¿Por qué se produce el ojo seco? «Cuando miramos una pantalla, el cerebro manda parpadear menos»

ENFERMEDADES

Las lágrimas artificiales son el tratamiento más habitual.
Las lágrimas artificiales son el tratamiento más habitual.

Se trata de una enfermedad tan molesta como evitable mediante el uso de lágrimas artificiales

11 sep 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Para una amplia mayoría de quienes lo padecen, el ojo seco no es grave, pero sí molesto. Nadie disfruta de sentir una molestia en la superficie ocular que no se soluciona por más que uno parpadee. Hasta aquí, una verdad de Perogrullo. La enfermedad del ojo seco también se conoce como queratoconjuntivitis seca, y es una patología con múltiples causas pero con una característica fundamental: que los ojos no son capaces de producir suficientes lágrimas, lo que altera la película lagrimal que los recubre. Como consecuencia, aparece una mayor sequedad e irritación, e incluso pueden producirse daños en la córnea y la conjuntiva. «Esta situación provoca que la fricción del párpado sobre la superficie ocular sea mayor, la lágrima se vuelve más salada y se pueden dañar las células del ojo», explica Esther Amaro, presidenta del Colegio Oficial de Ópticos Optometristas de Galicia.

En consulta, el paciente suele referir que tiene «una sensación de arenillas, como si el párpado le rozase cuando parpadean». La zona puede enrojecerse e, incluso, hay personas que refieren sensación de dolor, «cuando aparecen úlceras y el caso es extremo», añade la especialista gallega. 

La película lagrimal que recubre y lubrica la superficie ocular está compuesta por tres capas. De más interna a más externa se encuentra la mucosa, la acuosa y la lipídica. «Para la producción de las lágrimas es necesaria la interacción entre varias estructuras: las glándulas lagrimales, los párpados, y la superficie ocular. Juntas componen la conocida como unidad funcional lagrimal, de tal forma que la disfunción de cualquiera de sus componentes puede conducir hacia la enfermedad del ojo seco», precisa la Sociedad Española de Medicina Interna. 

Se estima que afecta a entre el 5 y el 30 % de la población, y es más frecuente a edades avanzadas. En este grupo de la población, el principal motivo de esta enfermedad son los cambios hormonales, que hacen que los ojos produzcan menos lágrimas o que la película lagrimal sea de peor calidad. «Con el envejecimiento, se atrofian las células que generan la lágrima de forma constante y aquellas que determinan la composición de la película lagrimal, como las glándulas de Meibomio, que se ocupan de producir determinados lípidos que previenen la evaporación de la lágrima», indica la SEMI. Además, el uso de lentes de contacto puede favorecer la aparición de este cuadro, ya que puede alterar la película lagrimal y aumentar la evaporación de la lágrima. 

Amaro añade otras causas a la lista: enfermedades autoinmunes que llevan asociados problemas de ojo seco, mujeres en la etapa de menopausia, ambientes con aires acondicionados, el consumo de medicamentos como los antihistamínicos o antihipertensivos, o el uso de pantallas durante períodos prolongados. «Cada vez que parpadeamos, desenfocamos la vista, y aunque no lo percibamos conlleva un esfuerzo volver a centrarla en la pantalla. Así que el cerebro le dice al ojo que parpadee menos», resume, de manera sencilla, la presidenta de los ópticos optometristas de Galicia. Tan habitual es que este diagnóstico tenga un motivo claro que hasta tiene nombre propio: el síndrome visual informático. 

¿Se puede evitar?

La principal medida de prevención propuesta por la especialista es evitar los ambientes secos y los elementos que irriten los ojos, como el humo del tabaco y el aire acondicionado. También, en momentos de mucho uso de pantallas, recurrir a la regla 20-20-20. «Cada veinte minutos, mirar a lo lejos, hacia unos veinte metros, durante veinte segundos, y aprovechar ese momento para parpadear», propone. Y, además, si alguien tiene que tomar un tratamiento que favorezca esta sequedad, es recomendable utilizar una lágrima artificial. «Deberíamos emplearla mucho más de lo que lo hacemos», apunta la especialista, que añade: «Incluso, si sabemos que vamos a tener alguna actividad que provoque el ojo seco, tendríamos que aplicárnosla unas tres o cuatro veces al día, una gota en cada ojo». 

¿Cuál es el tratamiento?

No existe un tratamiento curativo como tal, sino sintomático, es decir, que busque el alivio de las molestias. El más habitual es el uso de lágrimas artificiales, que en una amplia mayoría de los casos, resuelven el problema. «En casos más graves, existen gafas de campo húmedo o cámara húmeda —diseñadas con una montura sellada o con protectores laterales que crean un microclima alrededor de los ojos para retener la humedad— o la luz pulsada, que debe prescribir y utilizar un oftalmólogo», aclara la óptica optometrista. Según la SEMI, cuando el ojo seco es severo,  puede usarse un suero autólogo, un colirio que se elabora a partir de la sangre del propio paciente. «La sangre contiene una gran concentración de una serie de proteínas que se denominan factores de crecimiento, las cuales contribuyen a la regeneración de la superficie corneal, favorecen la viabilidad de las células del epitelio corneal y la desinflamación de la capa más superficial de los ojos», indica la entidad. Además, si los ojos se resecan por la noche, también se puede recurrir a una pomada lubricante antes de acostarse. 

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.