¿Cuándo se puede cortar una pastilla?: «Partirla no implica por sistema que se esté administrando la mitad de la dosis»

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

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La fuente de información más fiable de cara a conocer si se puede fraccionar o triturar un comprimido es consultar el prospecto o preguntarle al farmacéutico, pero hay trucos que también nos pueden indicar si es posible o no

05 sep 2026 . Actualizado a las 09:38 h.

Como norma general, según el Consejo General de Colegios Farmacéuticos de España, no es recomendable partir o fraccionar un comprimido o abrir una cápsula sin supervisión o indicación explícita de un profesional sanitario. «Además, existen determinadas formas farmacéuticas que nunca deben fraccionarse por riesgo de pérdida de eficacia e incluso de seguridad», remarcan. Sin embargo, reconocen que existen situaciones en las que tragar la medicación oral puede ser una dificultad para el paciente: menores, ancianos o en pacientes con ciertas patologías como párkinson, ictus o problemas de disfagia (dificultad para tragar). «En esos casos se puede plantear partir o triturar determinados tipos de comprimidos, siempre que no haya otra forma farmacéutica disponible que pueda ayudar a solucionar el problema», amplía Eduardo Ramírez, farmacéutico del área de Divulgación Científica del Consejo. La fuente de información más fiable de cara a conocer si se puede fraccionar o triturar un comprimido es consultar el prospecto o con el farmacéutico, pero hay trucos que también nos pueden indicar si es posible o no. 

No se deben fraccionar ni triturar los comprimidos de liberación controlada. «Por riesgo de liberación brusca del fármaco y picos de concentración, o aumento del riesgo de reacciones adversas», expone Ramírez. «Tampoco los comprimidos con cubierta entérica (permite que el fármaco pase intacto por el ambiente ácido del estómago y se disuelva en las condiciones alcalinas del intestino delgado), por riesgo de molestias gastrointestinales o de degradación del principio activo y falta de eficacia; algunos comprimidos recubiertos, porque pueden dañar la mucosa, enmascarar el sabor o mejorar la estabilidad del principio activo», amplía. 

En cuanto a las cápsulas de gelatina blanda, que tienen líquido en su interior, abrirlas afecta a la estabilidad del fármaco y proporciona una dosificación incorrecta; al igual que los comprimidos sublinguales o masticables. «Tampoco deben fraccionarse los medicamentos denominados de “estrecho margen terapéutico” por ser muy importante el control de la dosis de estos para garantizar la seguridad», apunta Ramírez.

Entre los riesgos de llevar a cabo este tipo de prácticas, el Consejo General de Farmacéuticos subraya «la pérdida de eficacia y riesgos para la salud por el aumento de reacciones adversas a medicamentos».

Qué pastillas se pueden partir

Hay que tener en cuenta que no todas las formas farmacéuticas de uso por vía oral están adaptadas para ser partidas o trituradas sin que se alteren sus propiedades; sobre todo, si hablamos de cápsulas y comprimidos «clásicos». 

«A grandes rasgos, si los comprimidos son ranurados, es decir, si incluyen una línea de partición que sea funcional, la norma es que se pueden partir y así facilitar la deglución, sobre todo cuando son de gran tamaño», sostiene Ramírez. Además, esto quiere decir que también es posible triturarlos o masticarlos, aunque el sabor puede ser desagradable. «Muchas veces, la forma farmacéutica íntegra sirve para enmascarar el sabor del comprimido. También mencionar que, en ocasiones, las pastillas pueden ser duras y masticarlas puede dañar la dentadura, pudiendo existir riesgo de atragantamiento». 

Si bien, «partir la pastilla no implica por sistema que se esté administrando la mitad de la dosis», por lo que siempre es recomendable consultar si existen alternativas disponibles y si el fraccionamiento se puede realizar, independientemente de la forma del comprimido. 

Las alternativas ante problemas de deglución 

En el mercado existen formas farmacéuticas alternativas en caso de que existan problemas de deglución. «Es el caso de las fórmulas líquidas, como jarabes o soluciones orales; los comprimidos efervescentes (que se disuelven en agua), los granulados (sobres para disolución), los comprimidos masticables, dispersables (que se disuelven en agua), bucodispersables (se disgregan en la boca) o sublinguales», enumera Ramírez.

De ahí la importancia de que, en caso de existir problemas, se consulte con un profesional. «De las más de 13.500 presentaciones de medicamentos autorizadas en España y dispensables en farmacia comunitaria, que se administran por vía oral y presentan una forma farmacéutica sólida, aproximadamente una de cada tres está adaptada a pacientes con problemas de deglución», concluye el farmacéutico. 

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez Lorenzo

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.