Bea Abuín, enfermera de urgencias: «Como norma general, no se debe automedicar a un niño en casa»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Bea Abuín es portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes).
Bea Abuín es portavoz de la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes). MARTINA MISER

La supervisora de Urgencias del Hospital do Salnés aboga por un uso responsable del servicio ante el posible aumento de infecciones respiratorias que se prevén con la vuelta al cole

16 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La vuelta al cole traerá consigo un repunte de las infecciones pediátricas, o eso se espera teniendo en cuenta los datos de años anteriores. Según datos proporcionados por la Sociedad Española de Medicina de Urgencias y Emergencias (Semes), entre los meses de septiembre y diciembre las visitas a Urgencias por infecciones virales y respiratorias pueden llegar a aumentar más de un 71 % con respecto a los cuatro meses anteriores. Ana Beatriz Abuín, supervisora de Urgencias del Hospital do Salnés y portavoz de la Semes, explica cuáles son las infecciones más frecuentes y qué medidas se pueden llevar a cabo para prevenirlas. 

—¿Cuáles son las razones que explican ese repunte de contagios?

 —Los niños vuelven a compartir espacios cerrados y a establecer contactos estrechos y continuos entre ellos. Aumentan, sobre todo, las infecciones respiratorias, concretamente las de vías altas. Estas últimas suponen en torno al 70 % de las consultas que se dan por problemas infecciosos en la edad pediátrica. 

—¿También se da un repunte en las infecciones gastrointestinales?, ¿o solo en las de tipo respiratorio?

—Sí. A nivel de infecciones respiratorias vemos, sobre todo, catarros, gripe y bronquiolitis. Pero también tenemos gastrointestinales, como el rotavirus y el norovirus, que son los más frecuentes. Las razones son las mismas: ese contacto estrecho, el juego manipulativo y compartido  entre los más pequeños.

—¿Cuáles suelen ser los principales síntomas de las infecciones de tipo respiratorio?

—Secreción nasal, dolor de garganta, tos, estornudos y fiebre. En los más pequeños también se nota mucho esa sensación de apatía, de pérdida de apetito. Aunque pueden darse casos más graves con dificultad respiratoria.

—¿Y en las gastrointestinales?

—Lo más habitual: diarrea, vómitos, dolor abdominal, pérdida de apetito y fiebre. En las gastrointestinales tenemos que vigilar un poquito más la deshidratación. ¿En qué debemos estar atentos los padres para vigilar que esta no aparezca? Estar pendientes de si tiene la boca más seca, está orinando menos o está más decaído. 

—¿Es posible saber, por los síntomas que se presenten, si se trata de una infección respiratoria de tipo bacteriana o vírica? 

—Simplemente por los síntomas, no. La mayoría de las infecciones, sobre todo respiratorias, que tienen los niños, son víricas. Estas son las más habituales. A los profesionales sanitarios sí que hay determinados patrones de cómo se comporta ese cuadro en los niños que sí que nos pueden orientar, pero un síntoma por sí solo no nos permite establecer el origen. Además, a veces es un error pensar que por una fiebre muy alta o una tos intensa ese niño va a necesitar un antibiótico. La decisión de prescribirlo y utilizarlo siempre debe ser del profesional sanitario, nunca se debe uno tomar un antibiótico sin que esté prescrito porque luego tenemos el problema de las resistencias antimicrobianas y de los daños en la flora intestinal. 

—Ante síntomas leves, ¿recomendaría que los padres automediquen a los pequeños en casa?

—Como norma general, no se debe automedicar a un niño en casa. Sí aconsejamos unos cuidados básicos en el hogar, como reposo, buena hidratación, adaptando la alimentación a lo que el niño pueda tolerar. Y si acabamos administrando un tratamiento sintomático para el confort de ese niño, siempre se deben seguir las dosis adecuadas según la edad y el peso. 

—¿Cuándo debe una familia preocuparse por la fiebre?

—Más que fijarnos solamente en el número que aparece en el termómetro, que es normal que muchas veces alarme, hay que valorar en general, más globalmente, la edad del niño, cuál es su estado general y un poco los síntomas que acompañan a esta fiebre. Si vemos que aparece dificultad respiratoria, una somnolencia excesiva, el pequeño está reactivo o con un llanto muy continuo, ahí sí deberíamos preocuparnos. También si aparece rigidez de nuca. Es decir, cualquier cambio muy brusco en su estado, eso sí que debería alarmarnos, más que una temperatura o un número en sí.

—¿Existen edades pediátricas en las que este repunte de infecciones es más llamativo?

—Sobre todo los niños pequeños, los que empiezan por primera vez la guardería, suelen tener muchos episodios infecciosos de repetición, porque es la primera vez que entran en contacto con un montón de microorganismos. Sobre todo es importante prestar atención a los lactantes, porque tienen un sistema inmunitario más inmaduro. Si bien en este sentido me gustaría destacar la importancia que tiene como factor protector la lactancia materna.

—¿Qué medidas se pueden llevar a cabo para intentar prevenir este tipo de infecciones?

—Más que prevenir, lo que intentamos es reducir un poco la transmisión. Entre las medidas que se pueden tomar: el lavado frecuente de manos, enseñarles a los niños cómo hacer correctamente la maniobra de estornudar en la zona del antebrazo o el codo, intentar ventilar las aulas y domicilios, enseñarles que no deben compartir vasos o cubiertos, y si el pequeño empieza con fiebre, intentar no llevarlo a la escuela infantil. Además, es importante tener el calendario vacunal al día. Ahora, el Sergas está con una campaña de cara al inicio del curso escolar, que ya se puso en marcha el año pasado, con la vacuna intranasal contra la gripe en los colegios. Este año se amplía a setenta y cinco colegios y también tenemos previsto el inicio de la vacunación frente al virus respiratorio sincitial, que en los últimos años redujo en más de un 8 % los ingresos a causa de este virus en lactantes. 

—¿Cuándo deja de ser un cuadro leve y hay que acudir a urgencias con un niño o niña?

—Cuando aparecen signos que nos alarman como la dificultad respiratoria o que esta sea de tipo abdominal en donde las costillas se retraen. Una coloración azulada en los labios, una alteración de la conciencia, convulsiones, cualquier empeoramiento que nos resulte muy rápido y llamativo. Me gustaría subrayar la importancia de hacer un uso responsable del servicio de Urgencias, precisamente reservándolo a estos pequeños que llegan con situaciones de gravedad. Al igual que se debe de poner en valor el trabajo de enfermería, detectando estos signos de alarma desde el triaje y ofreciendo a los papás, cuando llegan preocupados y con incertidumbre, mucha tranquilidad y acompañamiento en este proceso.

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.