¿Es normal que duela la regla?

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

LA TRIBU

La Voz de la Salud

Te explicamos qué es la menstruación, por qué se produce el dolor, las fases del ciclo menstrual y qué sucede en cada una de ellas

13 may 2022 . Actualizado a las 15:39 h.

El Ministerio de Igualdad aboga por introducir permisos o bajas laborales por menstruaciones dolorosas en el anteproyecto de la nueva ley del aborto y la polémica, está servida. La norma prevé la posibilidad de poder solicitar una baja de tres a cinco días siempre que la regla resulte incapacitante para la mujer, es decir, que esta no pueda realizar sus tareas diarias con normalidad. Así, debe estar acreditado médicamente. Pero, ¿es normal que duela la regla? ¿cuándo puede considerarse como incapacitante?

La menstruación es el sangrado vaginal que tiene lugar al inicio del ciclo en las mujeres, y se corresponde con la descamación del endometrio, una mucosa que está en el interior del útero, cuando no se produce un embarazo. Forma parte del ciclo menstrual, un conjunto de cambios hormonales que tienen como objetivo preparar a la mujer para un posible embarazo, desde que esta inicia su etapa reproductiva con la primera regla o menarquia, hasta la menopausia

Este se compone de diferentes fases: la menstruación, la folicular, la ovulatoria, la lútea y la secretora. Así, en cada ciclo comienza a madurar un nuevo óvulo, que se recubre de una capa fina denominada folículo donde se producen los estrógenos. En la ovulación, este se rompe y deja salir al óvulo, que desciende por la trompa de Falopio hasta el útero. 

El folículo roto acaba produciendo otra hormona, la progesterona, que hace que el endometrio se engruese más. Si el óvulo no es fertilizado y no hay embarazo, el folículo desaparece alrededor de las dos semanas de ovulación y deja de producir la progesterona, provocando el desprendimiento del endometrio que se expulsa a través de la vagina.

Dolor menstrual: si impide una vida normal, hay que acudir a consulta

El dolor de regla o menstrual se denomina dismenorrea. Se produce porque el útero se encuentra durante esos días con contracciones y entran en acción las prostaglandinas. «Esas moléculas lo que hacen es contraer la musculatura de nuestro útero para que salga el contenido menstrual. Se puede simular a cuando aprietas una esponja y sale agua. Tu mano serían las prostaglandinas y lo que hacen es contraer», apunta la doctora Castaño. Pero, ¿qué tipo de intensidad debe tener ese dolor para que se considere normal? «La acción de las prostaglandinas, por bioquímica y propia naturaleza, tiene que notarse, pero no que te incapacite a hacer tus actividades diarias. Sentir un poco de dolor el primer día, pero llevadero, es normal, pero si esa molestia te impide hacer planes o ausentarte en el trabajo, en ese caso, tenemos un problema y hay que ver qué ocurre». 

«Hay un tipo de dismenorrea que no es patológica, es esencial, y significa que no existe ningún tipo de problema si la menstruación duele. Pero hay enfermedades ginecológicas que uno de los síntomas que produce es esta molestia, y generalmente esta iría aumentando progresivamente», señala Carbonero. Una de las patologías más comunes asociadas a este síntoma es la endometriosis: «Las pacientes que la sufren tienen menstruaciones más dolorosas y abundantes, y no hay que descartar una exploración ginecológica». 

Si solo se trata de una dismenorrea esencial, el doctor apunta a un tratamiento a base de antiinflamatorios del tipo AINE como ibuprofeno o Antalgin y «normalmente se aconseja que lo tomen antes de que les baje la regla». Si la toma de un medicamento farmacológico de este tipo no alivia el dolor, la segunda opción que propone el doctor es la prescripción médica de anticonceptivos hormonales: «Se ha visto que en el momento que se toman, al no producirse ovulación, mejora mucho el dolor. No desaparece, pero sí se alivia». 

Tampoco deben olvidarse los remedios caseros, que en ocasiones resultan muy efectivos ante este tipo de molestia. Algunos de ellos son la aplicación de calor local en el vientre, el reposo, darse un baño, ingerir bebidas calientes como una infusión o masajes. Cada mujer puede optar por el que mejor le funcione. 

Se considera síndrome premenstrual al conjunto de síntomas tanto físicos como psíquicos o emocionales que padece una mujer entre la ovulación y la regla. De esta forma, es posible que entre siete y diez días antes de la menstruación una mujer se siente nerviosa, sensible, irritable, con ansiedad o triste. Incluso pueden producirse molestias como dolor de cabeza o en el pecho, hinchazón, estreñimiento o diarrea, y cambios en el sueño y en el apetito. Pueden darse durante uno o dos días, o incluso ninguno, ya que no lo padecen todas las mujeres. Muchos de los síntomas desaparecen cuando baja la regla, pero sí suelen aparecer de manera periódica, es decir, con cada ciclo. 

Conociendo más el ciclo menstrual

«Los ciclos menstruales oscilan entre los 28 y 30 días, y el sangrado alrededor de cuatro a cinco días. Sin embargo, se consideran regulares cuando se dan doce períodos menstruales al año, por lo que da igual si son cada 28 días, 26 o 32», afirma el doctor Koldo Carbonero, jefe de servicio del departamento de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirón Salud de Donostia y miembro de la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO). Según sus palabras, el 80 % de los ciclos de una mujer son ovulatorios, y tienen dos partes: la primera llegaría hasta la ovulación y la segunda hasta la regla. «En la primera parte suele haber pocos síntomas, no se suele notar, pero en la ovulación hay mujeres que sí perciben dolores, cambios en el flujo y algunas incluso tienen un sangrado ligero o spotting que aparece entre regla y regla. La segunda abarcaría desde la ovulación hasta la regla y la dominan dos hormonas: los estrógenos y la progesterona. Esta etapa ya es más sintomática, y la mujer sí suele referir cambios físicos y emocionales. Existe una mayor retención de líquidos, el pecho está más sensible, cambios en el flujo volviéndose más denso, así como cambios de humor como sentirse más tristes o irritables», explica. No obstante, recalca que no todas las mujeres presentan la misma sintomatología, y que algunas «no notan nada en ninguna de las fases». 

El ciclo menstrual tiene una duración aproximada de 28 días, donde el organismo de la mujer libera diferentes hormonas que producen diversos cambios fisiológicos.
El ciclo menstrual tiene una duración aproximada de 28 días, donde el organismo de la mujer libera diferentes hormonas que producen diversos cambios fisiológicos. La Voz de la Salud

Fases del ciclo menstrual

Existes dos partes del ciclo. La primera parte se compone de: 

  • Empieza con la menstruación y dura desde que comienza el sangrado, hasta que se termina. Se trata del desprendimiento del endometrio con sangre. Suelen ser entre dos y siete días.
  • Desde ese inicio del período hasta la ovulación también se da la fase folicular, que son las señales que el cerebro envía a los ovarios para que se preparen para liberar un óvulo. A lo largo de todo el ciclo menstrual existen múltiples folículos en cada ovario que están en diferentes etapas de desarrollo. A la mitad de esta fase, aproximadamente, un folículo mide más que los demás, se vuelve dominante y se prepara para ser liberado durante la ovulación. Este produce estrógeno durante su crecimiento y los niveles alcanzan su punto máximo justo antes de la ovulación. Por su parte, el revestimiento interno del útero también crece y se engruesa, lo que se considera fase proliferativa
  • La ovulación empieza a mitad del ciclo aproximadamente, pero puede variar. Es la fase que separa las dos etapas del ciclo ovárico, la folicular y la lútea. De esta forma, así como el folículo dominante crece en un ovario y se produce más estrógeno, cuando los niveles de esta última hormona son altos se envía una señal al cerebro que causa un pico en los niveles de la hormona luteinizante, causando la ovulación, es decir, la liberación del óvulo del ovario. 

Segunda parte del ciclo: 

  • La fase lútea correspondería con los días que pasan desde la ovulación hasta que llega la menstruación. Así, el saco que contenía el óvulo produce estrógeno y progesterona. Los cambios hormonas de esta fase se asocian con los síntomas premenstruales que muchas mujeres experimentan. Si el óvulo es fertilizado, la progesterona del cuerpo lúteo da soporte al embarazo temprano, si la fertilización no ocurre, el cuerpo lúteo se comienza a desintegrar produciendo una caída en los niveles de estrógeno y progesterona provocando menstruación. 
  • Y por último la fase secretora, que también duraría desde la ovulación hasta el siguiente período, tiene lugar en el útero. Su recubrimiento interno libera o secreta sustancias químicas que ayudar a que salga adelante el embarazo su el óvulo fue fertilizado, o ayuda a descomponer y desprender el recubrimiento del mismo si no se llevó a acabo a fertilización. 

Por su parte, la doctora Isabel Castaño, ginecóloga y obstetra, también considera que «los ciclos normales son de 25 a 36 días, y no pasa nada cuando una chica viene a la consulta diciendo que los tiene de 32. Al igual que si la regla dura dos o siete días, o si antes se tenían menstruaciones que duraban seis días y ahora son de cuatro, no hay que preocuparse por pequeños desajustes de ese estilo».  

Para saber cuánto dura un ciclo, el primer día del mismo correspondería con el primero de sangrado en una menstruación. «Luego entraría la fase en la que se van reclutando óvulos, que es la que consideramos como folicular. Después, los días ovulatorios, que serían los más fértiles para una mujer, y por último, cuando el útero se prepara para la gestación en el caso de que la hubiera, que corresponde con la etapa secretora», aclara la doctora. «Normalmente la ovulación ocurre en la mitad del ciclo, y para medirlo de una forma más exacta se suele tomar la temperatura corporal, que suele subir unas décimas, así como el flujo, que se vuelve un poco más transparente y fluido como si fuera clara de huevo», añade. 

Entonces, ¿cuándo debería una mujer preocuparse por su ciclo? «Cuando manche muy poco en la regla, por ejemplo, solo un día. En ese caso, puede que no se trate de la menstruación y sea una manchado espontáneo o aleatorio», explica Castaño. También cuando se produzca un sangrado entre regla y regla «porque puede ser por algún pólipo o mioma», cuando se produce manchado con las relaciones sexuales o si los ciclos se alargan demasiado. «Algunos ejemplos son que tarde en venir más de 36 días, porque puede existir detrás algún síndrome, o cuando la menstruación duela más». 

Estas son las patologías que pueden estar detrás de un ciclo irregular

Existen muchas mujeres que no tienen ciclos regulares, es decir, no tienen doce reglas al año. «Igual están dos meses sin menstruación, o vienen dos seguidas. En estos casos, se requiere un estudio endocrinológico y ginecológico por si sufren alguna patología que produzca que el ciclo no sea regular», señala Carbonero, y añade que «la mayoría de estos trastornos, sobre todo en ausencia de regla, se asocian con patrones endocrinológicos como el síndrome de ovario poliquístico (SOP)». Este último se trata de una alteración funcional de la liberación de la hipófisis, «que engañan al útero y como consecuencia, la paciente no tiene las reglas secuenciadas». La doctora Castaño añade que «hay que sospecharlo cuando la paciente solo manche un día o muy poco, al igual que si tiene ciclos largos de más de 36 días». Lo normal es que venga acompañado de vello facial y acné.  

Otro tipo de trastorno es que las reglas sean cada vez más abundantes. «Eso se llama hipermenorrea y puede tener detrás un patrón orgánico como un pólipo, un mioma o un quiste en el ovario», asegura Koldo. «Cuando una mujer nota estos cambios, de que las reglas antes eran más cortas y ahora les duran siete u ocho días y el sangrado es muy abundante, deben tener una revisión ginecológica por parte de un especialista para descartar que sea un problema de este tipo», aconseja el doctor. 

El estrés o situaciones complicadas a nivel emocional también influyen en el ciclo: «La cabeza controla todo. En situaciones de estrés laboral o al llevarse un disgusto importante, hay mujeres que su ciclo se interrumpe y empiezan a tener trastornos. Al igual que los cambios bruscos de peso al engordar o adelgazar. Un caso extremo sería la anorexia nerviosa, ya que es una patología psiquiátrica, pero sirve para explicar el hecho de que una mujer no tenga la regla: el organismo no quiere que en un estado carencial la mujer se quede embarazada. Y en este tipo de casos, cuando se repone el índice de masa corporal, vuelven a menstruar». En el caso de sufrir sobrepeso ocurriría lo mismo. Con todo, con una dieta equilibrada y practicando actividad física regular, y consecuentemente, volviendo a un nivel de IMC normal, los ciclos vuelven a la normalidad. 

La alimentación y la actividad física ayudan a regular el ciclo

«El ciclo menstrual responde muy bien a nuestro ciclo sueño-vigilia, por lo que dormir de media unas siete horas es estupendo», señala Castaño. «De hecho, se ha visto en muchos estudios que las chicas que trabajan a turnos, sobre todo sanitarias, tienen bastantes desajustes menstruales por esta razón. Porque la melatonina, la hormona que induce al sueño, ayuda a regular la formación hormonal de una manera que lo mantiene estable», añade.

En cuanto a la alimentación, la doctora explica que también influye: «La ingesta de alcohol es mala para aumentar los estrógenos, al igual que consumir grasas malas como las saturadas y los azúcares refinados semanas antes de la menstruación provoca que tengamos reglas más dolorosas, irregulares o que se presenten sangrados antes de la regla. Ese goteo constante hasta que por fin baja la menstruación suele ser por problemas hormonales, de un predomino de los estrógenos». Además, este tipo de hábitos también previenen de la posible aparición de posibles desajustes y patologías hormonales.

Cuándo acudir por primera vez a consulta ginecológica

Una de las dudas más frecuentes entre las jóvenes es cuándo se debe acudir por primera vez a una consulta ginecológica. Ambos especialistas concuerdan en que debe producirse «cuando empiezan a tener relaciones sexuales frecuentes». Carbonero recuerda que «desde hace más de diez años, más o menos, las niñas se vacunan a los doce años del virus del papiloma humano (VPH), que es el que produce el cáncer del cuello uterino, y como ya tienen esa prevención, ya no se considera tan importante realizar de manera precoz una citología porque ya existe una protección ante el virus». Así, la ginecóloga Castaño considera que una mujer joven «debe ir acudir a revisión ginecológica una vez al año o cada dos, mientras que a partir de los treinta se debe realizar anualmente». Eso sí, en el caso de presentar sangrado abundante u otro tipo de patología en los primeros años de menstruación, sí se debe acudir al especialista.

La primera regla o menarquia

La primera menstruación de una mujer recibe el nombre de menarquia. «Se produce casi siempre entre los once y los catorce años. Que una niña tenga la regla a los nueve años no es normal, y si la tiene por encima de los 16 o 17, tampoco», afirma Koldo. En este tipo de casos, que no son frecuentes, «lo que suelen hacer los pediatras es pararla, para que puedan tener el desarrollo de altura que le corresponde a una mujer normal. Porque en el momento que una mujer tiene la regla, la capacidad de crecimiento en cuanto a altura se queda muy frenada. Además, se desarrollan las mamas y aparece el vello púbico, unos rasgos que no corresponden con una edad cronológica de nueve años. Por eso, los pediatras las suelen dejar sin regla hasta los once años», explica. En el caso contrario, cuando la regla no aparece, también hay que hacer un estudio endocrinológico y ginecológico: «Sobre todo a partir de los 18 años, porque puede haber patologías ocultas como alteraciones cromosómicas o síndrome de Turner, que provocan que la mujer no vaya a tener menstruaciones, así como posibles alteraciones morfológicas como que exista una atrofia del útero o de los ovarios, y ahí es más peligroso». 

No obstante, las alteraciones durante los primeros años del ciclo no son preocupantes. «Es totalmente normal, porque las chicas desde la primera regla hasta los 17 o 18 años tienen una inmadurez ovárica que provoca que el ovario esté inmaduro. Por lo que es habitual que existan ciclos sin regla, después tenerla en cantidades abundantes... pero no hay que alarmarse porque es habitual», especifica la ginecóloga. «Si hay reglas abundantes durante esa etapa, se puede recetar un suplemento de hierro, pero nada de anticonceptivos», añade. En esas edades, también es habitual la aparición de acné fisiológico, «porque el ovario está con mucha producción hormonal». Algunas mujeres seguirán padeciéndolo, pero la doctora remarca que «para la mayoría, será algo temporal».

Se estima que la endometriosis afecta a más de dos millones de mujeres en España.

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Lucía Cancela

La endometriosis es una enfermedad ginecológica, crónica y benigna, en la que se produce una alteración: la implantación y el crecimiento de tejido del endometrio fuera del útero. «Es hormono-dependiente, progresiva e incapacitante», señala el doctor Felipe Varela, experto en ginecología y obstetricia. Y ojo, porque la última definición es cuanto menos «importante»: «Sobre todo, a nivel social, porque incapacita mucho y nunca resultó fácil diagnosticarla», detalla. Sus síntomas se confunden con los detallados durante el ciclo menstrual, y el diagnóstico puede llegar a complicarse. 

Por lo general, esta patología suele afectar con mayor frecuencia a otras estructuras que forman parte del sistema reproductivo de la mujer, como los ovarios, las trompas de Falopio o la vagina. Sin embargo, se han estudiado casos en los que la enfermedad ha pasado la barrera, llegando al peritoneo, al tracto gastrointestinal y urinario, e incluso a los pulmones. Eso sí, son casos que podrían contarse con los dedos de las manos. 

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.