Alcohol e hígado: ¿hace más daño beber todos los días o un exceso el fin de semana?

VIDA SALUDABLE

La Voz de la Salud

La mayor parte de las cirrosis diagnosticadas esconden un consumo de alcohol excesivo, es solo uno de los peligros de una droga que sigue contando con mucha permisividad social

11 ene 2022 . Actualizado a las 11:48 h.

Quién no ha oído alguna vez ese célebre frase del frontman de The Doors...

«El día que leí que el alcohol era malo para la salud dejé de leer», Jim Morrison

Esperemos que el lector no tome el mismo camino que Jim Morrison ante este artículo y se deje sumergir desde un punto de vista científico en un tema tan arraigado en nuestro entorno como es el consumo de alcohol. Hoy en día, este hábito, al igual que siglos atrás, todavía goza de una aceptación y permisividad social que parecen lejos de cambiar a corto plazo. Tampoco es el objetivo de este texto, sino acercar los conocimientos que hay hasta la fecha sobre cómo actúa esta sustancia, especialmente sobre uno de nuestros órganos vitales: el hígado.

Lo primero que debemos diferenciar es el término popularmente conocido como alcoholismo (la dependencia desde la esfera psicológica y física y que condiciona el carácter y nuestra vida diaria por la necesidad y falta de control sobre la ingesta) del consumo excesivo de alcohol, que se refiere y busca establecer los límites en los que esta sustancia puede provocar un daño significativo a largo plazo sobre nuestro organismo. Haya una dependencia al mismo o no. Como veremos a continuación, lamento informar que muchos lectores comprobarán que  superan los límites con asiduidad.

Es conocido que el alcohol puede provocarnos daño de diversas formas, ya sea aumentado el riesgo de cánceres -como el de mama, boca, páncreas o esófago-, hipertensión arterial, desórdenes psiquiátricos o los provocados por accidentes en la vida cotidiana por culpa de estar bajo los efectos de esta sustancia. Por no mencionar, entre otras cosas, el escaso valor nutricional que proporciona. Sin embargo, unas de las afecciones más conocidas y estudiadas son las que provoca sobre el hígado.

¿Cómo actúa el alcohol en el hígado?

A no muchos se les escapará que el hígado es uno de los principales sufridores del abuso de alcohol, y no son pocos los que se regocijan de tener un hígado como un roble tras una analítica satisfactoria a pesar de los excesos cometidos. Sin embargo, la realidad es que las alteraciones analíticas pueden aparecer cuando ya estamos ante una afectación hepática avanzada, pasando desapercibido hasta ese momento el desgaste continuo al que se ha ido sometiendo a nuestro hígado.

Inicialmente, lo que ocurre son una serie de «procesos oxidativos» que desembocan en un acúmulo de grasa hepática. Muchos habrán escuchado el término de esteatosis o hígado graso. Cuando esto ocurre (generalmente a partir de los dos años de consumo excesivo, aunque puede ser muy variable), no suele haber alteraciones analíticas relevantes ni síntomas que nos limiten la calidad de vida, únicamente podría detectarse, por ejemplo, en una ecografía un hígado más brillante de lo habitual propio del acúmulo de grasa. Un cese del consumo de alcohol en este punto revertirá, en la mayoría de los casos, el daño producido. Sin embargo, esta situación mantenida en el tiempo puede degenerar en una serie de cambios inflamatorios que vayan dañando a nuestro hígado hasta poder evolucionar a la temible cirrosis hepática, una situación casi nunca reversible, o incluso a un cáncer de hígado.