Yasmin Al Adib, doctora en medicina estética: «El inicio de aplicación de bótox no está ligado a la edad del paciente»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

VIDA SALUDABLE

La doctora Yasmin Al Adib Mendiri en una de sus clínicas de medicina estética.
La doctora Yasmin Al Adib Mendiri en una de sus clínicas de medicina estética. La Voz de la Salud

La mejor especialista de España en este ámbito, según Doctoralia, nos explica cuáles son los tratamientos más solicitados y alerta que a partir de cierta edad ya no se pueden erradicar los signos del envejecimiento

20 feb 2022 . Actualizado a las 17:44 h.

Yasmin Al Adib estudió medicina en la Universidad de Cádiz para posteriormente especializarse en medicina familiar y comunitaria en Sevilla. Durante esa época empezó a sentirse atraída por el mundo de la medicina estética, y así acabó estudiando un máster en esta rama al poco tiempo. Tras compaginar ambas vocaciones, ejerciendo como médico de familia en varios centros de salud y como doctora especialista en medicina estética en distintas clínicas, decidió dedicarse en exclusiva a esta última. Así, dio el salto y montó su propia consulta en Ibiza, Sevilla y Badajoz.

Ahora, seis años después de empezar a ejercer en este campo, es considerada como la mejor doctora en medicina estética de España, según la plataforma Doctoralia. Un premio que, además, recibe por segundo año consecutivo junto a su hermana, Miriam Al Adib, la mejor en su ámbito, el de la ginecología.

Hablamos con ella sobre tratamientos con bótox, ácido hialurónico, el aumento de demanda por parte de la población masculina y sobre una de las mayores preocupaciones de la población: el envejecimiento.

- Acaba de ser galardonada como la mejor doctora en medicina estética de España según la plataforma Doctoralia por segundo año consecutivo. ¿Cómo se siente?

- La verdad es que estoy súper feliz porque supone el reconocimiento de mis pacientes, que son lo más importante para mí. Y a la vez los compañeros de profesión han valorado mi trabajo. Es un premio realmente gratificante porque el esfuerzo y dedicación de alguna manera se ve reconocido. 

- ¿Desde cuándo ejerce la medicina estética?

- La llevo ejerciendo desde hace seis años aproximadamente. También tengo la titulación de Médico de Familia y en un principio compaginaba ambas especialidades hasta que finalmente ya me centré más en la medicina estética.  

- La medicina estética se puede confundir con la cirugía estética. ¿Cuáles serían las diferencias?

- Son dos especialidades totalmente distintas y a día de hoy todavía se confunden. La medicina estética es una especialidad que realiza tratamientos o procedimientos no invasivos, es decir, no quirúrgicos, de rejuvenecimiento facial y antienvejecimiento. Y la cirugía, como su propio nombre indica, es a través de procedimientos quirúrgicos que son invasivos. 

- ¿Qué tipo de tratamientos?

- Los que corresponden a mi especialidad son tratamientos de rejuvenecimiento facial con procedimientos leves que incorporas a tu vida diaria de manera inmediata. A través, normalmente de infiltraciones, de productos como el ácido hialurónico, toxina botulínica, pero no requiere de baja, es incorporación inmediata y el resultado también se ve en pocos días. 

- Uno de los que menciona es la toxina botulínica, el bótox. Cada vez está más de moda. ¿Cuáles son los tratamientos más revolucionarios que se hacen con él?

- El bótox realmente la indicación que tiene es a nivel facial, para las arrugas del tercio superior de la cara. Es decir, la frente, el entrecejo y las patas de gallo. Aunque se confunde mucho y se suele pensar que también se puede poner en labios, lo cierto es que solo en el tercio superior de la cara. Y además, tiene una aplicación muy interesante que hacemos nosotras en la clínica que es para el bruxismo. Se utiliza para mejorar los pacientes que aprietan dientes y que tienen dolores y molestias derivados de este problema, aliviando ese dolor y mejorando la calidad de vida. En todo caso, en medicina la toxina botulínica se utiliza para un sinfín de patologías que no tienen que ver con la estética. Contamos con ella en todos los hospitales para un montón de tratamientos médicos. 

- ¿Cómo actuaría el bótox en el tratamiento del bruxismo?

- En el bruxismo, el músculo de la masticación, que se llama el masetero, se encuentra muy desarrollado. Es como si estuviera yendo al gimnasio cada día y se encuentra muy grueso. Por eso, nosotros lo que hacemos es introducir la toxina botulínica o el bótox en el interior de este músculo porque tiene la capacidad de relajarlo. De esta forma, cuando el paciente opte por rechinar o apretar los dientes, este músculo no se encontraría con la capacidad que normalmente tiene y por lo tanto no puedes esperar la presión como antes. Se traduce en un alivio de síntomas derivados de este problema. 

- ¿Cuáles son los tratamientos más solicitados en sus clínicas? ¿Suelen ser tratamientos que arrastran fama desde hace años, como por ejemplo, el aumento de labios?

- Sí, a día de hoy uno de los tratamientos más demandados sigue siendo el aumento o la hidratación de labios. Este último es muy versátil porque podemos hacer simplemente un rejuvenecimiento de la piel del labio con una hidratación sin trabajar el volumen. Lo que pasa es que las técnicas han avanzado mucho, los tratamientos son mucho más seguros y los resultados son mucho más naturales que los que conocíamos anteriormente. 

- ¿Considera que el envejecimiento es una de las grandes preocupaciones de la población?

- La verdad es que sí. Estamos en una era en la que el cuidado de la imagen está muy presente. Hay cierta presión o tendencia a proyectar «perfección». Que si los filtros, que si las redes sociales… todo este tipo de cosas hacen que tengamos la necesidad o el interés de estar eternamente jóvenes, pero también hay que aceptar que el paso del tiempo tiene que apretar de alguna manera. Lo único que se puede hacer es mejorar o aliviar esos signos de envejecimiento, y también hay que aceptarlo. 

- Ahora existen muchas chicas jóvenes que ya se interesan por el envejecimiento. Existe miedo a que aparezcan ciertas arrugas y se empieza a recurrir a tratamientos. ¿Qué consejo le daría a estas chicas?

- Si estamos hablando de un paciente joven en el que objetivamente todavía no hay ni inicio ni intención de aparecer envejecimiento, nosotros lo que intentamos es asesorar y aconsejar en no realizar el tratamiento si no es necesario. Porque obviamente, si hay un paciente joven sin rasgos de envejecimiento no tiene ningún sentido. Se deben intentar trabajar otras áreas como la seguridad en uno mismo, la aceptación… e intentamos cuidar siempre esa parte. 

- ¿El bótox se podría aplicar con veinte o treinta años?

- La verdad es que el inicio de aplicación de bótox no está ligado a la edad del paciente. Está sustanciado a las arrugas de expresión del tercio superior de la cara, es decir, la frente, el entrecejo... Este tipo de líneas o arruguitas están más asociadas a características genéticas que a la edad. Puede haber algún signo de arruga en el entrecejo en un paciente de 28 años porque su genética hace que lo tenga. Ya sea porque gesticula fuerte o por el tipo de piel. Por eso, como modo preventivo, estaría indicado el empezar con alguna escisión de bótox. Y a lo mejor, un paciente con 35, no lo necesita. No está tan ligado a los años si no a las características propias de los pacientes.

- También realiza un tratamiento contra la sudoración excesiva. ¿En qué consiste?

- Es un tratamiento que funciona muy bien porque efectivamente, a nivel social, cohíbe mucho el hecho de tener sudoración excesiva y mojar las camisas. Te sientes incómodo. De este modo, otro de los efectos o aplicaciones de la toxina botulínica es utilizarse en las axilas, manos y pies, cohibiendo el sudor por unos meses. Esto hace que se corte la sudoración y el paciente que se beneficia de ello está mucho más tranquilo, sobre todo, en la esfera social. 

- Pasado ese tiempo, ¿habría que volver a hacerlo?

- Sí, la toxina botulínica tal como hemos visto tiene múltiples aplicaciones: en la sudoración excesiva, bruxismo, en las arrugas del tercio superior… pero su efecto no es permanente y tiene una duración media de entre cuatro y seis meses.

- Siempre se relaciona la medicina estética con el terreno femenino, pero ¿cuál es el papel masculino en la medicina estética?

- A día de hoy la mayoría de personas que consumen la medicina estética son mujeres. Los hombres poco a poco se van animando y van descubriendo que al final a todo el mundo nos gusta vernos bien. Yo creo que poco a poco se van abriendo más. Aunque la mayoría sigue siendo público femenino, también tengo pacientes hombres y pienso que va en alza el que entren en la medicina estética también. 

- ¿Qué tipo de tratamientos suelen preferir ellos?

- Los hombres, casi todos, por lo primero que me suelen preguntar es por las arrugas de expresión, las de la frente. Es decir, el tema de aplicaciones de toxina botulínica. Eso es súper típico. Y luego algunos también se interesan por tratamientos para la piel porque les gusta iniciarse con algo más básico como mejorar la calidad de su piel en general.

- Y en el caso de los tratamientos corporales, ¿son efectivos sin llevar un estilo de vida saludable?

- Los tratamientos corporales, efectivamente, no son efectivos a no ser que haya un estilo de vida saludable basado en una alimentación sana, ejercicio físico, evitar el sedentarismo y todo eso. Por eso, yo al paciente antes de llevar a cabo el tratamiento corporal siempre le explico que hay que pensar que esto no va a ser una varita mágica. Los tratamientos que hacemos en la clínica son, como el propio nombre indica, no agresivos, no invasivos, y consisten en la infiltración en áreas de grasa localizada o celulitis de pequeños componentes orgánicos, de alcachofa y L-Carnitina que tienen capacidad quemadora de grasa y drenante. Es un complemento de ayuda a mejorar áreas localizadas o celulitis, pero siempre y cuando haya detrás un estilo de vida correcto. Porque si es al contrario no va a funcionar, claro. 

- A través de sus redes sociales explica algunos tratamientos. Incluso realiza vídeos explicativos parodiando a la popular serie «La reina del flow». ¿Es importante normalizar la medicina estética para que la gente le pierda el miedo?

- Exacto. Las redes sociales son una herramienta fundamental que nos valen para poder acercar la información y la medicina estética a todo el mundo. A través de estas parodias también intentamos eliminar el estereotipo de medicina más seria con algo más abierto y cercano. Una manera de acercar a todo el mundo cuál es la realidad a día de hoy de esta especialidad. La verdad es que es una forma de descubrirlo súper interesante y muchos se animan a probar por ver antes algún vídeo de estos, entonces sí que funcionan. Dan transparencia porque antes dominaba el secretismo u ocultismo, pero a día de hoy se le explica al paciente todo, se le enseñan los productos, la etiqueta, hacemos vídeos… Y ellos cuando vienen ya saben todo: cómo se hace, cuánto duele o si habrá inflamación. Hace nuestro trabajo mucho más visible porque al ver una foto del antes y después de un tratamiento puedes ver el estilo del trabajo que se realiza y anima un montón a decidirse. 

- Su imagen como doctora también se normaliza. 

- Total. Nos mostramos como seres humanos, como uno más, haciendo bromas como haría cualquiera. Es cierto que la profesión de médico se asocia a otro estereotipo más clásico que no se prestaría a un vídeo así, pero por sorpresa, la respuesta es súper positiva. Aprovechas un vídeo corto y divertido para divulgar algo de información y así la gente aprende, conoce tu imagen y te hace más cercano. La estrategia es, sobre todo, romper con el falso mito de la medicina estética antigua y que se cambie la visión que se tenía de esta especialidad. 

- ¿Qué le diría a una persona que sea reticente a tratamientos de este tipo o que tenga miedo a la medicina estética?

- Entiendo que todavía existen falsos mitos sobre esta especialidad. Se asocian a caras desfiguradas que hemos visto en los años ochenta o noventa, cuando los productos que se utilizaban eran siliconas, y que a día de hoy están prohibidos. Aún existe cierto miedo a dar el paso porque recuerda a esto que teníamos históricamente atrás. Pero hoy en día, gracias a la difusión en redes sociales y otras plataformas, podemos abrir las puertas de nuestras consultas y hacer más cercanos nuestros tratamientos, haciendo que el paciente pierda el miedo. Queremos que conozca la realidad hoy en día de la medicina estética, que no supone transformar ni desvirtuar la base de las facciones de una persona, simplemente paliar varios signos de envejecimiento que empiezan a aparecer y que se pueden mejorar o retrasar un poco en el tiempo. Pero sin perder la esencia de la persona.

- A su hermana también le hicimos esta pregunta. ¿Cómo se sienten después de ser galardonadas ambas en vuestros respectivas especialidades por segundo año consecutivo?

- Es súper gratificante y si es compartido ya con tu hermana, se multiplica mucho más. Además que ella es mayor que yo y por lo tanto siempre ha sido un referente para mí. He querido seguir sus pasos y el hecho de que al mismo tiempo podamos compartir este reconocimiento, desde luego la felicidad se multiplica. 

- Libro que recomendaría. 

- Esta es fácil (ríe). Tengo un libro muy interesante que se llama Hablemos de Vaginas, que, que voy a decir… adoro a mi hermana y la admiro mucho. Es una médica, ginecóloga, escritora y divulgadora increíble. Este libro hace una reflexión y cuestiona absolutamente todas las cosas que se han ido refiriendo a la sexualidad femenina desde las esferas culturales y sociales, y también habla del autoconocimiento. Recomiendo mucho leerlo.  

- Una práctica que recomiendes. 

- Pienso que es muy importante autocuidarse, en el sentido de que a parte de tener nuestros líos de trabajo y demás, debemos buscar siempre un tiempo para despejar la mente, evitar el sedentarismo, y estar pendiente de tu propia salud y alimentación. El estilo de vida al final yo pienso que es lo que da la base a tu bienestar y te dejará estar bien con todo lo demás. 

- Comida que recomendarías. 

- Me gusta mucho comer, pero si me tuviera que decantar por un plato, elegiría uno originario de Huelva que se llama coquinas. Es un marisco de concha diferente a la almeja de toda la vida en que es más fino de sabor y más pequeño. Solo está en la costa de Huelva y también hay algo en Cádiz. 

- Un consejo para un paciente de veinte, uno de cuarenta y otro de sesenta. 

- A uno de veinte, que el secreto para prevenir el envejecimiento está en el estilo de vida empezando por hábitos saludables, alimentación y ejercicio. No se puede enfocar desde el principio, cuando eres joven, que esto es una varita mágica, me doy un «pinchacito» y ya me mantengo. El exterior está muy bien, pero hay que empezar por el interior. Prevenir el envejecimiento está en los buenos hábitos. 

A alguien que tenga cuarenta años, que no se preocupe. Empezará a notar leves signos de envejecimiento. No pasa nada por querer mejorar y prevenir un poco. Yo te voy a presentar algunos tratamientos que van a mejorar y que van a ser leves. Y a partir de entonces te iré recomendando unas u otras cosas porque la experiencia te va a gustar mucho. 

Un paciente de sesenta, el problema es que ya directamente la medicina estética pocas cosas se pueden hacer y de forma muy light. Cuando ya empieza un envejecimiento más establecido, es complicado. El tema es antes. Esta especialidad es más preventiva que cuando ya pasó todo. Pero tampoco nos pongamos negativos. Con sesenta años te vas a ver maravilloso o maravillosa, algunas arrugas que ya se han formado, no te preocupes, las podemos mejorar aunque no se vayan totalmente. Estarán ahí y van acorde con tu momento vital. Podemos hacer algo simple o fácil pero teniendo en cuenta las expectativas reales: no vamos a conseguir eliminar al 100 % los signos de envejecimiento porque ya están establecidos. Sin embargo, te puedes beneficiar de algún tratamiento que al menos, te va a suavizar algo. No hay que poner las expectativas muy altas y se debe explicar todo muy bien para que luego no vengan las decepciones. 

A diferencia de lo que piensa la gente esto se asocia a «es muy pronto, ¿para qué me voy a hacer ningún tratamiento?». La medicina estética, que no es quirúrgica, recordemos, es para prevenir. Cuando se intuye que va a aparecer alguna arruguita entonces se puede. Cuando ya se establece finalmente, se puede también, pero las expectativas ante al resultado hay que explicarle bien al paciente que puede ser diferente a lo que se espera. Que no pasa nada, simplemente que con sesenta años se va a mejorar pero no a eliminar un rasgo de envejecimiento al 100 %. 

La doctora Miriam Al Adib Mendiri es ginecóloga, obstetra y divulgadora.

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Cinthya Martínez

Miriam Al Adib es ginecóloga y obstetra, si bien reconoce que lo más le gusta es la divulgación. De hecho, no tiene miedo de hablar de violencia obstétrica, reconocer posibles errores de su profesión o alzar la voz para que se investigue sobre aspectos relacionados con la salud femenina. Incluso hacerlo ella misma, ya que esta extremeña lidera un estudio con el que se pretende conocer las implicaciones que la vacuna del coronavirus puede tener en el ciclo menstrual de las mujeres. Autora de tres libros, Hablemos de vaginas. Salud sexual femenina desde una perspectiva global, Hablemos de nosotras. Reflexiones de una ginecóloga rebelde y Entender la endometriosis, defiende la medicina y la práctica de la misma a través de una perspectiva global en la que se combina «ciencia, arte y humanismo». Quizás sea esa una de las claves que explican el hecho de que haya sido nombrada como la ginecóloga mejor valorada del país a través de la plataforma Doctoralia. Un reconocimiento que, además, recibe por segundo año consecutivo. 

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.