Miguel Álvarez, psiquiatra: «Los pacientes con enfermedades oncológicas o infecciones tienen peor pronóstico si se deprimen»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Miguel Álvarez de Mon es psiquiatra en el Hospital Infanta Leonor de Madrid.
Miguel Álvarez de Mon es psiquiatra en el Hospital Infanta Leonor de Madrid. La Voz de la Salud

Hablamos con el profesional sobre la relación que existe entre la salud mental y el sistema inmunitario, así como del papel que puede tener la vitamina D en la depresión

17 sep 2022 . Actualizado a las 10:21 h.

A Miguel Álvarez de Mon, el amor por la medicina le viene de familia. Casi en la sangre. Su padre, el doctor gallego Melchor Álvarez de Mon, es catedrático de Medicina y Jefe de Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Príncipe de Asturias. Él optó por otra especialidad, pero parece ser que sin apartar la mirada de otro tipo de ramas médicas. Cuenta que desde la etapa universitaria, le llamaba la atención «como lo psíquico se manifiesta físicamente, lo que se conoce como somatización». De hecho, hasta pone un ejemplo práctico que sufría él mismo, cuando «en el período de exámenes, si estaba nervioso, notaba este tipo de signos». Esto, junto con la curiosidad que le generaba «que el cerebro es un órgano tan complejo que a día de hoy aún lo conocemos poco», es lo que le llevó a decantarse por la Psiquiatría. 

Su tesis doctoral, en la que relaciona el sistema inmuno-inflamatorio y la depresión mayor, obtuvo el premio extraordinario. Y además, ha sido galardonado con el premio de Investigador Emergente. Esa inquietud por la investigación es la que le ha llevado en la actualidad a dar clases en la Universidad de Alcalá de Henares de Madrid. Eso sí, sin olvidarse de sus pacientes, a los que recibe en su consulta del Hospital Infanta Leonor de Madrid. 

—Existe bastante reticencia a decir que se acude a consulta de psiquiatría. ¿Qué opina sobre esto?

—Totalmente, es cierto. No se suele decir. De hecho, yo la medicina la entiendo como una profesión muy compleja que tiene varias patas, y a mí desde luego, me gustan todas. Sobre todo la pata asistencial, de atender pacientes; pero también la de la docencia, de dar clases en la universidad; la de investigación; y la cuarta, que creo que en estos últimos años se está desarrollando cada vez más, la de la divulgación.  Me acuerdo que en uno de los primeros trabajos de investigación que hice comparábamos diferentes enfermedades. Lo que la gente decía en redes sociales sobre cáncer de mama, alzhéimer, VIH y enfermedades psicóticas. Y vimos que dentro de la psiquiatría, las enfermedades más estigmatizadas son las psicóticas. Y es cierto, y esto bajo mi experiencia personal, que cuando yo estaba de residente y me hacía un viaje con amigos de otras profesiones, me resultaba curioso que después en el tiempo de ocio, la gente te solía consultar en privado. Es cierto que en público, la gente suele omitir que va al psiquiatra, que tiene una depresión o una enfermedad psiquiátrica. 

 No creo que todas las enfermedades psiquiátricas que se han manifestado en los últimos meses o en los últimos dos o tres años tengan que ver con la pandemia, simplemente que la pandemia los ha visibilizado. Ese estigma que podía existir alrededor de las enfermedades psiquiátricas está disminuyendo. De hecho, creo que la psiquiatría nunca ha tenido tanta visibilidad como ahora. En ese sentido soy tremendamente optimista. Cuando yo elegí la especialidad, hace ya diez años, estaba un poco menos valorada, pero ahora tanto los colegas médicos como la gente de a pie tiene más conciencia sobre nuestra labor y se agradece más. 

 —¿Es estigma o vergüenza?

—También creo que hay que diferenciar entre la estigmatización y el pudor. Es decir, yo creo que si te tuerces un tobillo no es igual de personal que si tienes un trastorno depresivo, sonambulismo o una fobia. Creo que a veces, el hecho de que tú tengas un miedo irracional a algo también te puede dar un poco más de vergüenza en el sentido de que te limita más y tiene más que ver con tu mundo interior. Me parece razonable que todo lo que tenga que ver con nuestro mundo interior lo tengamos que preservar con más pudor que lo que tiene que ver con nuestro exterior. Por otro lado, por ejemplo una lesión en la piel, es que no la podemos ocultar. Están más visibles. Creo que hay que entender que no es que tenga vergüenza, sino que es algo tan íntimo que afecta tanto a tu vida como a la de tu familia que evidentemente, la tienes que interiorizar. Asimilar, antes de contar.