Más de la mitad de los adultos sin enfermedad cardiovascular presenta ateroesclerosis y no lo sabe: «Puede detectarse décadas antes de que aparezcan síntomas»
ENFERMEDADES
Los primeros resultados del estudio REACT, la cartografía más completa realizada hasta la fecha sobre la prevalencia de la primera causa de enfermedad cardiovascular, acaban de ser presentados en el Congreso Europeo de Cardiología
05 sep 2026 . Actualizado a las 12:15 h.La ateroesclerosis es la principal causa de enfermedad cardiovascular y es responsable de la mayoría de los infartos de miocardio e ictus que se dan en el mundo. Cada año mueren cerca de 20 millones de personas por enfermedades que son provocadas por esta condición, pero estas placas de ateroma se pueden desarrollar de forma silenciosa durante décadas. De hecho, la ateroesclerosis silenciosa afecta a uno de cada trece jóvenes de entre 18 y 29 años y progresa rápidamente tras la menopausia en las mujeres. Es una de las primeras conclusiones del estudio internacional REACT, la cartografía más completa realizada hasta la fecha sobre su prevalencia en la población. Codirigido por el doctor Borja Ibáñez, director científico del Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) y jefe de grupo en el CIBER de Enfermedades Cardiovasculares (CIBERV), los resultados acaban de ser presentados en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología que se está celebrando en Múnich, Alemania, y publicados de forma simultánea en The New England Journal of Medicine.
El estudio REACT demuestra que más de la mitad de los adultos sin enfermedad cardiovascular conocida presenta ateroesclerosis silente. En esta primera etapa se han reclutado 16.808 personas de entre 18 y 70 años, todas ellas sin antecedentes de enfermedad cardiovascular conocida. Cada participante fue evaluado mediante técnicas avanzadas de imagen para detectar placas de ateroesclerosis en las arteria carótidas, femorales y coronarias. Además, se analizaron factores de riesgo cardiovasculares, biomarcadores en sangre, muestras para estudios ómicos e imágenes de retina, generando una de las bases de datos más completas sobre ateroesclerosis desarrolladas hasta la fecha.
Una de cada trece personas de entre 18 y 29 años presentó ateroesclerosis en alguna arteria del cuerpo, proporción que aumentaba de forma progresiva con la edad hasta alcanzar nueve de cada diez personas entre los 60 y los 70 años. Otro de los hallazgos relevantes es que la mayoría de las personas que padecen ateroesclerosis en las arterias del corazón (coronarias) también la tienen en las arterias del cuello o las piernas (carótidas o femorales). Lo es porque, desde el punto de vista del cribado, el estudio mediante ecografía de estas últimas es más fácil, rápido y no invasivo.
El estudio revela también importantes diferencias entre hombres y mujeres. En los varones, la prevalencia aumentaba desde etapas más tempranas, con un perfil ateroesclerótico entre cinco y diez años adelantado respecto al de las mujeres. En ellas, el incremento más acusado se observó entre los 40 y los 60 años, período que suele coincidir con la transición menopáusica. Se remarca así la importancia de estudiar estrategias preventivas adaptadas al sexo y a la etapa vital. En este sentido, Ibáñez subraya que el CNIC tiene abierta una línea de investigación paralela y complementaria dedicada al estudio de la enfermedad ateroesclerótica en la mujer.
Además, la investigación pone de manifiesto que los métodos convenciones utilizados a día de hoy para estimar el riesgo cardiovascular solo identifican una pequeña proporción de personas que ya presentan ateroesclerosis silenciosa. En cardiología se utiliza SCORE (por sus siglas en inglés, Systematic Coronary Risk Evaluation), un sistema de tablas y modelos matemáticos para estimar el riesgo de que una persona sufra un evento cardiovascular mortal o grave en los próximos diez años. «Durante décadas hemos estimado el riesgo cardiovascular a partir de factores como la edad, la presión arterial o el colesterol. Este trabajo demuestra que ahora podemos ir un paso más allá y detectar directamente la enfermedad ates de que se produzca un infarto o un ictus», indica Ibáñez, que considera que los resultados de REACT reflejan la necesidad de evolucionar hacia una nueva forma de prevenir la enfermedad cardiovascular. «La prevención cardiovascular del futuro debe ser más precisa y personalizada. Si identificamos la aterosclerosis en sus fases iniciales podremos intervenir antes, adaptar mejor los tratamientos y reducir la carga de enfermedad cardiovascular».
El objetivo a largo plazo de REACT, una iniciativa internacional financiada por la Fundación Novo Nordisk y fruto de la colaboración entre el CNIC, en España, y el Rigshospitalet de Copenhague (Dinamarca), es transformar la prevención primaria de la enfermedad cardiovascular mediante un enfoque de medicina de precisión basado en la identificación precoz de la aterosclerosis.
«Hasta ahora, las decisiones preventivas se basaban en una estimación del riesgo, pero no sabíamos si la enfermedad ya estaba presente. REACT demuestra que la aterosclerosis puede detectarse décadas antes de que aparezcan las manifestaciones clínicas y proporciona el atlas más completo de la evolución de esta enfermedad a lo largo de la vida adulta», sostiene Henning Bundgaard, profesor de Cardiología en el hospital danés. «Identificar y tratar la aterosclerosis silente lo antes posible es fundamental para reducir la carga mundial de enfermedad cardiovascular. Nuestros resultados apoyan la realización de estudios prospectivos que evalúen si una estrategia preventiva guiada por técnicas de imagen, incluso utilizando ecografía portátil, puede mejorar los estándares actuales. Si se confirma, supondrá la incorporación de la medicina de precisión a la enfermedad cardiovascular más frecuente», añade.
En la segunda fase del proyecto, que se prevé que comience en el 2027 hasta el 2032, se dará un paso más. Los investigadores pondrán en marcha un gran ensayo clínico aleatorizado destinado a evaluar si una estrategia de prevención guiada por técnicas de imagen es capaz de reducir de forma más eficaz la aparición de infartos, ictus y otros eventos cardiovasculares que el modelo actual basado únicamente en factores de riesgo.