El grito de auxilio de un padre tras los intentos de suicidio de su hija: «Necesito que nos ayuden a salvarle la vida»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Ramón Leiro

La joven se encuentra ingresada después de un último episodio que tuvo lugar en la noche de este lunes. Su familia solicita su ingreso en una Unidad de Salud Mental Infantojuvenil

10 sep 2025 . Actualizado a las 17:50 h.

El pasado 28 de agosto, a las cuatro de la mañana, La Voz de la Salud recibía el mensaje desesperado de Antonio (nombre ficticio): «Hola. Mi hija se ha intentado suicidar de nuevo», escribía. Le seguía un relato largo y arduo de la realidad que están viviendo, finalizando con la frase: «¿Esperan a que lo logre?». En una conversación posterior con él, confiesa que lo envió desde la propia sala de espera del Hospital Universitario Montecelo (Pontevedra), donde su hija de 15 años acabó ingresada esa noche. No era la primera vez que vivían algo así. Justo el lunes por la noche, volvió a suceder. Antonio y su familia, piden ayuda: «Estamos desesperados». 

Esa noche, la hija pequeña de Antonio, de 9 años, no era capaz de dormirse y su mujer la estaba acompañando. Cuando salió de la habitación, se dio cuenta de que su hermana (a partir de ahora, Ana, nombre ficticio) se había encerrado en el baño. Cuando lograron abrir la puerta, descubrieron que la joven se había autolesionado. Llamaron al 112 y recalca el buen trato recibido por parte de la Policía Nacional y los servicios sanitarios de la ambulancia, que la trasladaron al Hospital de Montecelo.

Asegura que su hija estuvo esperando dos horas a que le viese un médico. «Cuando pasó una enfermera, le digo: "Disculpe que le moleste, yo sé que están colapsados, pero mi hija que intentó suicidarse lleva tiempo en una camilla y nadie la atiende". Ella se sorprendió y salió corriendo a buscar a la doctora, y ahí apareció». La profesional le comentó a Antonio que trasladarían a la joven al Hospital Provincial de Pontevedra. «Porque ahí es donde se encuentra la unidad de Psiquiatría, pero la de adultos. Y al llegar allí, la psiquiatra le preguntó si se quería quedar ingresada o no. Mi hija le dijo que no, y ella contestó: ''Ah, bueno, pues te doy el alta". Imaginen la impotencia». 

Relata Antonio que, por suerte, había concertada una cita con la psiquiatra de cabecera de su hija al día siguiente. «Cuando le comentamos todo esto, dijo: "¿Pero cómo te van a dar el alta?". Y solicitó que la ingresaran en el Hospital Provincial de Pontevedra, donde estuvo unos días, hasta el lunes 1 de septiembre, en Pediatría, porque como tiene 15 años, no la pueden ingresar en Psiquiatría con los adultos». 

Tras ese episodio, Ana pasó a dormir al lado de sus padres, utilizando también su baño. «Tomamos más precauciones porque el problema es que antes, si tenía un mal día, daba señales. Ahora ya no. Las dos últimas veces que lo intentó estuvo excelente a lo largo del día», relata Antonio. Aun así, este lunes por la noche volvió a ir al baño y Antonio, «cuando veo que ya han pasado unos minutos», se inquietó de nuevo. Ella le contestó, diciéndole que estaba todo bien. Cuando pasado un tiempo, su mujer preguntó de nuevo, Ana ya no contestó. Lo había intentado de nuevo. «Si no llegamos a estar pendientes, se moría». 

Antonio ha solicitado en diversas ocasiones que su hija sea internada en una unidad de Salud Mental Infantojuvenil; por ahora, sin éxito. «Ha intentado quitarse la vida en varias ocasiones. Sabemos que el ingreso no es la solución, pero quizás es la forma de romper el círculo. Una ayuda adicional, una forma de que ella esté contenida, porque nosotros ya no somos capaces de hacerlo. Ni siquiera está saliendo a la calle, pero mi mujer y yo no podemos perseguirla a todos lados las 24 horas del día. Esto afecta a la familia, la pareja, el ámbito laboral y el nuestro personal. No podemos más». 

El número 024 es una línea telefónica que ayuda a las personas con pensamientos, ideaciones o riesgo de conducta suicida, así como a sus familiares y allegados. Está disponible 24 horas, los 365 días del año, es gratuito y confidencial. 

Los antecedentes

Antonio, sus tres hijas (tiene otras dos) y su mujer, con raíces italoargentinas, llegaron a Galicia hace tres años y, a los pocos meses, Ana sufrió una depresión. «Empezó a alejarse de sus amigas y dejó de ir al instituto; una fobia social. Por suerte dimos con una psicóloga de una clínica privada que es excelente. Esta la mando a psiquiatría y también empezamos con medicación. Pero ella no quería salir de su cuarto para nada. Nosotros, como padres, claro que la animamos a estudiar, pero perdió el año. Llegó un momento en el que iba una o dos veces por semana y cuando iba, tenía una persona que la vigilaba en los recreos para que no se autolesionase. Pero hace un tiempo que abandonó, aunque a nosotros nada nos gustaría más que verla tener la vida de cualquier adolescente». 

Ana empeora con el tiempo. «La psicóloga la manda a la psiquiatra, esta a la médica, pero nada mejora. Está tres o cuatro días bien y después, mal. Le dan unos ataques en los que uno tiene que aguantar que nos diga cosas feas y horribles a las que es mejor no responder, porque si no, es peor. Y ahí es cuando dice que se quiere morir. Por eso la impotencia: el no saber cómo ayudarla». 

Los profesionales que están tratando el caso de Ana sospechan que padece Trastorno Límite de la Personalidad (TLP). «Este no se puede diagnosticar hasta los 16 años oficialmente. Pero ella nos dice que tiene un dolor adentro muy grande y que quiere acabar con este sufrimiento quitándose la vida», añade. 

Un trastorno de personalidad es un patrón permanente e inflexible de experiencia y comportamiento que se aparta de lo que se considera habitual en la cultura del sujeto que lo padece y que se manifiesta en la forma de percibir el mundo que le rodea, la afectividad, las relaciones interpersonales y el control de los impulsos. Esta forma de relacionarse, percibir y pensar resulta desadaptativa para el paciente (deterioro a nivel escolar, laboral, social u otro tipo de ámbitos), y puede ser causa de un gran malestar para él y las personas que le rodean.

Las conductas o rasgos límites pueden manifestarse en la adolescencia o inicio de la vida adulta, pero el diagnóstico de TLP se confirma cuando los síntomas se mantienen de forma más o menos intensa durante un período de tiempo largo, de dos a cinco años. 

Fuente: Asociación TLP - Galicia 

Ana ha estado ingresada en el Hospital Provincial en diez ocasiones. Once con esta última. «Siempre después de tener una crisis, intentos autolíticos o suicidas. El máximo de días que se quedó fueron diez. Después cinco o tres. Todas en Pediatría, no en una unidad especial de Salud Mental Infantojuvenil. Por lo que parece, la medicación no le está ayudando. ¿A qué están esperando, a que se mate? No queremos perderla. Necesito que nos ayuden a salvarle la vida». 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.