Miguel Ángel Álvarez de Mon, psiquiatra: «No se trata de ser tecnófobo, pero es importante volver al papel y al boli»
SALUD MENTAL
El especialista invita a replantearnos hábitos instaurados en nuestra rutina, como el «scroll» infinito en redes sociales
19 jun 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Vivimos rodeados de información constante, decisiones infinitas y estímulos inagotables. No es de extrañar, por tanto, que cada vez nos cueste más concentrarnos, pensar con claridad o emocionarnos. La sobrecarga de información, la productividad constante, la soberanía de la inmediatez y la fatiga por exceso de opciones son efectos colaterales de nuestra dependencia tecnológica. En este contexto, Miguel Ángel Álvarez de Mon acaba de publicar Desaprender (Paidós), un libro que invita a dar un paso atrás para reevaluar nuestra manera de actuar. Especialista en Psiquiatría por la Clínica Universidad de Navarra, ejerce en el Hospital Universitario Infanta Leonor de Madrid, complementando la consulta con su labor investigadora en el Centro de Investigación Biomédica en Red Salud Mental (Cibersam).
—¿Qué le ha llevado a escribir esta obra, su primer libro de divulgación?
—Sí, efectivamente es mi primer libro de divulgación. En mi opinión, una de las ventajas de la medicina es que es muy diversa. Evidentemente, la pata principal es la práctica clínica, pero a mí también me encanta la investigación y la docencia. Me surgió la oportunidad y la cogí con mucha ilusión porque me dirijo a un público diferente y contribuyo, de una manera distinta, a mejorar la salud y el bienestar de las personas.
—El libro se titula Desaprender, curioso, en una sociedad donde parece que tenemos que aprender cosas nuevas todo el tiempo.
—Efectivamente. En el libro abordo nueve cuestiones relacionadas con la salud que se han incorporado a nuestro día a día. Pienso que debemos considerarlas porque a día de hoy parece que todo es incorporar cosas nuevas, pero creo que, a veces, para seguir avanzando, es más importante soltar cosas o replantearlas que seguir incorporando.
—¿Qué opinión tiene sobre el multitasking?
—El multitasking se ha incorporado en nuestro día a día y es una de las cosas que pienso que nos debemos replantearnos. Al final, cuando tenemos la atención tan dividida, nuestra capacidad de mantenerla sostenida en el tiempo en una sola actividad se resiente. El multitasking fragmenta nuestra atención y la memoria de trabajo. Tenemos que intentar valorar el estar más centrados en una sola actividad, encadenar actividades simultáneas; es decir, una después de la otra. Ahora es muy habitual que, mientras estás haciendo algo, tienes el correo electrónico abierto o estás recibiendo whatsapps. Lo raro es no estar haciendo dos o más cosas a la vez.
—¿Se podría afirmar que a día de hoy nos cuesta más mantener la atención?
—Sí, es un hecho, hasta las clases se abrevian o se intentan incorporar más estímulos. Los avances tecnológicos son fantásticos, pero la incorporación que hemos hecho de todos ellos en nuestro día a día ha sido a costa de nuestra capacidad para mantener la atención. Creo que estamos más distraídos que hace unos años.
—Estar a mil es casi un símbolo de estatus.
—Sí, esto es algo que noto. Al final, parece que tu plenitud depende de las cosas que tengas, los eventos sociales o profesionales o de las cosas que tengas por hacer. La agenda llena es hoy un estatus de que tu vida está bien y creo que es algo que también tenemos que reconsiderar. Es bueno tener espacios en los que exista tiempo para improvisar porque incluso en actividades de ocio parece que las agendas están apretadas. Parece que incluso tenemos que descansar de las propias vacaciones. Hoy en día tenemos muchos compromisos y hay cierta presión social por intentar llegar a todos. Además, decir que no se puede generar malestar.
—¿Cree que deberíamos decir más «no»?
—Renunciar a algo parece un fracaso y creo que hay que asumir que la vida es una constante elección. Cuando uno elige descansar, renuncia a eventos y compromisos, pero no hay que vivirlo con culpa.
—¿Las redes sociales provocan que estemos más o menos conectados?
—En el tema de las redes sociales influyen tres cosas: una, el tiempo de uso. No tiene nada que ver esa persona que las usa media hora o incluso una hora al día que aquellos que pasan dos, tres o más diariamente en ellas. Hay muchas personas que hacen un uso excesivo de las redes sociales. Creo que es bueno mirar de vez en cuando en el móvil el dato objetivo de cuánto tiempo estoy dedicando a las redes sociales. También influye cómo es tu uso: si es de scroll infinito o más participativo, interactuando con otras personas. Al igual que habría que conocer tu estado emocional previo al uso porque no tiene nada que ver el que lo usa cuando está aburrido a quien recurre a ellas cuando está bien, media hora al día ya fijada.
—Llega a afirmar en el libro que las redes sociales están empobreciendo nuestra libertad interior.
—Sí, lo pienso, porque se calcula que un 70 % del contenido que vemos en redes sociales es propuesto por el algoritmo. Creo que es importante tenerlo en cuenta porque al final estas favorecen o propician que veamos contenido que ya nos gusta o que ideológicamente coincide con nuestro pensamiento, llevándonos a la idea errónea de que todo el mundo piensa como nosotros, provocando un pensamiento muy reduccionista. Y cuando uno solo ve lo que le gusta, se hace más intolerante con lo que piensan los demás y menos empático. Por eso creo que si uno pasa mucho tiempo en redes sociales, nos sesga un poco la realidad, empobreciéndola.
—¿Cree que nos hemos instaurado en la cultura de la queja?
—Creo que no debemos dejarnos bombardear por lo negativo porque tenemos un sesgo de negatividad muy claro donde solo ponemos el acento en lo que va mal o en los que no hacen las cosas bien. Pero hay mucha gente haciendo cosas magníficas y creo que los ejemplos positivos también resultan muy estimulantes y pueden a uno incluso animarle e incentivar a hacer las cosas bien y a tener una visión más positiva del mundo.
—A una persona que esté leyendo la entrevista, ¿qué le propondría «desaprender» primero?
—Fundamental, revisar el uso que hacemos de las redes sociales. Lo segundo, volver hacer durante el mayor tiempo posible, una sola actividad. Es decir, si ahora mismo estoy leyendo, hacerlo durante el mayor tiempo posible, o ver una serie. Poner el foco en lo que estamos haciendo. También creo que es muy importante volver al papel y boli. Escribir ideas que quiero plasmar a posteriori. Ayuda a pensar y a ordenar la cabeza. Existe algún estudio que confirma que tenemos mayor capacidad de retención cuando escribimos a mano que cuando lo hacemos a ordenador. No se trata de ser tecnófobo y rechazar la tecnología porque es una grandísima herramienta, sino que no nos olvidemos de escribir a mano y de sus beneficios.