No tienen mal carácter, su cerebro está cambiando: «A los adolescentes los maltratamos porque no entendemos su biología»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

La adolescencia abarca desde los 10 hasta los 21 años.
La adolescencia abarca desde los 10 hasta los 21 años. La Voz de la Salud | iStock

La corteza prefrontal, encargada entre otras cosas de frenar los impulsos, es la última región en madurar

30 nov 2022 . Actualizado a las 14:22 h.

La expresión la edad del pavo viene, como bien indica su nombre, de la similitud que alguien encontró en su momento (no hemos podido aclarar quién) entre un adolescente y el ave en cuestión. Esta etapa abarca, sobre todo, a los niños que acaban de entrar en la pubertad y que, en el momento del que hablamos «sienten vergüenza con enorme facilidad, poniéndose más colorados que la cresta y la membrana que cubre el pico del pavo que nos comemos por Navidad». No nos inventamos la historia detrás del dicho, la explicación pertenece al Instituto Cervantes

La adolescencia, esa etapa temida por cualquier familia, cae en el reduccionismo con esta expresión. En realidad, la mala leche de cualquier quinceañero tiene que ver, y mucho, con la evolución de su cerebro, y menos, con las ganas de fastidiar a sus progenitores. No duermen más porque sean unos vagos, ni contestan a la mínima de cambio por placer. En su interior viven un momento de cambios físicos, psicológicos, emocionales y sociales que bien merecen algo de comprensión. La adolescencia es un puente que permite el paso de comportamientos y reacciones infantiles a la identidad propia de un adulto. Sin embargo, puede ser un camino de piedras. Se suele dividir en tres etapas.

La temprana va desde los 10 (u 11) años hasta los 14. Aquí se producen los grandes cambios físicos, tanto el crecimiento como la maduración sexual. Los jóvenes comienzan a tener menos interés por su familia, y su comportamiento y humor empieza a cambiar. Se produce un vacío emocional, que en ocasiones, se puede manifestar en un descenso del rendimiento escolar. Tal y como explican desde la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap), «las opiniones de su grupo de amigos comienzan a cobrar importancia». De ahí, que se recomiende que estas amistades aporten valores positivos. Esta es la viva imagen de la presión grupal a la hora de tomar decisiones. En esta etapa suelen aflorar las capacidades cognitivas y la falta de control, los impulsos y el desafío a la autoridad. 

La adolescencia media, desde los 14 a los 17, se define como la época de máximo conflicto en el entorno familiar. «Se vuelven más independientes, con personalidad e intereses propios», indica la entidad. Le dan importancia al físico, comienza el proceso de aceptar su cuerpo, y es en este momento cuando son «muy sensibles» a la publicidad y moda. Su capacidad intelectual crece a la vez que ellos y descubren sus limitaciones. Al mismo tiempo, piensan que son algún tipo de dios y por lo tanto tienen una mayor tendencia a comportamientos de riesgo. Pinta mal, pero no es nada que se salga de lo habitual. 

Finalmente, llega la adolescencia tardía, para el alivio de sus supervisores. Esta época abarca de los 18 a los 21, porque sí, aun con mayoría de edad la biología no los considera adultos. «En esta época, dice la entidad española, reaceptan los valores y consejos paternos». Se establecen las parejas, y tienen una mayor preocupación por sus estudios, planes y trabajo futuros.