Pedro Marcos, neumólogo: «Las mujeres, fumando lo mismo que los hombres, tienen más riesgo de desarrollar epoc»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Pedro Marcos es jefe del servicio de Neumoloxía del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac).
Pedro Marcos es jefe del servicio de Neumoloxía del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac). CESAR QUIAN

El experto en salud respiratoria se muestra optimista en el abordaje de esta enfermedad porque «empezamos a identificar mecanismos inflamatorios concretos y a disponer de tratamientos específicos»

15 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc) es una de las más prevalentes a nivel respiratorio. Afecta a cerca del 10 % al 12 % de la población de más de 40 años en España. En Galicia, el porcentaje se calcula que sube hasta el 16 %, superando la media nacional, según datos de la Asociación de Pacientes de esta patología (Apepoc). Pedro Marcos, jefe del servicio de Neumoloxía del Complexo Hospitalario Universitario de A Coruña (Chuac), analiza los avances que se han dado en su abordaje y los retos que quedan pendientes.

—Si le parece empezamos por la base: ¿qué es exactamente la epoc?

—La epoc es una enfermedad respiratoria crónica que se caracteriza por una limitación persistente y mantenida al flujo aéreo. Durante muchos años se asoció con que estaba provocada casi exclusivamente por el tabaco y sigue siendo su principal causa y factor de riesgo en nuestro medio, pero sabemos que es una enfermedad más compleja. Además, no todos los pacientes tienen la misma epoc ni responden igual a los mismos tratamientos. 

—¿Cómo debuta la enfermedad, cuáles suelen ser los primeros síntomas?

—El diagnóstico se suele hacer en personas por encima de los 40 años que tengan antecedentes de haber fumado o que lo estén haciendo en este momento. Aquellos que tiene cierta carga tabáquica a nivel general. Los síntomas por los que se suele consultar suelen ser fatiga y falta de aire con los esfuerzos. También la tos y la expectoración crónica, es decir, de manera mantenida. Esos son los signos típicos y principales. Luego, lo sospechamos también en aquellos pacientes que tienen cuadros catarrales de repetición que llamamos exacerbaciones. Son especialmente complejas y hay pacientes que incluso han debutado con un ingreso hospitalario, pero eso suele ser la excepción. 

—¿Cómo se lleva a cabo el diagnóstico? 

—No debe hacerse solo con los síntomas porque, como se puede apreciar, son muy generales y pueden corresponder con muchas enfermedades distintas. Tampoco por radiografías, porque podemos tener unos pulmones radiográficamente sanos, pero luego padecer epoc. Necesitamos demostrar que existe una obstrucción persistente del flujo aéreo y eso lo hacemos mediante una espirometría. Una prueba sencilla que requiere unas habilidades mínimas, pero que sigue siendo esencial a día de hoy. Si con ella demostramos que existe una obstrucción no reversible, es decir, que se mantiene, en un contexto clínico compatible podremos diagnosticar de epoc. 

—¿La incidencia de esta patología es igual en ambos sexos?

—La prevalencia está muy unida al tabaquismo. Con todo, a igualdad de exposición al tabaco se ha visto que a las mujeres les afecta más la enfermedad. Es decir, parece que hay un riesgo un poco superior en los efectos del tabaco para provocar esta enfermedad en las mujeres. Ellas, fumando lo mismo que ellos, tienen más riesgo de desarrollar epoc. 

—¿Se sabe por qué?

—Hay múltiples hipótesis que se estudian y parece ser que hay cierto componente hormonal que podría justificarlo, pero no está claro. 

—¿Qué posibilidades hay de tratamiento para una persona con epoc?

—Tal como comentábamos, la principal causa es el tabaquismo, por lo que el principal tratamiento en aquellos que fuman es dejar el hábito. Luego hay medidas de mucho impacto que ayudan a llevar lo mejor posible la enfermedad, como es la actividad física y la vacunación para protegernos. El tratamiento fundamental de la epoc son los fármacos broncodilatadores, medicinas que pretenden tener el bronquio lo más abierto posible para luchar contra esa obstrucción que se da, por definición, con la enfermedad. A partir de ahí, tenemos algunos fármacos extra como pueden ser los corticoides inhalados que nos ayudan un poco a controlar las exacerbaciones. Ese suele ser el tratamiento base. 

—Se acaba de aprobar Nucala, más conocido como mepolizumab, para su aplicación en algunos casos de epoc. ¿En qué consiste exactamente este fármaco?

—Uno de los problemas que seguimos teniendo con la epoc es que, a pesar de todo ese tratamiento que comentábamos antes, en donde incluíamos los corticoides inhalados, los pacientes pueden seguir teniendo exacerbaciones: crisis respiratorias que a veces obligan a dar tratamientos, con corticoides o antibióticos, o incluso ingresar. El problema es que existe un grupo que, a pesar de todo ese tratamiento inhalado disponible, las continúa sufriendo. Ahí es donde se están abriendo nuevas posibilidades. En ese sentido, ha aparecido un fármaco que ya conocemos porque lo usamos en otras patologías y en vía aérea, por ejemplo, en el asma, que no es un tratamiento para todos los pacientes de epoc, sino que es un biológico dirigido a un grupo concreto: los pacientes que siguen exacerbando pese a tener un tratamiento inhalado óptimo y que, de base, presentan una inflamación de tipo eosinófilo, donde los eosinófilos —un tipo de glóbulo blanco o leucocito que forma parte del sistema inmunitario y ayuda al cuerpo a combatir infecciones— podrían estar jugando un papel extra. 

—¿Qué avances se están dando en el conocimiento de la enfermedad para que se abran estas nuevas posibilidades terapéuticas?

—Empezamos a identificar mecanismos inflamatorios concretos y a disponer de tratamientos específicos. De forma que, en el caso de los pacientes con epoc, estamos aplicando, cada vez más, medicina personalizada. Se abre un nuevo espacio de dianas biológicas con nuevos fármacos que se presenta, desde luego, muy esperanzadora. 

—Por lo que comenta, es una enfermedad que provoca carga hospitalaria por las exacerbaciones. 

—Sí, la exacerbación de la epoc es una de las causas más frecuentes de hospitalización a nivel general y es la causa más frecuente de hospitalización de los servicios de neumología. Los pacientes fumadores suelen tener el cuerpo ya fastidiado. Todo esto se junta para que esta cronicidad ayude a que pequeños deterioros requieran ingresos hospitalarios. 

—El principal factor de riesgo es el tabaco, pero a día de hoy el hábito no solo incluye cigarros, también otros dispositivos como vapeadores. ¿Cómo afectan a la epoc?

—Para que se desarrolle la epoc, a nivel general, se necesita un consumo y además, tiene que haber una evolución en el tiempo. No es una enfermedad que, en pocos años, pueda uno desarrollarla y evidenciarla. A nivel general, con el vapeo, hay datos de que estos dispositivos afectan al pulmón de una manera semejante a lo que afectaría el tabaco en el futuro desarrollo de la epoc. Pero, de momento, no estamos viendo esos efectos porque tardarán tiempo en aparecer. A este ritmo, lamentablemente, debido al porcentaje de jóvenes vapeadores que existe, es probable que en unos años empecemos a ver este tipo de patología. 

—¿Existen estrategias públicas para enfermedades respiratorias en Galicia?

—Sí, la verdad es que en ese sentido, Galicia ha sido modélica. Aquí existe el plan Respira Saúde, que está en marcha desde hace unos años.  Se trabajó en el nuevo proceso asistencial integrado de la epoc. Tenemos un programa gallego de tuberculosis, un programa de cronicidad. Creo que está bien orientado. Quizás falta dar el impulso final y tener estrategias globales de todas las áreas sanitarias de cara al futuro, pero puedo decir que la base está muy bien puesta y estamos en ventaja con otras comunidades.

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.