Diez consejos para hacer la vuelta al cole más saludable

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

ÁNGEL MANSO

Desde dormir más de ocho horas hasta no abrumar a los niños con actividades extraescolares innecesarias

06 sep 2022 . Actualizado a las 12:38 h.

Vuelve el colegio y atrás queda el verano. No solo de rutinas viven los adultos. También lo hacen los niños que, quien más y quien menos, tienen un horario cerrado de lunes a viernes. Para muchos, se acaban los bocadillos en la playa, y vuelven las meriendas en el recreo. Se reducen las horas dedicadas al ocio, y crecen, exponencialmente, las de estudio. La vuelta al curso puede ser una locura, y en medio de la vorágine se pueden descuidar los hábitos saludables que todo pequeño debe tener. 

1. Dieta mediterránea de vuelta al plato

La alimentación es un proceso que nos acompaña durante toda la vida, y mediante el cual, podemos obtener los nutrientes necesarios para la salud y bienestar. En este sentido, es fundamental que la educación alimentaria de los más pequeños de la casa «incluya los alimentos más adecuados para su salud, y prevea el conocimiento y el aprovechamiento de la gran variedad de productos en nuestro territorio», explica la guía La Alimentación saludable en la etapa escolar. El documento detalla que lo mejor, para cumplir con esta bases, sería la recuperación de la dieta mediterránea, que se basa en el consumo de hortalizas y frutas frescas de temporada, legumbres, frutos secos, cereales integrales, así como tubérculos como la patata, o grasas como el aceite. En menor cantidad, se aconsejan los lácteos, el pescado, y los huevos, seguidos de la carne. 

Una descripción que poco tiene que ver con la forma actual de alimentación: «Las encuestas alimentarias muestran que los niños realizan unas ingestas muy bajas de hortalizas, frutas y legumbres, y muy elevada de carnes y derivados, y también excesivo de productos ultraprocesados con elevado contenido en sal, grasas no saludables, azúcares o añadidos», detalla la guía. Por ello, seguir el patrón tan característico de la cuenca mediterránea sería darle un toque de salud a tus platos. 

2. Más fruta y verdura cada día

No todos los grupos de alimentos se deben consumir de igual forma. Las cantidades variarán según la edad y los requerimientos individuales, y dependerá de la sensación de hambre que tenga el menor. No obstante, la guía ofrece frecuencias orientativas de consumo para cada grupo de alimentos: 

Las hortalizas han de estar presentes de forma diaria. Como mínimo, una ración en la comida, y otra en la cena. Los farináceos integrales como el pan, la pasta o el arroz, así como los tubérculos, se pueden incluir en algunas comidas, aunque no necesariamente en todas.