El 33 % de las familias dan melatonina a sus hijos por consejo de allegados o de internet: «Debería ser considerada un fármaco»

La Voz de la Salud

LA TRIBU

Se desconocen las consecuencias a largo plazo del consumo de melatonina en niños.
Se desconocen las consecuencias a largo plazo del consumo de melatonina en niños. iStock

Además, la mitad de ellas mantiene el tratamiento durante meses o años sin supervisión médica; una cuestión que preocupa a la comunidad médica debido a «la poca información de la que disponemos respecto al uso muy prolongado de esta en pediatría»

07 mar 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Un estudio presentado en el marco de la XXXVI reunión anual de la Sociedad Española de Sueño (SES), que reúne estos días a más de 300 expertos en el Palacio de Congresos de Granada, concluye que un 33 % de las familias han iniciado el tratamiento con melatonina de sus hijos por recomendaciones de allegados (un 21 % de los encuestados) o por información disponible en redes o internet (un 12 %). El porcentaje es incluso superior (un 41 %) en el caso de aquellas familias que respondieron al cuestionario por redes sociales. Los resultados se obtuvieron en base a encuestas a más de 800 familias de nuestro país, 308 realizadas en el medio hospitalario y alrededor de 500 por redes sociales.

«El dato es muy significativo, pero yo pondría más el foco en la población que ha sido encuestada en ambiente hospitalario, donde hasta un 20% de las familias reconoce haber iniciado el tratamiento con melatonina siguiendo recomendaciones de un amigo, familiar o de las redes, a pesar de tener un contacto relativamente frecuente con los médicos de su hijo o hija», reflexiona la doctora Elena Martínez-Cayuelas, autora principal de la investigación. Este hecho puede indicar, según la SES, que los médicos no cuentan con el tiempo ni con la herramientas suficientes para detectar los problemas del sueño que preocupan a las familias, lo que provoca que estas tengan que recurrir a otros medios. 

La investigación demuestra que la mayoría de las familias, un 54,5 %, mantiene el tratamiento con melatonina de sus hijos durante meses o años y, sin que además exista un seguimiento médico, un 69 %. «El uso sin una recomendación médica por parte de las familias podría atribuirse a la sensación de seguridad que transmite la melatonina, al no estar catalogada como fármaco», sostiene Martínez-Cayuelas. De hecho, según los resultados de la encuesta, el 77,8 % de las familias tiene una percepción de seguridad respecto a la hormona, el 40 % respondió que la consideraban un «tratamiento natural» y la gran mayoría (80 %) reconoció que desconocía los posibles efectos secundarios.

«Personalmente, la palabra “natural” no me gusta, ya que creo que implica la sensación de que es algo inocuo. La melatonina es una hormona y, por tanto, debería ser considerada como fármaco con los controles que ello implicaría», sostiene la experta, que destaca, no obstante, el buen perfil de seguridad que tiene: «En los estudios que se han realizado con melatonina de acción prolongada (considerada fármaco) los efectos secundarios más comunes eran leves: cefalea, irritabilidad, somnolencia, etcétera. Y en la práctica diaria es también raro que tengamos que retirar la medicación por la presencia de estos. Otro aspecto a valorar, sin embargo, es la relativa poca información de la que disponemos respecto al uso muy prolongado en pediatría».

La portavoz de la SES recuerda que el éxito de la melatonina a la hora de abordar los problemas de sueño va a depender de que se realice un enfoque global que analice los muchos factores implicados en la calidad del sueño: desde la exposición a luz natural, hasta el ejercicio físico, pasando por la regularidad de horarios o la rutina pre-sueño. «Todos estos factores, en ausencia de una recomendación médica adecuada, pueden quedar en el olvido, perpetuando el problema. En el caso de niños con condiciones del neurodesarrollo, es más común que ese uso de la medicación se prolongue en el tiempo pero, igualmente, tendría que seguirse siempre un consejo médico», sostiene.

Precisamente, la población pediátrica con trastornos del neurodesarrollo es uno de los grupos de población en los que está recomendada el uso de melatonina. De hecho, existe un documento de consenso de la Sociedad Española de Sueño y la Asociación Española de Pediatría que recomienda el recurso de la melatonina pediátrica de liberación prolongada para hacer frente al insomnio de inicio y mantenimiento, o solo de este último caso, cuando las medidas de higiene de sueño y la terapia cognitivo conductual no sean suficientes. 

Además de en este caso, la melatonina también está indicada en niños a partir de los seis meses de edad con insomnio de inicio, en los que la terapia cognitivo-conductual y la higiene del sueño no hayan sido eficaces. En ocasiones, como acompañamiento para realizar los cambios en la rutina diaria que se han recomendado para mejorar el descanso, así como para el abordaje del síndrome de retraso de fase, habitual, sobre todo, entre la población adolescente.

Si bien, no es la primera vez que la comunidad médica pone el foco en cómo se administra la melatonina y la percepción que la sociedad tiene sobre ella. El grupo de trabajo de Pediatría de la Sociedad Española del Sueño (SES) lideró en 2022 un documento, publicado junto a cuatro de las principales sociedades científicas pediátricas —la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y de Atención Primaria (SEPEAP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) y la Sociedad Española de Neurología Pediátrica (SENEP)— en el que se manifestaba una «profunda preocupación» por la libre comercialización de los preparados de melatonina como complemento dietético, así como por su uso y abuso en la población infantil «sin necesidad de indicación ni control médico».