico se va eliminando. 

La dermatóloga Martí también las recomienda para aquellas personas que se ven expuestas al sol durante mucho tiempo o en las horas en las que la radiación es más fuerte: «Como algunos deportistas. Además, son pastillas que se pueden tomar durante todo el año y que no producen efectos secundarios, y si las tomas, vas más protegido». También se podrían añadir a la lista de posibles consumidores las pieles de fototipos claros, alérgicos al sol, personas con muchas manchas en la piel o aquellos que tengan antecedentes de cáncer de piel. En el caso de los niños, existen fórmulas en el mercado adaptadas a ellos, pero siempre es mejor preguntar a un especialista. 

No obstante, González también expone que «llevo años vendiéndolas en la farmacia y cuesta mucho venderlas porque la gente no entiende el concepto. Existe gente que ni siquiera se pone protección solar. No saben lo que repercute el daño que van a sufrir, del riesgo de padecer cáncer dentro de diez años por diez días tontos de tomar el sol de vacaciones». 

¿Existirá algún día fotoprotección oral con la que, después de tomarla, estemos totalmente protegidos del sol? La dermatóloga Martí considera que «en un futuro sí porque se está trabajando en ese sentido». Pero por ahora, lo único que tenemos a nuestro alcance es la aplicación de crema solar, el uso de ropa y gorros que nos protejan de la radiación, y como complemento, si queremos, fotoprotección oral. 

Todo el mundo puede tomarse este tipo de complementos que proporcionan un extra en nuestra protección contra el sol, pero entre los colectivos vulnerables que más se recomienda, se encuentran: 

  • Pieles muy claras, fototipo I y II. 
  • Pieles con rosácea, melasma y dermatitis. 
  • Personas que se encuentran muy expuestas a la radiación solar. 
  • Personas con antecedentes de cáncer de piel.
  • Deportistas. 

Antes de tomar cualquier tipo de complemento alimenticio, mejor consultarlo con un especialista. 

La guía definitiva sobre la protección solar: ¿hay cremas que son mejores que otras?, ¿cómo elegir la más adecuada para nuestra piel?

Cinthya Martínez

Llega un fin de semana de buen tiempo en toda España y como no, los planes para disfrutar del sol. Ya sea la práctica de deporte al aire libre, comidas en el exterior o una buena jornada de playa. Todas tienen un enemigo común: la radiación solar. El daño más inmediato lo hemos conocido la mayor parte de la población, las quemaduras, pero estas son solo la base de una alta pirámide de lesiones que a medio y largo plazo, sufrirá nuestra piel. ¿La buena noticia? Que todas son evitables con una acción tan fácil como echarse protector solar. Pero, ¿hay unas cremas mejores que otras?, ¿cómo elegirla?, ¿cuánta debemos aplicarnos?, ¿cuándo se recomienda aplicársela a los niños pequeños?, ¿en qué consisten los nuevos protectores en formato cápsula?

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Cinthya Martínez Lorenzo
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Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.