La problemática del estreñimiento infantil: «Frases como "espera cuando lleguemos a casa", pueden provocar estas alteraciones»

LA TRIBU

Dos niñas sentadas en una playa.
Dos niñas sentadas en una playa. Carlos Barba | EFE

Una fisioterapeuta aconseja no tratar el problema «solo con laxantes o la ingesta de algún medicamento que pueda hacer que las heces se conviertan en más diluidas», sino acudir a un profesional específico que trabaje el suelo pélvico en pediatría

22 ago 2026 . Actualizado a las 11:15 h.

El estreñimiento infantil es muy común. «En Europa, más de uno de cada diez niños de entre 4 y 18 años lo sufren. En España, hablamos de un 16 %. Eso quiere decir que en cualquier aula de primaria hay varios niños conviviendo con este problema de forma continuada», confirma Laura Gómez García, fisioterapeuta especializada en suelo pélvico y directora de la Clínica GDS en Santiago de Compostela. Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (Aepap), se estima que está detrás de entre el 3 y el 5 % de las consultas en pediatría general y hasta un 25 % de las de gastroenterología pediátrica. 

Sin embargo, resulta necesario explicar qué es exactamente el estreñimiento infantil. «En este sentido, denominarlo “hábito” es el error principal, ya que debería ser fisiológico», considera la experta. Cuando comemos se produce el reflejo gastrocólico. «Esto quiere decir que, si como, mi intestino empieza a moverse cuando recepciona comida, el bolo alimenticio. Normalmente se tarda, desde que se ingiere, unas doce horas hasta que llega al intestino grueso. Por eso, cuando comemos, si se produce ese reflejo desde el sistema nervioso y todo está en orden, deberíamos de eliminar residuos de comidas anteriores», amplía Gómez.

Un problema que se suele ver agravado en esta época, al cambiar las rutinas de los niños. «Se acuestan unos días más tarde, otros más temprano, pueden llegar a comer alimentos cargados de azúcar y con el calor les apetece más un refresco». Sin embargo, la especialista remarca que esta problemática también se da cuando empieza de nuevo el colegio. «Se puede dar un retroceso en épocas de exámenes u otro tipo de situaciones de estrés», añade.  

Posibles causas de estreñimiento infantil 

En la mayoría de los casos no existe una enfermedad física de base. El problema se da cuando se presenta una alteración de ese funcionamiento del sistema nervioso, tanto en adultos como en niños. «Son funciones fisiológicas que dependen del sistema nervioso autónomo, no las controlamos voluntariamente, dependen de reflejos. Por eso, si nosotros nos fijamos en cualquier otra especie, los animales cuando comen defecan al poco tiempo». Así, considera que puede existir una alteración del funcionamiento ya de base, o por los hábitos que se enseñan a los niños. «Frases como: "Espera cuando lleguemos a casa", pautando tiempos, o cómo se produce la retirada del pañal, pueden provocar estas alteraciones». 

Otra posible causa de estreñimiento es el estrés. «Cando un sistema nervioso está en una situación de estrés muy marcada, está demostrado que altera las funciones reflejas del sistema digestivo. Las digestiones no se hacen bien, se paraliza más el intestino. Esto, en muchas ocasiones, también afecta a los niños». De hecho, cuando lo que se esconde detrás del estreñimiento es esta alteración, la solución va más allá de cambios en la alimentación. 

Cómo actuar si un niño sufre estreñimiento 

Gómez confiesa que «muchas madres se sienten culpables cuando su hijo o hija sufre estreñimiento, y no saben cómo actuar». También puede suceder que en el entorno familiar lo normal es sufrir estreñimiento, «una rutina de familia». Por eso, la fisioterapeuta aconseja no tratar el problema «solo con laxantes u la ingesta de algún medicamento que pueda hacer que las heces se conviertan en más diluidas», sino acudir a un profesional específico que trabaje el suelo pélvico en pediatría, «ya que esto se puede reeducar».

El abordaje debe de ser individualizado. «Hoy en día se está viendo esta afectación también en niños con neurodivergencias, diagnosticadas o no: ya sean déficits de atención, autismo... Todos tienen de base problemas del tránsito intestinal e incluso de la función miccional. Niños con 7 años o más que no pueden dejar el pañal porque no identifican cuándo su cuerpo les está está dando las señales de ir al baño».

El tratamiento va más allá de la posible toma de medicamentos. Una alimentación rica en fibra y promover la actividad física también tienen un papel relevante, al igual que la fisioterapia. «Lo primero es evaluar hábitos: tanto a la hora de ir al baño, como de alimentación y comportamiento. A partir de ahí se hace también una evaluación morfológica de la zona, se evalúa a nivel de fisioterapia con ecografía y, en caso de ser necesario, se prescriben pruebas complementarias puede requerirse alguna radiografía o prueba a mayores para descartar que exista alguna malformación que pueda estar afectando al propio proceso». 

La especialista explica que se puede trabajar con terapia manual a nivel del abdomen. «La mayoría de ellos los tienen muy rígidos y distendidos». Y subraya que se insta a las familias a darles el tiempo necesario: «Sé que es muy difícil por el ritmo de vida que llevamos, pero si yo levanto a un pequeño con el tiempo justo, le doy la comida, come a correr... Todo esto no favorece el propio proceso de la digestión ni que el cuerpo esté preparado para la defecación. Por eso, tanto se reeduca, si es necesario, en la funcionalidad de los pequeños, como en familias en cuanto a orientación específica para poder trabajar», concluye. 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.