Miriam Al Adib, ginecóloga: «Si tuviéramos todos un orgasmo diario viviríamos en una sociedad mucho más tolerante»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

La doctora Miriam Al Adib Mendiri es ginecóloga, obstetra y divulgadora.
La doctora Miriam Al Adib Mendiri es ginecóloga, obstetra y divulgadora. La Voz de la Salud

Hablamos con la mejor ginecóloga de España, según la plataforma Doctoralia, sobre endometriosis, violencia obstétrica, las alteraciones que provoca la vacuna del coronavirus en el ciclo menstrual y salud femenina

08 ago 2022 . Actualizado a las 15:39 h.

Miriam Al Adib es ginecóloga y obstetra, si bien reconoce que lo más le gusta es la divulgación. De hecho, no tiene miedo de hablar de violencia obstétrica, reconocer posibles errores de su profesión o alzar la voz para que se investigue sobre aspectos relacionados con la salud femenina. Incluso hacerlo ella misma, ya que esta extremeña lidera un estudio con el que se pretende conocer las implicaciones que la vacuna del coronavirus puede tener en el ciclo menstrual de las mujeres. Autora de tres libros, Hablemos de vaginas. Salud sexual femenina desde una perspectiva global, Hablemos de nosotras. Reflexiones de una ginecóloga rebelde y Entender la endometriosis, defiende la medicina y la práctica de la misma a través de una perspectiva global en la que se combina «ciencia, arte y humanismo». Quizás sea esa una de las claves que explican el hecho de que haya sido nombrada como la ginecóloga mejor valorada del país a través de la plataforma Doctoralia. Un reconocimiento que, además, recibe por segundo año consecutivo. 

- Acaba de ser galardonada por segunda vez como la mejor ginecóloga según Doctoralia, ¿cómo se siente?

- Estoy muy agradecida porque este es uno de los premios que más tienen en cuenta la valoración de las pacientes. Mi trabajo en realidad, es para ellas, y que me den un reconocimiento de este tipo me hace estar muy contenta. 

- Tanto en tus libros como en tus redes sociales se define como una ginecóloga «rebelde». ¿Por qué?

- Porque no voy asumiendo siempre a pies juntillas un único discurso en todas las cosas. Soy bastante peleona, busco muchas otras informaciones, las contrasto, y luego, me gusta llevar eso al terreno de la divulgación que es lo que a mí me encanta. Tratar cosas que están poco visibilizadas dentro de la salud sexual femenina. Siempre ando por la cuerda floja porque no son temas de divulgación típica como «hoy vamos a hablar de los miomas». No, vamos a profundizar en muchas cosas de las que no se suelen hablar. Y por eso lo de la ginecología rebelde. 

Luego siempre me gusta tener una perspectiva de la salud más global, incluso interdisciplinar. Si solo conozco sobre útero, ovario y mamas, no sé nada. No puedo atender a una paciente sin ver antes a una persona con todo su contexto. Por ejemplo, enfermedades como la endometriosis, que están tan invisibilizadas a pesar de que afecta a una de cada diez mujeres y que a muchas les genera una calidad de vida muy incapacitante, ¿cómo es posible que se puedan tirar casi la mitad de ellas una media de ocho años hasta ser diagnosticadas? Cuando lo revisas, ves que en lo que fallamos es que no se les da credibilidad cuando vienen a la consulta. Siempre digo que hay una serie de sesgos de género que se producen en las visitas médicas. Cuántas veces llega una mujer con un hipotiroidismo, anemia o cualquier enfermedad orgánica, diciendo que está cansada, tiene dolores y lo primero que le dicen es: «Eso será que estás deprimida». ¿Cómo pueden darse estas situaciones? Por eso tengo esa rebeldía. No me conformo con que las personas sean vistas de esa forma tan simplista porque la salud sexual de las mujeres tiene una complejidad con la que hay que saber hilar más fino. 

- Se han publicado los resultados de un estudio preliminar en el que colabora sobre las alteraciones en el ciclo menstrual tras la vacuna del coronavirus, en el que se concluye que la mitad de las encuestadas las ha sufrido. ¿Cómo puede afectar esta investigación en un futuro?

 - Estamos haciendo un estudio en el cual hemos conseguido encuestar a más de 17.000 mujeres, que es una participación bastante elevada, y de aquí podemos sacar conclusiones muy buenas. Lo que queremos es conocer si la vacuna influye en el ciclo menstrual o en otros aspectos como la posible aparición de nódulos en las mamas, ganglios en las axilas o un empeoramiento del síndrome premenstrual. En estos datos preliminares sale que casi el 50 % de las mujeres que se han vacunado sufren alteraciones en el patrón del sangrado menstrual. Pero ahora viene el estudio de verdad: dentro de todas esas mujeres tenemos que ver los grados. No es lo mismo que te altere la regla un poco, que te venga un poco antes o un poco después, a que te pases cuatro meses sangrando. Tenemos que estudiar cuáles son las alteraciones severas y cuáles menos, si es con la primera dosis o con otra… Analizar qué es lo que está pasando exactamente. De momento, parece que es el estudio más grande que se está haciendo, y a ver qué sale. Imagínate que el porcentaje de alteraciones es mínimo y no tiene mucha relevancia. Aunque sea una tontería, estos datos tenemos que tenerlos. Porque al igual que en una ficha técnica de cualquier medicamento te vienen los posibles efectos adversos, de la vacuna también debe suceder lo mismo. Una mujer a la que de repente le sale un bulto en la mama y desconoce que puede ser por la vacuna, va a salir despavorida a que le hagan una revisión. ¿Qué voy a hacer yo como ginecóloga? Le voy a pedir pruebas de imagen. Sin embargo, si yo sé que puede ser un efecto de la vacuna diremos: «Vamos esperar un poco a ver si desaparece». El manejo de este tipo de situaciones es diferente si tenemos datos o no, y debemos darle la importancia que tenga, ni más, ni menos.