Jesús de la Gándara, psiquiatra: «Sufrir no es una enfermedad»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Jesús de la Gándara tiene décadas de experiencia como psiquiatra.
Jesús de la Gándara tiene décadas de experiencia como psiquiatra.

El experto propone una estrategia basada en tríadas de conceptos, o «trilemas», para afrontar situaciones difíciles de la vida

03 oct 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Los «trilemas», o tríos de conceptos —a veces complementarios; otras veces, en tensión o contradicción—, han estado presentes en el pensamiento humano desde tiempos remotos. Pese a ello, tomar esta organización de las ideas y aplicarla al campo de la psicología no es el enfoque más habitual. Pero el psiquiatra Jesús J. de la Gándara asegura que en este esquema puede estar la respuesta para hallar el equilibrio emocional. El autor convierte los «trilemas» en herramientas prácticas para afrontar la salud mental, las relaciones, el trabajo, el envejecimiento y la búsqueda de una vida más equilibrada. En su nuevo libro, Trilemas (Plataforma Editorial, 2026), explora este método a través de algunos ejemplos.

—En el libro propone los «trilemas» como una herramienta para recuperar el equilibrio vital. ¿Qué son exactamente y qué le llevó a pensar que tres palabras podían convertirse en un recurso útil para la salud mental?

—El cerebro del ser humano se mueve por conceptos, por lemas. Un ejemplo de lema es la belleza. También, el amor o la libertad. Pero cada lema está en tensión o en choque con otro: por ejemplo, amor y desamor, o amor y sexo. Estos son los dilemas. Pensando en esto, me di cuenta de que los seres humanos explicamos muchas cosas difíciles de la vida a través de tríos de palabras: libertad, igualdad, fraternidad; quiero, puedo, debo. Es algo generalizado en diferentes culturas. Incluso, nuestro propio cerebro está organizado en tres niveles: uno que heredamos de los reptiles, que lo único que hace es mantenernos con vida; uno donde están los afectos, las emociones y el amor; finalmente, un tercero, el del lenguaje y la cognición. El cerebro las busca automáticamente y de hecho, el lenguaje lo refleja. Muchas veces, cuando hablamos con nuestros amigos, organizamos el discurso en tres partes: primero esto, segundo esto y tercero esto otro. Esos son los trilemas.

—¿Cómo se puede aprovechar esta organización del discurso para el bienestar emocional?

—Yo me di cuenta en la consulta de que si explicaba cosas difíciles a las personas con un trilema y se lo dibujaba en un folio, era más eficaz. Por ejemplo, si te cuesta hacer deporte, tu trilema puede ser tiempo, ganas y placer. Las ganas puede que nunca las tengas. La excusa de no tener tiempo siempre está ahí. Pero si combinas ganas, tiempo y placer, ya puedes hacerlo. Al utilizar el trilema para analizar tu situación, sientes que adquieres control sobre tu vida. Entonces les empecé a decir a mis pacientes que elaboraran su propio trilema para su condición, que lo trajeran y lo discutíamos en consulta. Lo que descubrí es que es algo que ayuda a adquirir ese control y a reducir la ansiedad. Sabemos que la ansiedad y el control son antitéticos: no se puede tener a la vez una sensación subjetiva de control y de ansiedad o miedo.

—¿Cómo se puede adquirir esa seguridad cuando vivimos en un mundo sobre el que no tenemos tanto control?

—Cuando una persona viene a consulta, yo tengo que intentar descubrir si lo que tiene son problemas o si son enfermedades que requieren tratamiento. A veces las personas vienen y se quejan de que sufren mucho, pero sufrir no es una enfermedad. Del sufrimiento nos podemos consolar, pero no tratarlo. Lo siguiente, en ese caso, es averiguar si la persona se dice a sí misma «No puedo». La sensación de incapacidad contribuye a ese sufrimiento. Eso es lo que define ahora mismo el 90% de las consultas que hay en psiquiatría y en psicología. Son personas que tienen sufrimientos y alguna incapacidad, pero no necesitan a alguien que les ayude. Sufrimos mucho en una sociedad como esta, porque no tenemos control sobre muchas cosas. Pero a través de la terapia, podemos construir un orden y una normalidad.

—¿Existe el riesgo de que una persona se sienta culpable si no consigue cambiar su manera de ser?

—Sí, es muy frecuente que los pacientes digan: «Soy inútil, no soy capaz de cambiar». Pero ese sentimiento es una de las cosas que más nos bloquean en la vida, porque en el fondo, está el miedo. Hay un trilema que suelo aplicar en estos casos y es el de querer, poder y deber. Primero, ¿qué es lo que tú quieres? Si te sientes inútil, empieza por pensar en qué es lo que quieres. A lo mejor estás intentando una cosa que no te gusta. Y ahí viene la culpa. ¿Por qué no te has puesto? ¿Por qué no has tomado las decisiones necesarias? Porque no has hecho todo lo posible. Aquí entra el poder: hablamos de lo posible, no de lo imposible. Haz lo posible. Si quieres y puedes, debes. No porque se lo debas a nadie, no tienes que sentir culpa en se sentido, sino porque es una deuda que tienes contigo mismo y que te va a hacer sentir bien saldarla.

—¿Qué le gustaría que la sociedad cambiase con respecto a nuestra forma de entender la salud mental?

—Que se quitara el miedo a las personas que tienen enfermedad mental. Yo creo que la salud mental es algo que en realidad no existe. Es una tendencia a la que todos podemos aproximarnos en mayor o menor medida. Pero mi abuelo, que era médico de pueblo, decía que la salud es un estado transitorio que nunca conduce a nada bueno. La salud no importa, porque nunca la vamos a poseer realmente del todo, pero la enfermedad sí que nos posee. Entonces, quiero que se entienda que enfermos mentales somos todos. No se debería estigmatizar de ninguna manera a una persona que tiene enfermedad mental y sin embargo, sucede. Porque falta comprensión de lo que es la enfermedad mental, pero también por miedo. La enfermedad mental se asocia muchas veces a descuido, a descuido personal, a falta de higiene, a descuidar costumbres adecuadas. Esta estigmatización de las personas con enfermedad mental es lo que más me ofende en esta vida.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.