Tipos de dolor: guía para saber explicar a tu médico qué te pasa y facilitar el diagnóstico

L. Balado

VIDA SALUDABLE

iStock | La Voz de la Salud

¿Te duele algo pero no sabes exactamente qué y cómo te duele? Estos son los diferentes tipos de dolor

26 dic 2021 . Actualizado a las 12:10 h.

La principal causa por la que vamos al médico es porque nos duele algo. Pero, ¿cuántas veces nos hemos plantado frente a nuestro doctor y no hemos sabido explicarle con exactitud qué es lo que nos está pasando? A veces, cuando entramos en la consulta, nos aturullamos ante las preguntas «más técnicas» de los profesionales. Es algo habitual, una situación que se vuelve incómoda. Y da mucha rabia salir de nuestro centro de salud con la sensación de que hemos perdido la oportunidad de dar detalles de lo que nos preocupa. Para que no te vuelva a pasar, aquí van una serie de términos y tipologías de dolor que harán que tu médico te entienda a la perfección.

Tipos de dolor:

Según su duración

Dolor agudo: Hablamos de dolor agudo si te duele algo de manera intensa, aparece con rapidez y dura relativamente poco. Suele ser un síntoma de alguna lesión que se ha producido en tu cuerpo. El dolor agudo desaparece una vez la lesión se ha curado.

Dolor crónico: El dolor crónico es persistente en el tiempo. Es decir, no se va. Puede ser leve o intenso y aparecer de manera más o menos rápida. Se acompaña de un componente psicológico. Como referencia, para ser considerado crónico o persistente, debe de haberse experimentado durante unos tres meses. El dolor crónico no desaparece a no ser que se trate la causa que lo origina, pero sí puede tenerse controlado. Los pacientes con cáncer, por ejemplo, experimentan dolor crónico, pero ni mucho menos un dolor crónico significa que se tenga cáncer.

Según su curso

Si el dolor persiste durante todo el día y no desaparece, hablamos de un dolor continuo. Por el contrario, si hay un incremento abrupto del un dolor controlado por, por ejemplo un movimiento, lo clasificaremos con un dolor irruptivo.

Según su intensidad

¿Cuánto te duele? Es una pregunta que podría serte formulada por tu médico. Que sepas que, normalmente, se establecen tres escaladas en el dolor. Si el dolor no te impide realizar tus actividades habituales, estamos hablando de un dolor leve; si tu dolor interfiere con tus quehaceres diarios estaríamos experimentando un dolor moderado. Por último, si el dolor te impide el descanso y precisas de calmantes potentes es un dolor severo.

Según su origen

También se clasifica el dolor según su origen o patogenia

Dolor neuropático. El dolor neuropático es aquel que surge como consecuencia de una lesión o una enfermedad del sistema somatosensorial. Este sistema, que recorre todo nuestro cuerpo, recoge y procesa los estímulos de forma errónea. Es decir, es fruto de un funcionamiento anormal de nuestro sistema nervioso. Este dolor es habitual en pacientes con lesiones medulares, esclerosis múltiple o en aquellas personas que se someten a sesiones de quimioterapia. Se describe como un dolor punzante, quemante y acostumbra a ir acompañado de pérdida de sensibilidad en las manos y los pies.

Dolor psicogénico (en desuso). ¿Puede dolerte algo, dolerte de verdad, pese a que después de mil pruebas los médicos te digan que no pasa nada? La respuesta es sí. A. El dolor psicogénico existe, aunque no responde a una estimulación nociceptiva ni de una alteración neuronal, sino a condicionantes psicológicos (miedos, recuerdos o emociones que llevan al empeoramiento de los síntomas). Es un dolor frustrante, ya que no suele responder con excesivo éxito ante un aumento reiterado de las dosis en la medicación analgésica. Esta tipología puede manifestarse en dolores de espalda, muscular, estomacal o de cabeza. El término está en desuso y se está optando por términos menos estigmatizadores como dolor social, ya que el término psicogénico parece hacer indicar que algo está mal en la psique del paciente cuando no es en absoluto así. No está relacionado con un problema de salud mental, el dolor no es imaginario, pero el psicólogo sí puede ayudar a completar una terapia. 

Dolor nocioceptivo, el más común. Probablemente sorprendas a tu médica si cruzas la puerta de la consulta y dices: «Hola, tengo un dolor nocioceptivo». El palabrejo se las trae, pero sin duda estarás acotando mucho tu tipología de dolor. Realmente, el dolor nocioceptivo es el más habitual. Según la localización del dolor nocioceptivo, hablaremos de un dolor somático o dolor visceral.

  • El dolor somático se produce por la excitación de los nocioceptores somáticos. Es decir, los que se encuentran en la piel, en los músculos, los huesos o los vasos sanguíneos. Se describe como un dolor punzante y que se extiende a través de los nervios. Se suele tratar con antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno o el dexketoprofeno -enantyum-).
  • El dolor visceral, por contra, es una respuesta de los nocioceptores viscerales. Este es un dolor difícil de localizar. Los cólicos son un ejemplo de dolor visceral. Se alivia a través de un tratamiento con opioides. 

Según su respuesta farmacológica

Los dolores también se puede clasificar según su farmacología. La respuesta a un tratamiento es también una buena pista para que los profesionales identifiquen el problema. Si el dolor responde bien a los opiáceos (fentanilo, morfina, metadona, buprenorfina, pentazocina, nalorfina, naloxona, naltrexona...), hablamos de dolores viscerales o somáticos. Algunas dolencias, como las óseas, mejora sensiblemente el dolor con opiáceos. Otros dolores, sin embargo, tienen una respuesta escasa al uso de este tipo de fármacos.




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