Cinco claves para desconectar del trabajo: «Muchas personas sienten ansiedad en vacaciones»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

SALUD MENTAL

Un 75 % de los trabajadores españoles responden mails o atienden llamadas de trabajo en sus vacaciones.
Un 75 % de los trabajadores españoles responden mails o atienden llamadas de trabajo en sus vacaciones. La Voz de la Salud | iStock

Automatizar tareas y alejarse físicamente del espacio de trabajo son algunos puntos que pueden ayudar a lograr un buen descanso

08 jul 2022 . Actualizado a las 19:20 h.

Las vacaciones de verano son el momento de relax y desconexión que esperamos durante el resto del año. Playa, sol, viajes soñados o momentos distendidos con la familia y los amigos. Pero, para muchos, la realidad es otra. Llega el momento de apagar el ordenador y dejar las notificaciones a un lado, y muchas personas no son capaces de apartarse por completo del trabajo.

No por nada ha sido tan aclamada por la crítica la serie de Apple TV Severance, en la que los empleados de la empresa Lumon se someten a la implantación de un chip que divide efectivamente su consciencia, impidiendo que los aspectos de su vida personal interfieran con el trabajo, y viceversa. La pandemia, con su forzosa transición al teletrabajo masivo, ha contribuido a borrar la línea que separa el tiempo libre del horario laboral para muchos trabajadores en distintos sectores.

«Es bastante frecuente tener dificultades para desconectar del trabajo en vacaciones, y esto puede estar relacionado con varios factores. En parte, es un tema cultural y de la llamada "sociedad del rendimiento" en la que vivimos y en la que el trabajo y el desempeño laboral están íntimamente ligados a nuestra identidad», señala la psicóloga Alejandra Gabaldón, miembro de la sección de Psicología Clínica del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid y psicóloga en la Clínica El Prado.

Este problema es muy frecuente y hace que sea más difícil aprovechar el tiempo libre y recargar energías para ser eficaces a la hora del regreso al espacio laboral. «Nos definimos por nuestro trabajo, que se ha convertido en una de las áreas principales en nuestra vida, alrededor de la cual gira todo lo demás. Siendo así, es fácil entender por qué cuando estamos en un período de descanso, seguimos con la mente puesta en el trabajo, quizá incluso con un sentimiento de culpa por no estar haciendo lo que sentimos que deberíamos estar haciendo, o no sintiéndonos útiles», plantea Gabaldón.

Pueden surgir sentimientos de angustia relacionados con el tiempo libre, algo que la psicóloga mexicana Eva María Esparza ha denominado «enfermedad del ocio». Pero, al mismo tiempo, puede haber factores propios de las organizaciones en las que trabajamos que influyan en esto. Así, la idea de tener que estar disponible constantemente es algo más común y establecido de lo que debería.

De hecho, un 75 % de los españoles responden a llamadas, correos electrónicos o mensajes instantáneos en Whatsapp, Telegram y otras apps fuera del horario laboral, según detalla el reciente Informe sobre desconexión digital presentado por la plataforma InfoJobs. Lo alarmante es que solo el 15 % de los trabajadores afirman que consiguen desconectar del trabajo durante las vacaciones.

Ansiedad y vacaciones

«Ya sea por factores externos o internos, desconectar del trabajo puede ser extremadamente ansiógeno para muchas personas. Puede que esta ansiedad esté conectada con aspectos de la persona, tales como una alta autoexigencia, una valía excesivamente sostenida en el rendimiento y el trabajo, baja tolerancia al descanso o al disfrute, que puede producir sentimientos de culpa, aburrimiento, angustia, o decaimiento; o conectada con factores externos, como una alta demanda por parte del empleador o la amenaza de perder el empleo si no se está disponible incluso en vacaciones. Es posible que algunos trabajadores se encuentren con que, en su período de vacaciones, se les exige estar disponibles para resolver imprevistos, responder correos o llamadas», dice Gabaldón.

«Esta ansiedad puede ser experimentada en forma de sensación de presión en el pecho, agitación o inquietud, aumento de conductas como comer o fumar, irritabilidad, problemas para dormir, o incluso la búsqueda constante de tareas de rendimiento, que pueden estar conectadas con el trabajo o no, como aprender un idioma, ir al gimnasio, o limpiar», detalla la psicóloga. Con estos síntomas, está claro que la desconexión es más difícil de lo que pueda parecernos. Pero no hace falta someternos a una cirugía como en Severance para lograr una separación entre nuestro trabajo y nuestra vida personal. A veces, solo es necesario aprender a estar con uno mismo y poner límites.

¿Cómo desconectar del trabajo?

«Para poder lograr disfrutar del tiempo libre, primero tenemos que tolerarlo», señala Gabaldón. Esto implica «desarrollar una mente adaptada al disfrute del tiempo libre, entenderlo como algo necesario y prioritario, no como algo que haya de ganarse, sino como un derecho», insiste.

Concretamente, durante las vacaciones. la clave principal estaría en salir del ambiente laboral a un nivel físico, es decir: evitar revisar correos, no atender llamadas ni realizar tareas laborales. «Si no, nuestro cerebro no hará el cambio a modo descanso. Tenemos que aprovechar el tiempo libre para realizar actividades agradables, cuidarnos y descansar», afirma la psicóloga.

Cómo lograrlo dependerá de cuál sea el origen de los obstáculos que impiden nuestra desconexión. «Si la dificultad tiene que ver más con algo interno, pero no supone un problema real a nivel laboral por el hecho de desconectar, es importante que se pongan en marcha estrategias que faciliten hacerlo. Por ejemplo, tratar de emplear el tiempo libre en actividades que requieran moverse, como hacer una ruta de senderismo o hacer algo de turismo por tu ciudad, ya que el sedentarismo te llevará con mayor probabilidad a pensar en el trabajo», propone Gabaldón. Incorporar una práctica de meditación también puede ayudarte.

«Si es posible, apaga todos los aparatos que te puedan conectar con el trabajo, ya que el simple hecho de tenerlos a la vista aumentará la probabilidad de que les dediques tiempo. Aprovecha para hacer cosas para las que normalmente no tienes tiempo, pero que son importantes para ti, como estar con la familia, leer, desarrollar una nueva afición o realizar un viaje», sugiere.

En cambio, si el problema viene de la organización para la que trabajas o el tipo de tareas que desempeñas, desconectar podría traerte consecuencias negativas. En estos casos, Gabaldón recomienda limitar tu disponibilidad lo máximo posible para poder disfrutar de las vacaciones. «Trata de negociar los límites tanto con la empresa como contigo mismo. Establece un tiempo máximo al día y define de qué hora a qué hora le dedicarás tiempo a estas tareas laborales. Prepara un espacio para realizarlas, separado del resto de tus actividades, de manera que, cuando termines, desconectes físicamente de ese espacio», indica.

Cinco consejos clave para desconectar en vacaciones sin culpa:

  1. Desconecta las aplicaciones que usas para trabajar. Recibir llamadas y correos electrónicos en tus días libres te impedirá desconectar. Por ello, se recomienda dosificar el uso del ordenador y el móvil, eliminando del teléfono móvil la aplicación del correo electrónico, desactivando las notificaciones o utilizando la opción No Molestar.
  2. Organiza estratégicamente tus días de vacaciones. El período de vacaciones recomendado por los expertos es de unos 10 a 12 días seguidos, ya que es tiempo suficiente para desconectar, pero no demasiado para que la vuelta sea difícil y dura.
  3. Deja trabajo hecho y cierra los asuntos pendientes antes de tus vacaciones. Los días previos a las vacaciones son un buen momento para hacer el sprint final, y hacer lo posible por dejar claramente indicado lo que has hecho, dónde pueden encontrar los archivos necesarios y qué hacer en caso de fallos, con el objetivo de evitar que necesiten de tu participación durante las vacaciones.
  4. Cierra en vacaciones y retoma en septiembre. Si tienes una empresa o negocio propio, siempre que sea posible, el verano puede ser una oportunidad para cerrar, hacer evaluaciones y reorganizar de cara a septiembre. Esto favorecerá una desconexión total por parte de los trabajadores, facilitando así la división entre trabajo y ocio. Asimismo, se recomienda empezar los nuevos proyectos a la vuelta de las vacaciones.
  5. Automatiza todo lo que puedas. La tecnología puede ayudarte a desconectar al máximo, permitiendo programar correos para que se envíen en tu ausencia o respuestas automáticas que te ahorren la necesidad de estar disponible.

Si aun poniendo en marcha estas pautas y estableciendo límites con el trabajo, te resulta muy complicado desconectar o sientes un malestar importante al hacerlo, es importante que consultes con un especialista que te ayude a entender qué está sucediendo y qué es necesario trabajar a través de una terapia psicológica, ya que en estos casos, señala Gabaldón, probablemente no solo encuentres dificultades para desconectar del trabajo en vacaciones, si no que no te sea posible desconectar en general en ningún momento. Las consecuencias de esto pueden no ser solo el no disfrutar de las vacaciones, si no trastornos importantes de la salud tanto física como psicológica.

La cultura de la productividad hace que a muchas personas les agobie hallarse con tiempo libre.

La enfermedad del ocio: ¿por qué nos agobia el tiempo libre?

Laura Miyara

Después de un día largo o una semana intensa de trabajo, no vemos la hora de relajarnos y poder descansar. Fantaseamos con el momento en el que no tengamos que hacer nada y podamos estar tumbados en el sofá. Pero entonces llega ese momento y, lejos de dejar la mente en blanco, nos invaden las preocupaciones y las ansiedades. Empezamos a pensar en el futuro, en lo que tenemos pendiente hacer, en lo que pueda pasar mañana. Y, para evitar estos pensamientos, nos distraemos mirando el móvil, buceando en las redes sociales, o viendo la televisión. ¿Te ha ocurrido esto? No estás solo. Son cada vez más las personas que no pueden disfrutar del tiempo libre, un fenómeno que la psicóloga mexicana Eva María Esparza ha denominado «enfermedad del ocio».

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.