La dieta viral de TikTok que preocupa a los expertos: solo 600 calorías al día

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La dieta milagro que se ha popularizado está inspirada en los personajes de las películas.
La dieta milagro que se ha popularizado está inspirada en los personajes de las películas.

Este régimen, que se ha vuelto viral en redes sociales como la «dieta de las princesas Disney», aporta menos de la mitad de las calorías que el cuerpo necesita para sobrevivir

15 jun 2025 . Actualizado a las 20:14 h.

Los primeros días del verano están llegando y, con el calor, empezamos a cambiar el armario y volvemos a la ropa con la que se suele ver más el cuerpo. Probarse las prendas del año anterior y descubrir que ya no quedan igual que antes es un ritual por el que muchas personas pasan y en algunos casos lleva a tomar medidas que no son las más adecuadas para nuestra salud. Así es como comienzan a proliferar, en redes sociales y a través del boca a boca, dietas peligrosas.

En los últimos días, se ha popularizado en este sentido la llamada «dieta de las princesas Disney», un régimen que promete alcanzar una pérdida de diez kilos en apenas dos semanas. Un descenso de peso que, si ocurre de manera tan rápida, puede tener consecuencias graves para las funciones de nuestro organismo. Si bien el estándar para adelgazar es el déficit calórico, que se logra a través de la alimentación combinada con ejercicio, una disminución drástica de las calorías ingeridas pone al cuerpo en modo de «ahorro de energía» y provoca el conocido efecto rebote.

Ariel, Blancanieves, Cenicienta o Jasmín

La dieta de las princesas Disney promueve un consumo de entre 300 y 600 calorías diarias, una cifra completamente alejada de los requisitos del cuerpo para mantenerse sano, que en ningún caso están por debajo de las 1.500 calorías al día, como explican desde el Ministerio de Sanidad. En este sentido, seguir la dieta de las princesas equivaldría a hacer solo una de las comidas diarias. Como ejemplo, sería lo mismo que tomar únicamente el desayuno.

Los alimentos que forman parte de esta dieta son principalmente frutas y verduras y, en menor medida, proteínas. Se trata de un plan de dos semanas en el que cada día está inspirado en una de las princesas de las clásicas películas animadas, si bien no está avalado por la compañía que las produjo ni tiene ningún tipo de afiliación con ella. Así, el día de Blancanieves consiste en comer únicamente manzanas, mientras que el día de la Sirenita solo se debe beber agua. En el día de Pocahontas, se consumen solamente alimentos crudos. También hay días basados en Rapunzel, Cenicienta, Jasmín o Elsa.

Este tipo de dietas milagro no son recomendables desde ningún punto de vista. «En términos de fisiología, lo que hay que saber es que los alimentos son la gasolina del cuerpo. Si quiero ir desde Lugo a Madrid, tengo que saber cuántos kilómetros son y cuánta gasolina necesito para llegar. Lo mismo pasa con nuestro cuerpo. Las calorías son la energía que el organismo necesita para sobrevivir», explica aquí la dietista-nutricionista Sheila Castiñeira.

«Simplemente por existir, una persona gasta unas mil calorías, para poder respirar y pensar en estado de reposo, pero si yo hago deporte, consumo más. Y no solo tiene que ser deporte intenso o salir a correr, sino que cada vez que hago un movimiento y tengo una respiración más agitada, voy a gastar más calorías», señala la dietista-nutricionista Carolina Mosquera. Es por esta razón que ningún patrón alimentario que esté por debajo de esa cifra calórica puede ser saludable o sostenible a largo plazo.

«La cantidad de calorías que debe aportar cada comida diaria depende de las necesidades calóricas individuales, que pueden variar según factores como la edad, el sexo, el peso, la altura, el nivel de actividad física y los objetivos de salud, que pueden ser, por ejemplo, pérdida de peso, mantenimiento o aumento de masa muscular. Sin embargo, una guía general puede ser útil para estructurar la ingesta calórica diaria», observa Mosquera.

Así, el reparto, de manera general, podría ser el siguiente:

  • Desayuno: 20-25 % de las calorías diarias
  • Almuerzo: 30-35 % de las calorías diarias
  • Cena: 25-30 % de las calorías diarias
  • Meriendas/Snacks: 10-15 % de las calorías diarias (repartidos en una o dos meriendas)

Los riesgos de las dietas extremas

Por sí solas las calorías no aportan casi ninguna información acerca de ese alimento: si nos diesen un tupper con comida y solo nos dijeran cuántas calorías contiene, no podríamos saber el contenido de ese recipiente es saludable o no, qué tipo de nutrientes tiene ni cómo será metabolizado.

Alma Palau, presidenta del CGCODN, explica en este artículo que este tipo de dietas «resultan peligrosas porque instauran malos hábitos, favorecen los desequilibrios nutricionales y son insostenibles a largo plazo. Suelen ser muy bajas en calorías y limitan de forma extrema la ingesta de alimentos que aportan los hidratos de carbono. Aunque pueden conducir a una rápida pérdida de peso inicial, el peso perdido es principalmente a partir del agua corporal y masa muscular».

Todo esto, junto con los numerosos cambios que causan en el metabolismo, produce un efecto rebote al abandonar la dieta. Se trata de dietas muy restrictivas, monótonas, que suelen abandonarse a corto o medio plazo y que perpetúan la asociación entre salud y peso corporal, y la idea o necesidad de compensar las transgresiones alimentarias, aumentando el riesgo de trastornos de la conducta alimentaria (TCA).

«Conllevan una pérdida de peso al principio, sí, pero no son inocuas ni inofensivas en absoluto. Si son muy hipocalóricas no nos aportan la energía que necesitamos, vamos a tener que usar nuestras reservas, pero no solo las grasas, también las musculares, las óseas. Van a tener un déficit en vitaminas y minerales porque una dieta por debajo de 1.200 calorías ya es imposible que cubra nuestras necesidades. La grasa la recuperamos fácilmente pero la masa muscular no, sobre todo a partir de los 35 años cada vez es más difícil», asegura Palau. «Además, lo que veo es que las personas que tienden a caer en ellas tienen siempre un efecto rebote, un efecto yoyó y cada vez empeora más su obesidad o sobrepeso, que al final se va haciendo más difícil de solucionar porque se va cronificando tras jugar tantas veces con el metabolismo», explica.

Adolescentes, las más vulnerables

Las dietas milagro como la de las princesas Disney siempre han existido, pero lo que diferencia el momento actual es que las redes sociales funcionan como plataforma para difundirlas y viralizarlas propagando mensajes peligrosos entre personas jóvenes y vulnerables. En TikTok, hashtags y filtros operan como espacios en los que las adolescentes comparten las mismas frases que llevan décadas circulando y que promueven el adelgazamiento a toda costa.

Sin ir más lejos, esta misma semana TikTok ha bloqueado en España el hashtag #Skinnytok, una tendencia viral que promovía hábitos asociados con los trastornos de la conducta alimentaria. Frases del estilo de: «Ningún alimento es tan satisfactorio como estar delgada» pueden potenciar el riesgo de que desarrollar este tipo de trastornos o, como mínimo, de acabar teniendo una mala relación con la comida. El riesgo es especialmente agudo en las personas jóvenes, que consumen estos contenidos todos los días.

Ya en octubre del año pasado, una filtración de documentos internos de TikTok reveló que la aplicación tenía conocimiento de estos peligros, ya que el algoritmo y su potente capacidad de hiperpersonalización a la hora de ofrecer a los usuarios contenidos que les interesen podría generar burbujas de filtro negativas, un tipo de bucle en el que la persona recibe cada vez más vídeos vinculados al tema de la imagen corporal y la alimentación.