El calentamiento del océano aumenta el riesgo de infecciones por la bacteria «carnívora» en Europa
ENFERMEDADES
La temperatura óptima de crecimiento del patógeno Vibrio vulnificus se sitúa en el rango de 28 a 37 ºC, por lo que su distribución geográfica se está extendiendo hacia latitudes más altas como consecuencia del calentamiento global
08 jul 2026 . Actualizado a las 12:53 h.Las altas temperaturas de esta temporada estival han batido récords en tierra y también en el mar. Este calentamiento del agua tiene consecuencias para los ecosistemas marinos que aún se están empezando a comprender. Ahora, los expertos alertan de que este fenómeno está favoreciendo la expansión de Vibrio vulnificus, la bacteria «carnívora» que puede causar infecciones graves. Así lo constata un nuevo informe del Centro Europeo para la Prevención y el Control de las Enfermedades (ECDC), que señala un mayor riesgo durante los meses de verano, especialmente en el mar Báltico.
Durante la temporada estival del 2025 ya se habían detectado casos en otras partes del mundo, como Florida (Estados Unidos). Este año, el riesgo se ha extendido a nuevas regiones como consecuencia del calor. Si bien el patógeno también se ha encontrado en el litoral español, los especialistas subrayan que bañarse en el Mediterráneo es seguro para la población general, ya que la bacteria se desarrolla más en aguas de menor salinidad que las de este mar. Aun así, recomiendan mantener la vigilancia en personas vulnerables y no bañarse con heridas abiertas. «Estas bacterias también se han encontrado en otros lugares, como el Mar del Norte y diversas zonas de baño cerradas o estuarinas. Se prevé que, a medida que aumenten las temperaturas de la superficie del mar en Europa, el Vibrio se extienda a otras zonas costeras», detalla el ECDC.
La bacteria Vibrio vulnificus «habita en aguas salobres localizadas en regiones templadas, tropicales y subtropicales. Su temperatura óptima de crecimiento se sitúa en el rango de 28 a 37 ºC, por lo que su distribución geográfica se está extendiendo hacia latitudes más altas como consecuencia del calentamiento global. Este patógeno acuático puede ser filtrado y concentrado por moluscos marinos de concha, como ostras o berberechos, que actúan como reservorio», explica Carmen Amaro, profesora en la Universidad de Valencia e investigadora en el Institut Universitario de Biotecnologia i Biomedicina (Biotecmed), en declaraciones a Science Media Centre (SMC).
Vibriosis
La vibriosis es una infección causada por diferentes especies de bacterias Vibrio, algunas de las cuales pueden provocar infecciones graves. Los individuos con sistemas inmunitarios debilitados o enfermedades hepáticas crónicas son particularmente vulnerables. «Aunque las infecciones por Vibrio siguen siendo relativamente infrecuentes en Europa, varios países del norte que bordean el Mar Báltico han notificado un aumento de casos en los últimos años. Esto se ha hecho especialmente evidente durante los veranos con olas de calor prolongadas y temperaturas del agua más elevadas, como el observado en el 2018, cuando se notificaron 445 casos, más del triple de la mediana anual de 126 casos registrada entre el 2014 y el 2017», explican desde el ECDC.
Juan Vicente Mulet Bayona, Facultativo Especialista en Microbiología y Parasitología del Consorcio Hospital General Universitario de Valencia, señala en declaraciones a SMC que «la infección se adquiere a través de una herida en la piel en contacto con agua contaminada, o mediante la ingesta de marisco poco cocinado contaminado. La infección de heridas es la vía más habitual y, aunque la mayoría de los casos son leves, se han descrito casos de complicaciones muy graves como sepsis, miositis o fascitis necrosante, sobre todo en personas susceptibles. La fascitis necrosante es una infección grave que destruye rápidamente la piel y tejidos blandos».
Este mecanismo de destrucción de los tejidos es la razón por la que se ha apodado a esta bacteria como «carnívora». «Sin embargo, es conveniente recordar que el termino es un recurso periodístico, no científico, y que describe una complicación poco frecuente», aclara Mulet. El experto recomienda consultar al médico ante una herida que empeora rápidamente en contacto con el agua de mar.
«Las formas graves de la infección de heridas comienzan con la extensión de la bacteria hacia zonas más profundas en paralelo a la destrucción del tejido (necrosis), tanto de manera directa por la acción de sus enzimas y toxinas, como de manera indirecta por la respuesta inflamatoria local. Si la infección no se trata a tiempo, puede requerir cirugía e incluso amputación. En ocasiones, la bacteria puede pasar a sangre, sobrevivir y causar una sepsis secundaria. En el caso del contagio por ingestión de moluscos con concha crudos o poco cocinados, se debe acudir a urgencias si aparece fiebre, escalofríos, vómitos, diarrea, mareo, confusión, debilidad intensa o cualquier signo de afectación general. En estos casos, en las formas graves la bacteria puede atravesar la barrera intestinal, pasar a sangre y causar directamente una sepsis primaria», indica Amaro.
Si los síntomas progresan rápidamente, es importante acudir al médico para recibir tratamiento. «Afortunadamente, es una bacteria sensible a la mayoría de los antibióticos que se usan en clínica, por lo que el diagnóstico precoz y el tratamiento rápido son esenciales para la curación», asegura la especialista.
Grupos de riesgo
En personas sanas, la infección suele ser leve, autolimitada o incluso pasar desapercibida. Sin embargo, si la persona pertenece a un grupo de riesgo, tanto la infección de una herida como la infección intestinal pueden progresar hacia formas graves. En este sentido, Amaro señala que los grupos más vulnerables son aquellos individuos que sufren enfermedades preexistentes que comprometen de alguna manera la respuesta inmunitaria frente a la infección. «Entre ellas se encuentran la diabetes; distintas enfermedades que afectan al hígado, como hepatitis, cirrosis o cáncer hepático; alteraciones del metabolismo del hierro, como la hemocromatosis; y enfermedades o tratamientos que afectan al funcionamiento normal del sistema inmunitario, como el VIH o los tratamientos inmunosupresores. Además, aunque no sea una enfermedad en sí misma, la edad muy avanzada también aumenta el riesgo de sufrir infecciones graves», detalla.
Para reducir el riesgo de infecciones por esta bacteria, se pueden tomar precauciones, «como evitar el consumo de mariscos crudos o poco cocidos, especialmente ostras, y asegurarse de que estén bien cocidos. Si tiene heridas abiertas, perforaciones recientes o cortes, es importante evitar nadar en aguas salobres o saladas, o cubrir la zona afectada con un vendaje impermeable. Si entra en contacto accidentalmente con agua de mar mientras tiene rasguños, cortes o heridas en el cuerpo, es importante lavar la zona con agua limpia y dulce», aconseja el ECDC.