Galicia lidera el primer estudio español para predecir el riesgo personalizado del cáncer de mama
ENFERMEDADES
El proyecto «MamoRisk», que comienza este lunes, está dirigido por el IDIS de Santiago, el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur
21 jul 2026 . Actualizado a las 05:00 h.La ciencia gallega quiere adelantarse al cáncer de mama. En la actualidad, la mejor forma de conseguirlo, al menos, para obtener un diagnóstico precoz, es con las mamografías de cribado. Sin embargo, ¿qué pasaría si el riesgo se pudiese calcular antes incluso de la aparición del tumor? Con este planteamiento nace MamoRisk, un proyecto liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS), con dirección científica compartida con el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y el Instituto de Investigación Sanitaria Galicia Sur (Iisgs).
«Hasta ahora, en todo el mundo, los programas de cribado se basan en la edad y usan un único método, que es la mamografía, como prueba diagnóstica», señala la investigadora principal Manuela Gago, del IDIS, en declaraciones a La Voz. «Si bien es una herramienta fundamental, estos programas de detección pueden mejorarse». La medicina de precisión y las nuevas tecnologías entran de lleno en este nuevo proyecto. «Hoy en día se está dando un traje para todo el mundo, pero nosotros, teniendo en cuenta el riesgo individual, queremos hacer un traje a medida». ¿La razón? MamoRisk opta a ser un cribado personalizado, «porque una misma mujer puede tener varios factores que aumenten sus probabilidades».
Consiste en un método estadístico que quiere predecir el riesgo de desarrollar una neoplasia mamaria que presenta cada mujer en función de su estilo de vida, su genética y sus características mamográficas.
En total, se van a reclutar a 4.000 mujeres diagnosticadas con cáncer de mama y a 6.000 sanas con edades comprendidas entre los 50 y 70 años, todas ellas seleccionadas de forma aleatoria. El programa comienza este lunes en Galicia, y participan catorce comunidades más: Madrid, Cantabria, Castilla-La Mancha, Murcia, Extremadura, Asturias, Castilla y León, Andalucía, Aragón, Cataluña, La Rioja, Comunidad Valenciana y Canarias. «Hoy ya están saliendo los sobres con las cartas de invitación, con los kits para la extracción del ADN, los consentimientos informados y todo lo necesario para un estudio de la envergadura del nuestro», cuenta la investigadora.
Con los datos obtenidos, el objetivo de MamoRisk es asegurarse de que el nuevo modelo funciona y acierta con sus predicciones, algo esencial para que, en el futuro, forme parte de los programas de cribado poblacional para este tipo de tumor. El programa funciona como una «calculadora». Es decir, se introducen los factores de riesgo de cada mujer, «y se obtiene una clasificación de riesgo bajo, intermedio, y alto, a dos y cinco años vista», explica Gago.
De esta forma, las mujeres con más probabilidades de desarrollar un tumor mamario serán sometidas a un seguimiento mucho más estrecho. La intención es detectar mucho antes el cáncer e, incluso, cuando sea posible, aplicar medidas preventivas dirigidas. MamoRisk está financiado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con 1,2 millones de euros procedentes de fondos públicos del programa europeo NextGenerationEU, a través de la convocatoria de Medicina Personalizada de Precisión del Instituto de Salud Carlos III (Isciii).
Distintas fases
El trabajo se divide en varios pasos. El primero de ellos es la recogida de datos clínico-epidemiológicos y muestras de ADN. A continuación, el equipo de investigadores analizará la información genética y las imágenes obtenidas de las mamografías utilizando Inteligencia Artificial y, por último, se evaluará la eficacia de este modelo. «En los próximos dos años queremos analizar los datos de 10.000 mujeres», apunta.
Los resultados serán fruto de la colaboración entre distintos centros: desde el IDIS, Manuela Gago coordina la selección y el reclutamiento de las participantes, y recoge los datos clínicos. En el CNIO, Anna González-Neira y Guillermo Pita realizan el estudio genético de las participantes y estiman su riesgo genético de desarrollar cáncer de mama. José Esteban Castelao, del Iisgs, aplica la inteligencia artificial al análisis de mamografías. En el plano internacional, destaca la colaboración del catedrático de Predicción de Riesgo de Cáncer de la Universidad de Cambridge, Antonis Antoniou.
¿Qué datos registra esta calculadora?
Como sucede con el resto de enfermedades neoplásicas, el riesgo de sufrir un cáncer de mama no solo depende de una causa, sino de la combinación de factores genéticos, familiares y de estilo de vida. Para validar MamoRisk, se utilizará el algoritmo Boadicea (por sus siglas en inglés, Breast and Ovarian Analysis of Disease Incidence and Carrier Estimation Algorithm), que es un modelo matemático que calcula las posibilidades de que una persona desarrolle un tumor de mama o de ovario. Se basa en dos tipos de información. Por un lado, se encuentra la genética, ya que existen cientos de variantes que pueden aumentar este riesgo. No todas tienen el mismo peso. Los conocidos genes BRCA1 y BRCA2 lo incrementan hasta el punto de considerarse genes de alto riesgo. Sin embargo, tener una variante patogénica determinada no asegura el diagnóstico, solo mayores probabilidades de obtenerlo.
«Galicia ha contribuido en los últimos treinta años, con el Estudio Breogán, a identificar más de 300 variantes genéticas para el cáncer de mama. Entre ellas, se encuentran los genes mayores, aquellos que tienen una mayor fuerza a la hora de causar el cáncer de mama», precisa Gago. La investigadora habla de las dieciséis variantes patogénicas identificadas con un mayor riesgo, y de las 313, con menor fuerza. «Estas últimas son más comunes que las otras, y además, tienen la particularidad de que se pueden sumar entre sí y multiplicar su efecto». Con estos datos, cada mujer obtiene una puntuación de riesgo poligénico.
Y como la genética no lo explica todo, este modelo también tiene en cuenta el estilo de vida y otros no genéticos. En este punto, existen factores protectores, como consumir poco o nada de alcohol, realizar actividad física regular o evitar la obesidad; pero también, variables que incrementan el riesgo. «Factores antropométricos, reproductivos y hormonales o de hábitos de vida».
Por último, la calculadora también empleará los factores mamográficos, «que además de la lectura de los radiólogos, nosotros incorporamos una lectura en detalle con técnicas de IA, que puede valorar cientos de características», cuenta Gago, quien reconoce que, si todo sale bien, la intención es que esta herramienta forme parte del cribado general.