Ana Martínez Moraña, coordinadora del 061: «Si uno va a tomar alcohol, es mejor que no sea durante el día»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Ana Martínez Moraña, Médica Coordinadora de la Central de Coordinación de Urgencias Sanitarias de Galicia 061.
Ana Martínez Moraña, Médica Coordinadora de la Central de Coordinación de Urgencias Sanitarias de Galicia 061.

La experta señala que «en otras zonas de España, todo el mundo sabe que a la hora de la siesta no se puede hacer nada», mientras que en Galicia todavía falta tomar consciencia de los riesgos de las temperaturas elevadas

06 jul 2026 . Actualizado a las 13:03 h.

Las altas temperaturas ya no son una excepción en Galicia. Entre junio y julio, el sistema de monitorización de la mortalidad (MoMo) del Instituto de Salud Carlos III ha atribuido más de cien fallecimientos al calor en la comunidad, una cifra que ha vuelto a situar el impacto sanitario de las olas de calor en el centro del debate. La doctora Ana Martínez Moraña, Médica Coordinadora de la Central de Coordinación de Urgencias Sanitarias de Galicia 061, explica quiénes es son las personas más vulnerables, qué señales de alarma deberían llevarnos a pedir ayuda médica y qué podemos hacer para protegernos.

—¿Qué significa exactamente morir debido al calor?

—Hay que diferenciarlo del golpe de calor, que es un cuadro específico que se ve cuando el organismo está sometido a temperaturas muy altas y los mecanismos regulares del cuerpo no lo pueden compensar. Pero también hay fallecimientos causados o agravados de forma indirecta por el calor extremo. Ocurren principalmente en personas vulnerables o mayores que sufren la descompensación de enfermedades crónicas durante olas de calor como estas.

—¿Qué individuos son los más vulnerables en este sentido?

—Sobre todo, las personas mayores que tengan patologías previas. Los que están en los extremos de la vida, es decir, niños pequeños y ancianos, en general son los que pueden tener mayor riesgo y hay que estar más atentos a cómo se encuentran. En especial, la gente mayor tiene un menor porcentaje de agua en el organismo y además tiene afectados los mecanismos de regulación de la sed. Entonces, siempre insistimos en que tienen que beber líquido abundante si llegan a esperar a tener sed. Incluso, es preferible beber de forma preventiva antes de notar la sed. Porque cuando la notas, quiere decir que la osmolaridad del sangre ya está subiendo mucho. Esto hace que el agua salga de las células para equilibrar la concentración, provocando su deshidratación. Y puede haber personas que tengan enfermedades neurológicas, demencias o alguna disminución cognitiva, que no sepan identificar la sed o expresarla a sus cuidadores. Así que es importante estar atentos y darles agua con frecuencia.

—La población gallega no está acostumbrada a episodios de calor tan intensos y prolongados. ¿Esto incrementa el riesgo?

—Sí. Nosotros no estábamos acostumbrados a situaciones de calor tan intensas y sobre todo, tan tempranas en el desarrollo del verano. Las viviendas, las instalaciones, la mayoría de los sitios, carecen de aire acondicionado, no están adecuadas. Y nuestras costumbres no están adaptadas a convivir con un calor tan extremo. En otras zonas de España, todo el mundo sabe que a la hora de la siesta no se puede hacer nada. Que hay que meterse dentro de casa y no se puede salir hasta que el calor baja. Pero nosotros todavía no tenemos ese concepto de que hay que parar la actividad en las horas centrales del día.

—¿Cuáles son las primeras señales de alarma que nunca deberíamos ignorar en una persona expuesta al calor? ¿En qué momento hay que llamar al 061 o acudir a Urgencias?

—Lo más importante es el nivel de consciencia. Una persona somnolienta o irritable nos tiene que llamar la atención, sobre todo en el caso de los niños. Entendemos como somnolencia el caso de una persona a la que le hablas y no te responde como siempre, a la tienes que estimular más fuerte para que te responda. Eso es lo primero que nos debe alertar. En el caso de los niños, si están irritables y no se consuelan, si le enseñas un juguete o una canción a la que siempre le presta atención y no lo coge o no la sigue, no le interesa, esto nos indica que hay una disminución en su nivel de consciencia que nos tiene que preocupar. Y por supuesto, ante la mínima duda, hay que llamar. Si la persona está con esa disminución de consciencia, podemos aplicarle compresas frescas o darle baños de agua sobre todo en las axilas, el cuello, el pecho, las muñecas y la frente.

—¿Qué deberíamos hacer para evitar llegar a este punto?

—En general, toda la población debería protegerse durante las horas centrales del día o, mejor dicho, hasta que baje un poco el sol, porque en los últimos días, a las cinco de la tarde todavía estaba haciendo mucho calor. En esas horas del día hay que mantenerse dentro de casa, en ropa fresca, de ser posible, algodón, evitar las prendas sintéticas y beber bastante líquidos. En el caso de una persona que tiene problemas renales, que generalmente tienen que evitar la cantidad de líquidos que pueden beber al día, su nefrólogo ya le habrá dado consejos acerca de la cantidad de líquido que puede beber en una situación de calor excesivo y debería seguir esas indicaciones, pero si hay dudas, hay que llamar al 061.

—¿La sociedad deberá cambiar de costumbres, teniendo en cuenta las tendencias al alza de las temperaturas cada año?

—Los cambios que habrá que hacer probablemente no sean para este año, sino para los venideros también. Hay que empezar a tomar consciencia de que el sol exige precauciones. Ya no es solamente ponerse crema solar. Hay que evitar exponerse durante las horas de más calor, el dormir la siesta al sol en la playa como se hacía hace treinta años ya no se puede hacer. Y lo tenemos que tener presente. Ya no solo por la piel, sino porque podemos perder ese nivel de consciencia sin que nadie lo note. Y hay que salir siempre con sombreros y gorros. La gente que trabaja al sol, debe hacer pausas para beber y debe llevar un equipo que le proteja adecuadamente. Y quienes tienen animales y realizan tareas de cuidado del ganado, conviene que planifiquen su día para no tener que hacer tareas al sol. Luego, es importante evitar hacer esfuerzos físicos muy intensos durante las horas de más calor.

—¿El consumo de alcohol incrementa el riesgo ante la exposición al sol?

—El consumo de alcohol favorece la deshidratación. Ya no es recomendable nunca, pero cuando hace tanto calor, menos todavía. Pero si una persona lo va a tomar, es mejor que no sea durante el día, que sea por la noche.

—¿Los problemas más habituales relacionados con el calor se producen en la playa?

—Se producen en todas partes. Por ejemplo, en Ourense se ve muy afectada la población y no tiene playas. No es algo tan localizado geográficamente, sino más bien relacionado con otras enfermedades crónicas como las enfermedades cardiovasculares. Por ejemplo, quienes padecen insuficiencia cardíaca o quienes toman fármacos para disminuir la tensión, que son beneficiosos todo el año, pueden requerir una vigilancia más cuidadosa de su tensión arterial y posiblemente un ajuste de las dosis, controlada por el médico. Otro caso es el de las personas con problemas de movilidad. Si se encuentran mal, les cuesta mucho desplazarse hacia la sombra o hacia una zona fresca. Las personas mayores que viven solas son un grupo del que hay que estar muy pendientes, tanto familiares como vecinos. Muchas de las consultas que recibimos llegan por parte de esos vecinos que cuidan unos de otros. Si estamos lejos, hacerle una llamada al día a ver cómo está la persona puede atajar el problema a tiempo.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.