Adán Jorge Pastor, coordinador del 061: «Hay que tratar a todos los niños como si no supieran nadar»
ENFERMEDADES
El experto advierte que los ahogamientos son una de las urgencias más graves en esta época del año y que se producen con mayor frecuencia en piscinas privadas
04 jul 2026 . Actualizado a las 15:08 h.El verano acaba de comenzar, pero Galicia ya se enfrenta a episodios de calor extremo. Con temperaturas que se sitúan muy por encima de lo habitual para esta época y con una nueva ola de calor a las puertas, las urgencias sanitarias vuelven a poner el foco en la prevención, especialmente entre las personas mayores, los pacientes crónicos y quienes trabajan o realizan actividad física al aire libre. ¿Está la ciudadanía realmente preparada para convivir con un fenómeno cada vez más frecuente? Hablamos con Adán Jorge Pastor, médico coordinador de la Fundación Pública Urxencias Sanitarias de Galicia-061, sobre los principales riesgos para la salud, las señales de alarma y las recomendaciones para disfrutar del verano con seguridad.
—¿Cuáles son las urgencias más frecuentes que atiende el 061 en Galicia durante el verano?
—En esta época del año, lo que más atendemos son caídas, síncopes, picaduras de avispas o fanecas, o problemas relacionados con el mar. Hay un aumento de intoxicaciones etílicas también. Luego, los accidentes derivados de las actividades que se hacen al aire libre también aumentan proporcionalmente mucho. Y seguimos atendiendo las mismas urgencias que se ven durante el resto del año: dificultades respiratorias, lumbalgias, síndromes febriles, entre otras.
—¿Han cambiado las emergencias estivales en los últimos años como consecuencia del aumento de las temperaturas?
—El tipo de emergencia no ha cambiado, lo que sí que ha cambiado es la frecuencia. Hay más episodios de olas de calor y tienden a ser más extremos, con lo cual, sí que subjetivamente se aprecia un aumento de las emergencias relacionadas con el aumento de las temperaturas.
—¿Cómo puede una persona distinguir un golpe de calor de un simple mareo y cuándo debe llamar al 061?
—El golpe de calor sería lo más grave y lo que es realmente una emergencia médica, a diferencia del agotamiento por calor, que es el conjunto de los síntomas de inicio de un golpe de calor. El agotamiento por calor es una fase más leve. Se mantiene todavía una capacidad para sudar, se mantienen los mecanismos que regulan la temperatura corporal, mientras que en el golpe de calor estos mecanismos se pierden. La diferencia entre ambos es la temperatura. Por debajo de 40 grados sería un agotamiento de calor, por encima de esos 40 grados, un golpe de calor. Los síntomas del agotamiento son debilidad, fatiga, mareos, náuseas, dolor de cabeza, pueden aparecer también calambres musculares y pulso acelerado. Pero no hay un estado de consciencia deprimido en el tiempo, en cambio, en el golpe de calor sí que el estado mental suele estar alterado y con confusión. Puede haber delirio, convulsiones y algo muy característico del golpe de calor es que no hay sudoración, la piel está seca, se puede poner roja, caliente, pero está seca. En el golpe de calor aparece la taquicardia, la respiración acelerada, puede haber también náuseas y vómitos. Sin embargo, ya en cuanto se produce el agotamiento por el calor, en esa fase incipiente, se debería de alertar. En caso de duda, siempre llamar al 061.
—¿En qué situaciones es mejor no llamar?
—Siempre que exista una duda hay que llamar al 061. Realmente, no hay un protocolo de cuándo es más urgente e inmediato hacerlo. Tenemos un número que está asociado a las emergencias y cuando alguien piensa en el 061, ve una ambulancia, una emergencia, cosas graves. Pero aunque la población general a veces lo desconoce, el 061 es un número de consultas en el que se pueden resolver desde las más leves hasta las más graves y hay personas atendiendo todo tipo de consultas. Cuando aparezca una duda, muchas veces, incluso antes de acudir a un centro sanitario, puede ser una buena opción llamar.
—¿Cuáles son los errores más habituales que ponen en riesgo la salud durante una ola de calor?
—La exposición al sol durante las horas centrales del día, el no beber líquidos, hacer deporte también en esas horas centrales, no protegerse con gorras o con sombrillas y en el caso de cuidar a personas con deterioro cognitivo, que es donde se suele producir estos golpes de calor realmente importantes y que tienen una mortalidad muy elevada, un error sería no tener en cuenta la temperatura en el sitio donde se encuentra la persona. A veces el cuarto está a 28 o 30 grados, no hay ventiladores. Estas son personas con un nivel de consciencia a veces alterado, con lo cual, la familia tampoco nota una gran diferencia con respecto a su estado habitual y en estos casos es donde sí que se producen estos golpes de calor que tienen una mortalidad muy elevada. Es gente que tiene una reserva funcional muy pequeña, tiene muy poca capacidad para afrontar cualquier tipo de complicación de salud y en ellos, si no estás activamente vigilando aumenta el riesgo.
—¿Qué recomendaciones daría para proteger a las personas mayores, sobre todo personas que viven solas o quizás no tienen esa red cerca?
—La recomendación es permanecer siempre en zonas de sombra, intentar implementar el uso de ventiladores para intentar refrigerar los espacios y aunque no se tenga sensación de tener sed, ir tomando poquito a poco agua, no líquidos azucarados ni con alcohol. Beber agua no se puede recomendar a toda la población general, hay personas con enfermedades crónicas que lo contraindican, como ocurre con la enfermedad renal. Pero el resto de la población debería hacerlo. Y sobre todo, estar muy pendientes del riesgo en gente con enfermedades cardiovasculares, respiratorias, como el asma, metabólicas, como la diabetes, o neurológicas, gente con demencia, alzhéimer, o párkinson, que no tienen una capacidad de comunicar sus síntomas.
—¿El resto de la población debería tomar precauciones especiales durante la ola de calor?
—Sí. Evitar la exposición al sol en las horas centrales del día, beber líquidos, aquella gente que no tenga ninguna enfermedad que lo contraindique, y evitar las comidas copiosas.
—¿Qué accidentes se producen en esta época del año con mayor frecuencia?
—Además de las picaduras, vemos muchas quemaduras solares. Luego, hay otros que se producen en verano y que suelen conllevar más gravedad, que son los accidentes en zonas poco accesibles, como acantilados, zonas rocosas o sitios donde la gente pueda hacer alguna actividad deportiva como un descenso de barrancos. Y, evidentemente, los ahogamientos o semiahogamientos, que no tienen una frecuencia tan elevada, pero sí son muy graves.
—¿Se pueden prevenir?
—Sí. En el caso de las picaduras, caminar con fanequeras ayuda a prevenir. Luego, no exponerse al sol en las horas centrales del día es importante para evitar quemaduras. Y en el caso de gente que hace actividades al aire libre, deben extremar las medidas preventivas a la hora de realizar cualquier actividad.
—¿Y los ahogamientos?
—Es muy importante la supervisión constante de los niños en salas de baño, y sobre todo en piscinas privadas, que es donde se produce la mayor parte de estos accidentes, donde no hay socorristas. El no perderlos de vista, sobre todo durante situaciones como una reunión familiar donde está la familia reunida en el salón y hay una piscina afuera. Tiene que haber un adulto que esté viendo qué está pasando en la piscina, incluso si hay niños que ya tienen capacidad de nadar, niños de cuatro años que han aprendido recientemente, debemos tratarlos como si no supieran, porque en este caso son niños que pueden aguantar como mucho diez segundos nadando y luego se van a cansar, puede ser que no sean capaces de nadar hasta la otra orilla de la piscina. El problema que hay con el ahogamiento es que si un niño se está cansando de nadar, muchas veces no puede pedir ayuda y cuando ocurre el ahogamiento ya ha perdido esa capacidad de hablar. Es muy silencioso. Si no hay un adulto que esté pendiente de esa situación, pueden ocurrir estas cosas.