¿Qué le pasa a tu cuerpo cuando no duermes?

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

Dormir mal puede alterar nuestro metabolismo en el largo plazo.
Dormir mal puede alterar nuestro metabolismo en el largo plazo. La Voz de la Salud | iStock

La expresión «un sueño reparador» es más literal de lo que creemos, ya que al dormir se repara el ADN de las neuronas

23 ago 2022 . Actualizado a las 13:14 h.

Irritabilidad, conducta errática, hambre entre comidas, una fatiga avasallante. Todo aquel que alguna vez haya pasado una mala noche de sueño sabrá identificar estos síntomas. Y es algo sumamente frecuente: las preocupaciones, el estrés, algunos medicamentos y alimentos que consumimos, ciertas patologías o incluso nuestros hábitos pueden hacer que tengamos períodos en la vida durante los cuales nos cueste dormir. Esto se acentúa todavía más en los padres de bebés recién nacidos. Otras etapas en las que se puede ver alterado el sueño son los meses de exámenes para los estudiantes universitarios, o cuando se dan cambios laborales o pérdidas de seres queridos.

Pero, cuando el no dormir va más allá de ser una circunstancia pasajera en la vida y se convierte en una verdadera privación de sueño, el panorama cambia drásticamente. Si una sola noche de mal sueño puede alterar nuestra conducta y empeorar nuestros reflejos, la llamada «deuda de sueño crónica» acarrea consecuencias que pueden ser devastadoras para la salud. Según los últimos datos, los problemas del sueño constituyen una epidemia mundial que amenaza la salud y la calidad de vida de hasta el 45 % de la población. En el Día Mundial del Sueño, repasamos los efectos que tiene en el cuerpo el mal dormir.

«Por privación de sueño crónica entendemos dormir un 20 % menos de lo que uno habitualmente necesita», define Javier Puertas, vicepresidente de la Sociedad Española del Sueño (SES). «No todo el mundo necesita dormir lo mismo. Las necesidades de sueño no son iguales, entonces, no es igual lo que llamamos un dormidor corto, que son las personas que necesitan menos de 7 horas para dormir, que un dormidor largo, que son quienes necesitan más de 8 horas y media», aclara.

Esta privación, explica Puertas, puede dar paso a trastornos en diversas esferas de la salud. «Tenemos un aspecto cognitivo, un aspecto metabólico y un aspecto del estado de ánimo», dice.

«A nivel cognitivo, es decir, a nivel de la capacidad intelectual, lo vemos en la concentración, en la atención, en la dificultades a nivel social. A nivel conductual, esto se expresa como una tendencia al sueño durante el día en situaciones pasivas. Cuando uno no duerme lo suficiente, le puede dar sueño a lo largo de toda la jornada. Entonces, nos encontramos con pacientes que alrededor del mediodía, o cuando vuelven en coche del trabajo, tienen dificultades para mantenerse despiertos y a veces tienen que pararse porque se están durmiendo. Después de comer es muy frecuente que tengan una necesidad muy intensa de sueño, o hacen siestas largas. Tienen una somnolencia irresistible», describe Puertas.