Ana González-Pinto, psiquiatra: «El retraso en el diagnóstico es bestial, caemos en el "ya se me pasará"»

Lois Balado Tomé
Lois Balado LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Ana González-Pinto es la jefa de servicio de psiquiatría del Hospital Universitario de Álava.
Ana González-Pinto es la jefa de servicio de psiquiatría del Hospital Universitario de Álava.

La Presidenta de la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental asegura que nos falta formación sobre la enfermedad mental, un proceso que debería comenzar en los colegios

07 dic 2022 . Actualizado a las 10:35 h.

Ana González-Pinto responde a la llamada de La Voz de la Salud durante un descanso matinal de sus obligaciones en el servicio de psiquiatría del Hospital Universitario de Álava. Ella es la jefa allí, algo que se entiende con un vistazo a su trayectoria. Una carrera que ya ha sido reconocida —y premiada— por la Real Academia Nacional de Medicina de España. González-Pinto es además catedrática, investigadora del Cibersam (Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental) y preside la Fundación Española de Psiquiatría y Salud Mental. Esta charla, con el invierno a la vuelta de la esquina, empieza como tantas otras conversaciones. Hablando sobre el tiempo.

—¿Es cierto que existe estacionalidad en la depresión?, ¿que el invierno, perdóneme la expresión, es temporada alta?

—Sí, existe. Es cierto que cada paciente, cada persona, tiene su perfil. Hay quien se pone mal siempre en verano y otros en otoño. Lo que vemos es que cuando llega una determinada época del año, que unas veces es octubre, otras veces es noviembre, otras septiembre, de repente hay muchos más pacientes. Cada uno tiene su perfil, pero sí está claro que existe un perfil estacional; el momento en el que estamos influye en la aparición de los síntomas. Esto es así. También hay una relación directa entre la aparición de los síntomas y la latitud en la que vive el paciente. El lugar en el que naces, lo cerca o lejos que está del ecuador, influye en la edad de comienzo del trastorno. Si se compara, hay diferencias notables entre las zonas más próximas a los polos con respecto a las personas que nacen cerca del ecuador. Cuanto más cerca del ecuador, más tarde aparece.

—La primera asociación que se podría hacer es con las horas de luz, ¿pero hay más? ¿Importan cuestiones como la cantidad de lluvia o la temperatura?

—Nadie lo sabe. Lo que sí sabemos con respecto a estas diferencias, con datos de la NASA, es que influye el cambio brusco de luz. Los lugares con cambios más extremos, allí donde existen mayores diferencias entre el invierno y la primavera, donde más bruscamente ocurre esto, más influencia tiene en la edad de comienzo de la enfermedad.

—Pues pocas cosas más bruscas hay que en marzo y en octubre, con el cambio horario, se sume o se reste una hora de luz a nuestras rutinas.

—Efectivamente, y eso puede influir en el sueño también. No dormir bien te puede alterar todo, porque el sueño no deja de ser uno de los pilares del bienestar. Los especialistas del sueño están reclamando que no se cambie la hora. Pero es que está claro que el planeta influye. Incluso influye la contaminación, ¿cómo no va a influir el medio ambiente si la mente no es más que la relación que el cerebro tiene con el entorno, con todo lo que nos rodea? 

—Sabemos que esta estacionalidad influye en la depresión o en el trastorno bipolar, ¿pasa en más patologías?

—En la depresión, por supuesto. Probablemente se note en todas, aunque seguramente sea en la depresión donde la incidencia es más notoria. En un cuadro psicótico, por ejemplo, no es tan evidente, pero probablemente la influencia que pueden tener estos cambios en el sueño se pueda ver en todo tipo de problemas. Incluso en personas que no tienen patología mental, sino otro tipo de enfermedades. Si el sueño se desestructura, puede haber más enfermedad cardiovascular, por ejemplo.

—Hay estadísticas que aseguran que el 85 % de las personas sufren o han sufrido sintomatología clínica ansiosa o depresiva en algún momento de su vida. Si se atiende a estos datos, cabría pensar que lo 'normal' es que alguna vez nos va a tocar, igual que sabemos que en algún momento tendremos la gripe.

—Quizás sea importante establecer diferencias entre problemas de salud mental y enfermedades mentales. Una cosa es que todos hayamos vivido situaciones de ansiedad o de tristeza en algunos momentos de nuestra vida, y eso puede ser una situación de riesgo que tenemos que aprender a mejorar. Cómo lidiar ante situaciones de ansiedad y depresión se debería enseñar en las escuelas, porque hay gente que tiene más habilidades que otras para manejarlo y aquí todo se tiene que aprender. Pero la prevalencia de la enfermedad no es tan grande, es mucho menor. Ante catástrofes o situaciones dramáticas, claro que todos estamos en riesgo de tener un cuadro depresivo. Pero luego hay un porcentaje menor de la población que se sabe que va a tener patología mental, se estima que está en torno al 20 % a lo largo de la vida.

—Una de las claves es la prevención. Ante una infección podemos protegernos lavándonos las manos o poniéndonos mascarilla, pero en la salud mental esto no es posible.

—Pero sí que hay maneras de protegerse. Sabemos que tenemos una serie de pilares del bienestar que hay que cuidar: que hay que hacer ejercicio, dormir bien, evitar las drogas, buscar momentos para la relajación, que hay que comer bien... Y luego está la parte social, que tiene mucha importancia: tener grupos de socialización, poder hablar con otros, disfrutar ratos agradables. De hecho, a personas que son más solitarias, les recomendamos de vez en cuando salir a dar un paseo y hablar con alguien, aunque sea con el tendero. Cualquier relación social es buena. Teniendo en cuenta esos seis pilares del bienestar ya estamos trabajando en la prevención. Sabemos que, si es invierno, no puedo estar sin un jersey porque voy a tener una hipotermia; o que en verano tenemos que beber para no deshidratarnos. Esto lo tenemos muy claro, sin embargo, no tenemos tan claro cómo cuidarnos para no tener problemas con respecto a las enfermedades mentales.

—El problema es que en este trabajo de prevención hay cosas que no dependen de uno mismo; no todo el mundo puede decirle a su jefe que no puede comer en cinco minutos porque tiene que cuidar su salud mental.

—Claro. Pero tenemos que tener una cultura de bienestar también en las empresas. No consiste en que la gente deje de trabajar, pero sí poder contar con cierta flexibilidad horaria. Poder tener la posibilidad de, fuera del horario de trabajo, descansar y desconectar. Tener tiempo para hacer ejercicio o poder ir caminando a la oficina. Hay muchas maneras de hacer las cosas. Creo que se puede compaginar tener un alto rendimiento en el trabajo con una vida saludable. Hay que adaptarse a la sociedad, que también va cambiando. Por ejemplo, en ciudades donde el transporte al trabajo es larguísimo, pues ofrecer algún día de teletrabajo. Hay muchas formas de mejorar la salud también en el trabajo, formas en las que se puede prevenir. Y creo que se está trabajando también en eso. No se puede entender una empresa saludable exclusivamente desde el punto de vista ambiental, sino también desde el punto de vista de los trabajadores, que son una parte esencial de las empresas.

—Hablando de depresión, hace no mucho, un grupo de investigadores y psiquiatras publicaron en Nature un artículo asegurando que no existen evidencias sólidas sobre la teoría serotoninérgica de la depresión. Es decir, que la depresión no está causada por un desequilibrio de este neurotransmisor, que es hacia donde van dirigidos buena parte de los antidepresivos. 

—Lo he visto. Por un lado, no es que sea el mejor artículo de Nature de la historia, pero aún dando por válido todo lo que ahí se dice, los estudios que demuestran la efectividad de los antidepresivos son irrebatibles. No es que sean uno o dos artículos en Nature, es que son cientos de estudios y de personas que han mejorado con los antidepresivos. Por otra parte, estos fármacos no tienen un único mecanismo de acción, se producen muchísimos cambios. Es cierto que la investigación más básica se ha centrado en el efecto que tiene la inhibición de la recaptación de serotonina, pero hay muchos otros. Tampoco es cierto que se haya dicho que el problema de la depresión sea una falta de serotonina. Ese artículo ha tenido mucha contestación y no sirve para cuestionar esos tratamientos. Además, se están buscando nuevas dianas, otros mecanismos de acción en los fármacos. Los antidepresivos más clásicos, que actuaban por otras vías, no solo a través de la serotonina, sino también de la noradrenalina, eran muy eficaces. Lo que pasaba con los que se usaban en los primeros años era que tenían más efectos secundarios. Con los Inhibidores Selectivos de la Recaptación de la Serotonina (ISRS) se ha puesto mucho énfasis en su mecanismo de acción, pero es más complejo que hablar solo de serotonina. Se ha utilizado este estudio para minusvalorar a los antidepresivos y yo creo que no es correcta esa manera de hacerlo.

—Pero es que el titular es muy llamativo, viene a decir que no hay pruebas de que el escitalopram o el prozac funcionen. Hay muchísima gente en España que se medica con ellos.

—Por supuesto. Por eso creo que hay que ser muy delicado con las informaciones que se dan. La eficacia del escitalopram, por poner un ejemplo, es contundente. De repente uno puede pensar, ''anda, si me están dando algo que no sirve para nada'', y eso no es así. Son fármacos que tienen mucha evidencia y que, para que se aprueben en un país, tiene que pasar un proceso muy exigente y haber demostrado una eficacia clara.

—Pero muchas personas, especialmente personas de mayor edad, siguen siendo reticentes a usar psicofármacos.

—Lo que creo es que aquellas personas que consideran que tienen mala fama, hablan más. Porque si te fijas en la cantidad de personas que los toman, no creo que eso sea exactamente así. Pero sí que es cierto que hay una corriente de opinión, que me parece válida, que defiende la utilización, de psicoterapias. Tanto solas como asociadas a antidepresivos. La mayor parte de las depresiones van a necesitar la combinación de ambas. Pero es cierto que no es apropiado dar solo antidepresivos, sino que hay que dar las dos cosas. Y en algunos casos, a lo mejor no hace falta prescribir el antidepresivo. Y también hay que decir que muchas personas no quieren hacer psicoterapia, lo que pasa que no lo dicen. Se lo propones y te dicen: ''Mejor dame esto, así vengo dentro de un mes, que no quiero andar viniendo todas las semanas. Ya me encuentro mejor''. Hay de todo.

—Antes comentaba que se están investigando nuevos fármacos, la esketamina para depresiones farmacorresistentes ya está disponible financiada por el Ministerio. Ahora parece que se estudia el uso de sustancias alucinógenas.

—Está empezando el estudio de la psilocibina, por ejemplo, después de que se haya conseguido demostrar una eficacia muy contundente de la esketamina, además con un efecto muy rápido. Es algo muy novedoso, muy ilusionante desde el punto de vista de los que tratamos pacientes. Ya se están investigando otras vías. A lo mejor, a dosis muy bajitas, otras sustancias puede ayudar. Pero no es fácil, hay que demostrarlo contundentemente y esto requiere muchos años de investigación. Hay que hacer estudios muy complejos para que luego el ministerio o la EMA lo apruebe. Cuando una sustancia llega al final del recorrido,es que ha demmostrado altamente su eficacia. Cuando trabajamos en un sistema sanitario organizado, hay que basarse en tratamientos que hayan demostrado su evidencia. Pero es cierto que la investigación va en esa dirección.

—Pese a los avances, la psiquiatría es una especialidad muy compleja. Una de las quejas recurrentes de algunos pacientes es lo volátil que puede ser un diagnóstico. Gente que pasa de tener una depresión, a un trastorno bipolar y luego se les dice que lo que tienen es un trastorno límite de la personalidad (TLP).

—El origen de la enfermedad sabemos que es muy complejo. Hay componentes genéticos y ambientales. Generalmente, cuando una persona tiene muchos diagnósticos, es que ha pasado por todos ellos. El ejemplo que tú has puesto, una persona que pasa de depresión a trastorno bipolar. Tengo bastantes pacientes que han sido diagnosticados por ese camino, pero es que empezaron con una depresión. Al final, un trastorno bipolar son trastornos y manías. Y luego, algunos pacientes tienen un problema de personalidad más allá del trastorno. Porque a lo mejor su enfermedad empezó cuando eran muy jóvenes y no han logrado una maduración armónica. Eso les has pillado en plena adolescencia y no han podido lograr hacer el recorrido que hacen otras personas. Todo eso hay que trabajarlo, pero para mí eso no es un diagnóstico erróneo. Hay gente que te dice ''es que ya no sé ni lo que tengo''. Pues tienes un trastorno bipolar, pero a veces empieza con una depresión. Y sobre el TLP les explico que por lo anterior no han podido tener un desarrollo armónico, pero que vamos a intentar mejorar. A lo mejor les han quedado rasgos de impulsividad, que son más típicos de la adolescencia, pero que los tienen en la edad adulta, o dificultades en las relaciones interpersonales. Todas esas cosas se pueden ir trabajando.

—Hablando del trastorno bipolar, los familiares suelen decir que llevan mejor las fases depresivas que las maníacas. Pensando en ellos mismo claro, ¿pero y el paciente?

—Bueno. Las familias apoyan mucho, pero es cierto que cuando una persona está deprimida, pero no gravemente deprimida, para la persona es un gran sufrimiento. Todos queremos estar bien y estar ‘solo un poco mal’ sigue siendo algo muy malo. A lo mejor, la familia no le ve muy mal en ese momento, porque no son síntomas graves. A lo mejor está un poquito más callado. Pero claro, si alguien tiene un episodio de manía franco, la sintomatología es muy llamativa y muy disruptiva. Muy negativa para el propio paciente. Hay descontrol, puede haber compras inadecuadas y es necesario tratarlo. Sí que es cierto que los casos de manía que se acompañan de euforia, que estás alegre, esas personas muchas veces no quieren tratarse porque se sienten bien en ese momento. Pero al final todo es un desequilibrio, no solo son los síntomas, tenemos que conseguir que las personas estén equilibradas, ni eufóricas ni deprimidas.

—¿Qué tiene mejor pronóstico? ¿Un problema que aparece en la adolescencia o en la edad adulta?

—Lo que sabemos es que cuanto antes tratas un problema, mejor pronóstico tiene. Si una depresión aparece a los 50 años y la tratas a los 50 años, tiene mejor pronóstico que si aparece a los 50 años y la tratas a los 52. Si aparece a los dieciséis y la tratas a los dieciséis, mejor que si lo tratas a los dieciocho. El tratamiento rápido tras la aparición de los síntomas es lo mejor. Otra cosa es tu pregunta. Siempre se ha dicho que tenía mejor pronóstico lo que aparecía más tarde, porque había dado tiempo a madurar la personalidad y la persona tenía más recursos para pdoerse enfrentar al problema. Pero no siempre es así. Hay muchos problemas que aparecen temprano y que tienen muy buena evolución. Cada caso es diferente. Ahora de lo que más hablamos es de la medicina personalizada. Es tan compleja la enfermedad mental y hay tantas vías y tantas causas, que hay que adaptarse a lo que tenemos en todo momento delante de nosotros.

—¿Y qué es más común?, ¿que el paciente acuda a los 50 o a los 52?

—A los 55. El retraso es bestial. Porque muchas veces, como no hay cultura de enfermedad mental, nos cuesta reconocerlo. Caemos en el, '‘esto ya se me pasará; no tengo nada''. Hay muchísimo retraso. En el trastorno bipolar hablamos casi de diez años de retraso desde los primeros síntomas al diagnóstico. Están las dificultades de las personas, la complejidad de la enfermedad y se suma todo.

—Es que es todo tan complejo, entran en juego tantos factores, que es difícil no caer en el pesimismo.

—No, no, no. Yo soy muy optimista. Súper optimista. Es muy complejo, pero eso mismo hace que puedas abordar los problemas desde distintas perspectivas. Si no quieres psicoterapia, tienes otros tratamientos. Si no quieres una psicoterapia en la que tengas que analizar tu vida, podemos probar una rehabilitación cognitiva o de ejercicio físico, de estilos de vida saludable. Hay distintas maneras de abordar los problemas y pueden adaptarse a los gustos de cada persona.

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Lois Balado Tomé
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A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.