Manuel García, jefe de Cirugía del CHUO: «La curación del cáncer de mama se consigue la mayoría de las veces»
ENFERMEDADES
El experto coordina la Unidad de Mama del hospital ourensano, donde realiza hasta quince operaciones a la semana
30 ago 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El doctor Manuel García García (Foz, 1958) acumula décadas de experiencia operando a mujeres. Como jefe del Servizo de Ciruxía y coordinador de la Unidade de Mama del Complexo Hospitalario Universitario de Ourense (CHUO), fue pionero a nivel nacional en el desarrollo de técnicas robóticas con el sistema DaVinci para el tratamiento de afecciones mamarias. A lo largo de su extensa carrera, el facultativo ha sido testigo —y partícipe— de la transformación radical del cáncer de mama, que ha pasado de ser una enfermedad difícil de tratar y con un mal pronóstico a ser curable, en sus palabras, «en la mayoría de casos». En las puertas del quirófano, entre una paciente y otra, el experto explica a La Voz cómo trabaja su equipo para extirpar el tumor más frecuente en la población femenina, que representa cerca de un tercio de todos los cánceres diagnosticados en este grupo, según datos del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama (Geicam).
—Usted es uno de los mayores expertos en cirugía mamaria con el robot DaVinci. De hecho, es pionero en la aplicación de estas técnicas a la mama. ¿Cómo comenzó ese camino?
—Empezamos aquí porque disponíamos del robot. Ya teníamos experiencia en cirugía mamaria y vimos que en otras partes del mundo se estaba haciendo con estas técnicas robóticas, por ejemplo, en Italia y en Francia. Aplicamos esas técnicas aquí y fuimos los primeros del país en hacerlo de manera habitual.
—¿El robot DaVinci permite operar ganglios y tumores mamarios?
—Todavía no está indicado para ello. La mayor indicación es para extirpar la mama en mujeres que todavía no tienen cáncer. Esto se realiza cuando hay una alteración genética que hace que la persona tenga muchas posibilidades de tener cáncer de mama en el futuro. Se extirpan las dos mamas por dentro, el tejido glandular. Y eso se hace con DaVinci. Luego, algunos equipos, como el nuestro aquí, en Ourense, tienen habilitado su uso en tumores de mama. Pero no es habitual, porque hace falta una formación previa, que se hace realizando estas operaciones en mujeres sanas.
—¿De qué depende la complejidad de una operación?
—Depende del tipo de cáncer y su tamaño, y de la edad de la paciente, entre otras cosas.
—En la cirugía, es frecuente realizar un análisis intraquirúrgico del tejido extirpado, que se lleva a cabo mientras continúa simultáneamente la operación. ¿Qué ventajas ofrece?
—Permite tener resultados definitivos en el momento. Normalmente, se realiza una biopsia del ganglio centinela, el primer ganglio de la axila, que recibe todo el fluido que sale de la mama. Suponemos que si ese ganglio está sano, el resto de los que hay en la axila también lo están. Es importante porque, si hay muchos ganglios afectados, puede ser necesario sacar más de ellos y de esta forma ya lo sabemos en el momento, de modo que no necesitamos programar otra operación. También se observa el tumor en el servicio de Anatomía Patológica, para comprobar si el margen que hemos extirpado sea suficiente.
—¿La biopsia intraquirúrgica revela información sobre el tipo de cáncer?
—Eso ya lo sabemos desde antes. Prácticamente todo se conoce antes de operar. Un tumor de mama puede aparecer sin que la paciente note nada, o bien, puede que note un bulto u otros síntomas. Si se detecta sin que la persona note nada —en las mamografías o campañas de screening—, a través de técnicas radiológicas, se localiza la lesión, se biopsia y se estudia. Así se confirma qué tipo de cáncer es. Cuando se palpa un bulto, el proceso es parecido, si bien es más fácil porque ya hay un nódulo que ayuda a localizarlo. Pero también se hace una biopsia. Sabemos toda la histología del tumor antes de operar y en la cirugía, lo que buscamos conocer con el análisis intraquirúrgico es si lo que hemos extirpado es suficiente o si es necesario quitar más.
—¿Cómo es el perfil de paciente que opera en su unidad?
—Las hay de todas las edades. Acabamos de operar a una mujer de menos de 30 años que estaba dando lactancia cuando se la diagnosticó. Realizamos entre dos y tres intervenciones en cada sesión quirúrgica, dependiendo de la complejidad, y operamos tres o cuatro días a la semana; a veces, cinco. Son entre diez y quince cirugías semanales.
—¿La edad determina el tratamiento?
—Influye, porque la mama de una mujer joven es diferente de la de una más mayor. Una mujer joven tiene más tejido glandular. A partir de la menopausia, se va perdiendo este tejido y vemos más grasa. Esto orienta el tratamiento.
—¿Recuerda algún caso en particular tras una carrera tan extensa?
—Cada paciente es única, pero antes veía casos que llegaban muy tarde, personas con tumores enormes que sangraban. Por suerte, hace muchos años pasaba más que ahora. Pero aún hay alguna mujer que por vergüenza o por miedo no consulta y llega ya con un tumor muy extenso. O bien, porque recurre antes a métodos alternativos, que no curan, y no al médico.
—¿Qué consejo daría para prevenir el cáncer de mama?
—Que se controlen con mamografías y ecografías, fundamentalmente, a partir de los 40 años. Antes de eso, autoexplorarse. Y si la mujer nota algo raro, que acuda a consulta. A las mujeres enfermas, les diría que sepan que la mayoría se curan. Es un tipo de tumor para el que por suerte tenemos muchas armas, aún con enfermedad avanzada. Además, la oncología médica —la quimioterapia, la radioterapia y la hormonoterapia— ha avanzado mucho y para curarse, esto es muy importante. La cirugía también cura a mucha gente. Los tratamientos son duros, son fuertes y largos, pero lo importante, que es la curación, se consigue la mayoría de las veces.
—¿Es posible reconstruir la mama en la mayoría de los casos tras un cáncer?
—Ha habido una evolución increíble en todos estos años y hoy es muy difícil que una mujer se quede sin mama o no se la pueda reconstruir. Hacemos técnicas reconstructivas, la mayoría de las veces, en la misma cirugía, a menos que no se pueda. Si no se puede, se reconstruye después.