La gallega Sabela Lens lidera el cambio de rumbo de la hepatitis D en España: «Ha estado completamente olvidada»

ENFERMEDADES

La doctora Sabela Lens, en su laboratorio.
La doctora Sabela Lens, en su laboratorio.

Hepatóloga en el hospital Clínic, de Barcelona, explica lo que supone el uso de la bulevirtida, el primer fármaco disponible para la variante Delta de la enfermedad

02 ago 2026 . Actualizado a las 16:33 h.

Hay retos para la salud pública que ocupan las agendas políticas y científicas. Es el caso de la obesidad, la resistencia a los antibióticos o la salud mental. Su presencia en el debate es justa y necesaria. Sin embargo, no son los únicos problemas a los que se enfrenta la salud poblacional. Existen desafíos que permanecen en un segundo plano, aunque su impacto llega a ser mayor para el paciente o el sistema sanitario. Las hepatitis —que han celebrado la llegada de los antivirales de acción directa y los programas de eliminación en lo que respecta a la hepatitis C— siguen siendo toda una amenaza para aquellos que terminan desarrollando la hepatitis D. Una enfermedad en la que vive un ejemplo paradigmático: pese a su gravedad, ha permanecido desatendida durante años. Al menos, hasta ahora, cuando la situación empieza a cambiar.

Es la forma más grave de la inflamación del hígado crónica y requiere la ayuda del virus de la hepatitis B para producir una infección. Esta puede suceder de dos formas: al mismo tiempo, lo que se denomina coinfección; o en pacientes portadores de este virus previamente, cuando pasa a conocerse como sobreinfección. Ahora bien, esto no resta importancia a su diagnóstico. La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) lo ha etiquetado como cancerígeno de clase I —es decir, con un alto nivel de evidencia científica—, ya que acelera la progresión hacia cirrosis, insuficiencia hepática y cáncer de hígado.

Con todo, el peso que llega a tener en la salud del paciente contrasta con las cifras de infradiagnóstico que se calculan. La Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH) estima que entre el 30 y el 50 % de los afectados tienen cirrosis en el momento en el que se detecta la infección. En menos de diez años, un tercio del total desarrolla daño hepático avanzado. La explicación no tiene demasiadas florituras: se llega tarde porque muchos pacientes nunca han sido estudiados para descartar una infección por hepatitis D, ya que esta suele cursar sin síntomas. «Es una enfermedad que ha estado completamente olvidada. Creo que sucede con las hepatitis y las enfermedades del hígado en general porque son asintomáticas. La hepatitis D hay que buscarla cuando existe la B, lo que hizo que mucha gente no estuviese diagnosticada al completo», destaca la gallega Sabela Lens, hepatóloga del Hospital Clínic de Barcelona y jefa del Grupo de Investigación en Enfermedades Hepáticas Víricas, Genéticas e Inmunomediadas del Idibaps, que ejerce en la ciudad condal desde hace casi veinte años.

La buena noticia es que España tiene experiencia en adelantarse. Lo hizo —y lo sigue haciendo— con la hepatitis C. ¿La manera? Mediante la implementación del test reflejo: «Cuando llega una muestra de sangre para evaluar las hepatitis y el resultado es positivo para hepatitis B, esa misma muestra se utiliza para buscar anticuerpos frente a la hepatitis D. Si estos también son positivos, se aprovecha de nuevo la misma muestra para confirmar si existe una infección activa, que es el contexto en el que sería necesario iniciar un tratamiento específico para la hepatitis D», indica Lens, quien también es coordinadora de la investigación del Registro Nacional Hepa-D de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH). De esta forma se evita que las personas tengan que volver a hacerse otra prueba para confirmar el diagnóstico, ya que todo el proceso se realiza de forma automatizada con una única muestra de sangre.

La prueba de que funciona es el estudio catalán Opti-Hep-D, en el que se demostró que es viable realizar, de forma automática, el cribado universal de hepatitis D en aquellos que tienen la B. Gracias a esta estrategia se vio, por un lado, que permitía descubrir muchos casos que estaban pasando desapercibidos y, por otro, que una parte importante de los nuevos diagnósticos no tenía factores de riesgo evidentes, lo que plantea dudas sobre la posibilidad de solo hacer un despistaje a aquellos con más probabilidades aparentes de sufrir la infección.

Diagnosticar precozmente tiene, en la actualidad, más sentido que nunca. Durante muchos años, la hepatitis D era una enfermedad para la que no existían soluciones. «Hasta febrero del 2024, en España, no había opción de poder tratar a estos pacientes a través del Sistema Nacional de Salud», reconoce Lens, que añade: «Antes se había empleado Interferón, pero además de no ser muy eficaz y de tener efectos secundarios, no estaba especialmente dirigido contra la hepatitis delta por ficha técnica», precisa la experta. Este medicamento actúa estimulando la respuesta inmunitaria del paciente para intentar controlar la infección. Sin embargo, según la OMS, presenta importantes efectos secundarios y está contraindicado en el caso de los pacientes con cirrosis descompensada, trastornos psiquiátricos activos y enfermedades autoinmunitarias.

Un primer medicamento eficaz

Sin embargo, hoy los especialistas cuentan con una reciente terapia eficaz y segura. Es el uso de la bulevirtida. Este medicamento inhibe la entrada del virus: «Compite con el receptor que hay en la célula del hígado que se llama hepatocito, de manera que el virus no puede entrar dentro de la célula», apunta la experta del Clínic. De esta forma, al administrarlo durante mucho tiempo, se evita que las células se infecten, «y de esta manera ayudamos a reducir la carga viral del virus delta y también a reducir la inflamación que este virus produce en el hígado». Inflamación que, con el tiempo, se transforma en fibrosis, y de continuar, en cirrosis hepática.

Según los primeros resultados del Registro Nacional de pacientes con hepatitis D que recibieron este medicamento, este tratamiento, el primero en la lista, ofrece resultados positivos en la práctica clínica habitual, más allá de lo que se había comprobado en los ensayos clínicos previos. El estudio reúne la experiencia de más de un año de uso en hospitales españoles desde que este fármaco pasó a estar financiado por el Sistema Nacional de Salud, en febrero del 2024.

Al analizar la evolución de los afectados tratados en la práctica asistencial, constituye la mayor serie nacional de datos en vida real sobre este fármaco. Así, se observó que, en una pauta de 48 semanas de prescripción, seis de cada diez habían reducido de forma significativa la cantidad de virus de hepatitis D en la sangre. Además, en aproximadamente el 30 % de los pacientes, el ARN del virus, o lo que es lo mismo, el material genético que se detecta en los análisis, dejó de ser detectable.

Incluso, la eficacia del tratamiento, previsto para tres años, aumentó con el tiempo: algunos pacientes que al principio parecían responder poco acabaron obteniendo una mejor respuesta tras llevar más meses tomándolo.

Precisamente, el tiempo es clave. Los investigadores encontraron que los pacientes que tenían una menor carga viral al comienzo del proceso tenían más probabilidades de alcanzar una respuesta virológica completa, lo que pone de manifiesto que, cuando antes se diagnostique, mejor. Todo ello con un medicamento que, pese a ser nuevo, presentó un perfil favorable, con efectos adversos leves y escasos durante el seguimiento.

La investigación no se queda en bulevirtida, sino que otros fármacos, con mecanismos diferentes, ya se encuentran en fase de investigación en ensayos clínicos. Los resultados, prometedores, sitúan la curación de la hepatitis D como un objetivo alcanzable a medio plazo. Lens reconoce ser exigente en este proceso: «Todavía hay margen de mejora». La responsable destaca que el panorama general de las hepatitis virales comenzó a cambiar cuando aparecieron las terapias para la hepatitis C: «Aún queda trabajo, pero la verdad es que España es uno de los países mejores posicionados para alcanzar los objetivos de la OMS para el 2030 en cuanto a la eliminación de las hepatitis virales», precisa. Las mejores noticias todavía están por llegar.

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.