La vasectomía ni impide eyacular ni inhibe el deseo: «Se hace con anestesia local en diez o doce minutos»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

La vasectomía es un procedimiento sencillo.
La vasectomía es un procedimiento sencillo. La Voz de la Salud | iStock

La cirugía es sencilla, 99 % efectiva y, en muchos casos, puede ser reversible

29 jul 2022 . Actualizado a las 09:26 h.

Cuando se trata de anticoncepción, las mujeres tienen muchas más opciones que los hombres: desde métodos hormonales orales hasta parches, inyecciones o DIUs. Para ellos, las opciones se reducen: más allá del preservativo, las posibilidades son casi nulas. No hay una anticoncepción de uso regular para hombres que sea eficaz y totalmente reversible. Pero, para quienes no desean tener hijos o ya han tenido los que deseaban, existe la opción de una vasectomía.

La vasectomía es el método anticonceptivo más fiable según un informe de la Sociedad Española de Contracepción (SEC). «En comparación con la ligadura de trompas, como método de anticoncepción permanente, la vasectomía es igualmente eficaz en la prevención del embarazo, sin embargo, la vasectomía es más sencilla, más rápida, más segura y menos costosa, siendo por tanto uno de los métodos anticonceptivos más rentable, se calcula que su coste es aproximadamente una cuarta parte del de una ligadura tubárica», establece el organismo.

«En España, la vasectomía se realiza desde hace muchos años. Hasta 1983, la esterilización voluntaria en España estaba prohibida. Era penalizable, estaba en el Código Penal. Pero ya llevamos unos 40 años con ella y la anticoncepción permanente es utilizada por un 5 % de la población», detalla el doctor Roberto Lertxundi, portavoz de la Sociedad Española de Contracepción.

Si estás en pareja, ya tienes hijos o no quieres tenerlos, y te estás planteando la posibilidad de hacerte una vasectomía, hoy resolvemos todas tus dudas sobre el procedimiento, su eficacia y su impacto en la salud sexual.

¿En qué consiste la vasectomía?

El mecanismo de acción de una vasectomía es la interrupción del paso de los espermatozoides desde el escroto a través del conducto deferente. Para ello, se aíslan y ocluyen estos conductos con distintas técnicas quirúrgicas, habitualmente bajo anestesia local. De esta forma, se realiza una anticoncepción permanente.

«La vasectomía consiste en seccionar el conducto deferente para que no haya esperma en el conducto. Es ambulatoria, se hace con anestesia local. Dura diez o doce minutos, no más. Y en general, se hace en hombres que ya han cumplido su deseo gestacional», apunta Lertxundi.

Es importante tener en cuenta que la vasectomía no protege frente a las infecciones de transmisión sexual como el virus del papiloma humano o el VIH. Es por esta razón que, si mantienes relaciones sexuales con varias personas, se recomienda seguir utilizando preservativo aunque te hayas realizado una vasectomía.

¿La vasectomía afecta a la capacidad de eyacular?

No. Un punto importante es que la vasectomía no afecta a la producción de espermatozoides ni impide tampoco la eyaculación: lo que logra es que esos espermatozoides no estén presentes en ella. En condiciones normales, los espermatozoides se producen en los testículos y se trasladan desde allí hasta las vesículas seminales a través de los conductos deferentes para ser expulsados del organismo por el pene en la eyaculación, junto al líquido seminal que se produce en las vesículas seminales y la próstata.

Los espermatozoides representan apenas un 10 % del volumen total del semen. Entonces, eliminarlos no resulta un impedimento para seguir eyaculando tras la vasectomía. Los testículos siguen produciendo espermatozoides, pero al no tener salida, son absorbidos por el organismo. La próstata y las vesículas seminales siguen produciendo el mismo líquido. De esta forma, el semen que se expulsa tiene el mismo aspecto de siempre, pero no contiene espermatozoides, evitando así la concepción.

«Lo único que hace la vasectomía es cortar el vaso. El vaso es el conducto deferente, una tubería que va desde el testículo hasta la uretra. Desde la bolsa testicular en el escroto, a partir de cada testículo sale un conducto que se llama conducto deferente. Cortar ese conducto en cada lado es la vasectomía. No estamos afectando para nada el funcionamiento del cuerpo, va a seguir produciendo hormonas exactamente igual que siempre», sintetiza Lertxundi.

Cabe subrayar que la vasectomía no solo no impide eyacular, sino que no influye ni provoca cambios en el deseo sexual, la producción de hormonas sexuales masculinas, la capacidad de erección, el placer sexual ni el comportamiento sexual del paciente. En este sentido, la vasectomía es una buena opción frente a muchos métodos anticonceptivos femeninos: no introduce hormonas en el cuerpo, es una cirugía mucho más sencilla que la ligadura de trompas y es sumamente efectiva, permitiendo a los pacientes disfrutar de una vida sexual plena sin preocuparse por la posibilidad de provocar un embarazo no buscado.

Ventajas de la vasectomía

  • Es más eficaz que otros métodos anticonceptivos: tiene una tasa de fallos inferior al 1 %
  • Evita la utilización de métodos anticonceptivos hormonales
  • Se realiza de forma rápida, segura y económica
  • Tiene una baja tasa de complicaciones
  • No provoca cambios en las erecciones, el placer ni el deseo sexual
  • En un 75 % de casos, es reversible

Técnicas de vasectomía

En la actualidad, existen distintas técnicas para lograr la discontinuidad de los conductos deferentes. La cirugía tradicional implica realizar dos incisiones en el escroto por encima de los testículos, localizar los conductos deferentes y ligarlos (ocluirlos). Esta es la técnica de Schmidt, por la cual «se secciona el deferente con bisturí o tijeras y se electrocoagula uno o dos centímetros de la mucosa del extremo distal del deferente con bisturí de aguja fina», tal como explica la SEC. En otras palabras, se corta y se extrae una pequeña porción de cada conducto. A continuación se atan los dos extremos de los conductos, o bien se aplica calor o electricidad en los extremos de cada conducto. Otra opción que reduce las posibilidades de fallo es envolver la punta cortada del conducto deferente, después de haber atado o cauterizado los extremos, con la capa de tejido que rodea al conducto (interposición fascial).

Por otro lado, existe la vasectomía sin bisturí o percutánea, que es una técnica más novedosa, introducida en China por el doctor Li Shunqiang en el año 1975. Esta técnica es más segura que la vasectomía tradicional, conllevando menos complicaciones y realizándose con anestesia local. Se realiza un orificio en la piel una vez localizado el conducto deferente desde el exterior y se lo aísla con una pinza para seccionarlo y coagularlo. Es tan efectiva como la vasectomía tradicional, pero ofrece la posibilidad de una recuperación más rápida (ya que no se requieren puntos en la piel) y con menos molestias.

Posibles complicaciones

Las complicaciones tras una vasectomía son poco frecuentes. «Hay cosas locales. Puede haber una molestia más o menos perdurable, pero el gran problema sería el fallo de la vasectomía, es decir, que, a pesar de la vasectomía, se produzca un embarazo. Esto pasa muy de tarde en tarde, no lleva al 2 de cada 1.000, es realmente inapreciable, pero pasa», señala Lertxundi.

Recuperación

Tras la vasectomía, deberás hacer reposo durante dos días, aunque esto no implica dejar de trabajar o de moverte, sino solo evitar esfuerzos. Puedes aplicar compresas frías sobre el escroto durante las primeras horas, para reducir el dolor y el sangrado. Puede que notes algunas molestias, hinchazón y equimosis (hematoma), que deben desaparecer en dos o tres días. Se recomienda también usar calzoncillos o ajustados durante 2 o 3 días para ayudar a sostener el escroto. Esto disminuye la hinchazón, el sangrado y el dolor. 

En cuanto a tu vida sexual, podrás retomarla tres días después del procedimiento, pero conviene seguir usando preservativo por tres meses para asegurarte de prevenir embarazos. 

¿Es reversible la vasectomía?

La vasectomía puede revertirse mediante microcirugía. Esta técnica se denomina vaso-vasostomía y la realiza un andrólogo. Esta reversión se realiza cuando un paciente que se ha realizado una vasectomía desea recuperar su fertilidad. Se trata de una cirugía que vuelve a unir los conductos deferentes seccionados en la vasectomía. Esta unión o anastomosis permite de nuevo el paso de espermatozoides y su salida con el semen.

La cirugía puede llegar a presentar complicaciones, aunque esto es sumamente poco frecuente. Algunos riesgos son una inflamación y edema del escroto, infecciones leves o sangrado interno en el escroto, lo que ocurre en menos del 1 % de los casos.

Pese a todo, hay que tener en cuenta que la reversión de una vasectomía no es efectiva en todos los casos. «Mucha gente que se hace la vasectomía cambia de pareja y esa pareja quiere hijos y se hace la vaso-vasostomía para recuperar la fertilidad. Eso es posible en un 75 % dentro de los diez primeros años de haber hecho la primera operación. No en todos porque no siempre sale bien, la cirugía es como es. Esto se hace con microcirugía, lleva un par de horas, se hace con dos microcirujanos y no siempre es feliz el resultado», explica Lertxundi.

La posibilidad de que una vaso-vasostomía sea exitosa depende de la experiencia del microcirujano, de la técnica de vasectomía que se haya utilizado, del tiempo transcurrido desde la vasectomía y de la presencia de espermatozoides en el conducto deferente en el momento de la operación.

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.