David de la Rosa, neumólogo: «Ya se están viendo enfermedades graves en gente que lleva relativamente poco tiempo vapeando»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El doctor David de la Rosa es presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).
El doctor David de la Rosa es presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ).

El presidente de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica asegura que «entre el 60 y 70 % de la gente que tiene una enfermedad respiratoria no lo sabe» y aconseja consultar ante la aparición de síntomas respiratorios persistentes como tos o fatiga

05 jun 2026 . Actualizado a las 12:57 h.

Esta semana, A Coruña acoge la edición número 59 del congreso de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), que se celebra del 4 al 6 de junio. En este marco, se llevó a cabo este jueves el 9º Foro Separ de Pacientes con Enfermedades Respiratorias, bajo el lema «Respirando Juntos». La jornada reunió a pacientes y especialistas con un objetivo común: abordar los desafíos a los que deberá hacer frente el sistema sanitario para mejorar el pronóstico de estas patologías. Este encuentro se ha consolidado como un espacio de referencia para fortalecer el diálogo entre profesionales sanitarios, pacientes y asociaciones, poniendo el foco en los retos actuales de la salud respiratoria y en la necesidad de avanzar hacia una atención cada vez más participativa, humana e innovadora. El presidente de Separ, el doctor David de la Rosa Carrillo, analiza el panorama actual de las enfermedades respiratorias en España y los principales desafíos que afronta la neumología.

—Este foro se celebra en Galicia, una comunidad que presenta una de las poblaciones más envejecidas de Europa. ¿Qué desafíos plantea este contexto en cuanto a la prevención y el tratamiento de las enfermedades respiratorias?

—A más edad, mayor tiempo para que las enfermedades vayan haciendo su trabajo. Y al final, la población envejecida tiene más enfermedades respiratorias crónicas, como epoc, fibrosis pulmonar, cáncer de pulmón, y todo esto implica más gasto sanitario, más impacto para los pacientes, para la familia y para el sistema sanitario. ¿Qué se puede hacer para intentar que esto no nos afecte demasiado? Ser previsores. Esto es una cosa que llevo tiempo diciendo y es que no tenemos una estrategia definida para ver qué es lo que tenemos que hacer para detectar estos casos de forma precoz, diagnosticarlos lo antes posible y establecer circuitos que hagan que todo el manejo de estas patologías crónicas sea eficiente.

—¿Qué implica un manejo eficiente de estas enfermedades?

—Que los pacientes no tengan que demorar en el traspaso del médico de familia al hospital, del hospital a urgencias. Que tengamos una estrategia común del sistema sanitario para afrontar la cronicidad de las enfermedades respiratorias.

—¿La estrategia que propone contempla también la prevención?

—Claro, debería contemplar la prevención, sobre todo en cuanto al tabaco. Pero también hay otros factores que pueden influir, como por ejemplo, la contaminación ambiental. Con el cambio climático hay cada vez más alérgenos, y todo esto influye en una mala salud respiratoria. Una estrategia nacional de enfermedades respiratorias debería plantear la prevención también con vacunas. Todavía no estamos llegando a un porcentaje de población suficiente, y hay muchos pacientes que ingresan al hospital, que a lo mejor si se hubiesen administrado cualquiera de las vacunas respiratorias, se hubiese evitado su ingreso hospitalario. También es importante el diagnóstico precoz, todavía tenemos muchas enfermedades respiratorias sin diagnosticar. Diría que entre el 60 y 70 % de la gente que las tiene no lo sabe todavía, ni ellos ni el sistema sanitario, y cuando se detectan, ya están en una fase muy evolucionada.

—Mencionaba el consumo de tabaco como principal factor de riesgo. Este consumo está cambiando, con nuevos dispositivos como los vapeadores. ¿Qué sabemos a nivel científico acerca de su impacto?

—Lo primero es el factor psicológico. Esta no deja de ser una forma de inhalar y exhalar sustancias, con lo cual, nos estamos acostumbrando a hacer un gesto similar al de fumar un cigarrillo convencional y esa costumbre sigue estando ahí. Si has sido fumador de cigarrillos convencionales, seguirás haciendo un gesto similar, y si no lo has sido, ya lo estás haciendo, y puede ser una manera de entrar en el tabaquismo convencional. Por otro lado, estos dispositivos tienen muchísimas sustancias químicas, algunas de ellas se sabe que son no son buenas para la salud, incluso, que pueden producir cáncer. Las concentraciones son diferentes de las que vemos en los cigarrillos convencionales. A largo plazo, igual todavía no podemos saber qué es lo que va a pasar. Pero vemos venir que va a haber problemas. Y ya se están viendo enfermedades agudas en gente que lleva relativamente poco tiempo vapeando, enfermedades respiratorias graves, incluso algunas mortales a corto plazo, algo que con el cigarrillo convencional no pasa. Es poco probable que por fumar cigarrillos convencionales tengas una inflamación pulmonar que te pueda llevar a la UCI en poco tiempo. Con los cigarrillos estos electrónicos y los vapeadores, sí que pasa.

—Hablaba también de la vacunación como arma preventiva. ¿Cuáles son las vacunas más relevantes desde el punto de vista respiratorio?

—Hay muchas vacunas que se recomiendan a los pacientes respiratorios. Las clásicas son la de la gripe, la del neumococo, por supuesto, la del covid-19 en los últimos años. Son vacunas seguras y efectivas. Luego, está la del virus respiratorio sincitial. Felicito a Galicia por estar haciendo un proyecto para ver si vacunar con ella a la población de riesgo conlleva una mejoría de la evolución clínica. Yo creo que es muy importante, estamos que ingresa muchísima gente con virus respiratorio sincitial, probablemente antes también, pero no los detectábamos porque no los buscábamos. Y realmente es una infección que conlleva una evolución, en pacientes que tienen enfermedades respiratorias asociadas crónicas, casi peor que la gripe. Entonces, la vacuna del virus respiratorio sincitial tendría que generalizarse, sería una de las cosas que habría que contemplar en una estrategia nacional. Luego hay otras vacunas importantes, por ejemplo, la del herpes. Aunque el herpes no afecta directamente el pulmón, el herpes zóster, la culebrilla clásica, en pacientes respiratorios puede generar una cicatriz dolorosa en el tórax, lo que puede conllevar una mala evolución clínica en su enfermedad respiratoria. Y otras como la de la tosferina o la difteria, se recomiendan también en pacientes respiratorios.

—Uno de los temas que se abordaron en el foro Separ es la resistencia antimicrobiana. ¿Impacta de manera especial en la población con enfermedad respiratoria?

—Impacta muchísimo, sobre todo en pacientes con enfermedades respiratorias crónicas más avanzadas, que ya tienen desarrolladas bronquiectasias. Son pacientes que han recibido muchos ciclos antibióticos, que están crónicamente infectados por microorganismos, que tienen tendencia a hacerse resistentes. Nos estamos quedando sin herramientas frente a ello. Hay pacientes que ya son resistentes prácticamente a todos los antibióticos que se les pueden dar. Hoy en día, sería importante intentar evitar utilizar fármacos de reserva. Por desgracia es relativamente frecuente que cuando alguien viene por urgencias, con una neumonía, por ejemplo, una infección aguda que en una persona relativamente sana se puede tratar con antibióticos simples, se les dan antibióticos de reserva. Muchas veces por miedo, por asegurar el tiro. El paciente va a ir bien, pero ya lo has expuesto a este agente antimicrobiano y probablemente a nivel comunitario esto tenga una repercusión. Es un tema que trasciende la neumología. Aquí tenemos que estar todos los sanitarios implicados y la administración pública también.

—Las comorbilidades con la enfermedad respiratoria son frecuentes. ¿Qué atención requieren los pacientes con multimorbilidad?

—En el día a día, ya tenemos comités y tenemos equipos de trabajo multidisciplinares. Si los pacientes con fibrosis pulmonar, sus neumólogos se reúnen con los reumatólogos, porque muchos de ellos tienen enfermedades sistémicas. Hay pacientes con epoc e insuficiencia cardíaca y en estos casos se forman equipos comunes entre neumología y cardiología. Por no hablar también de las otras profesiones sanitarias no médicas, como enfermería o fisioterapia. El manejo común de estos pacientes es obligatorio, sobre todo en los casos más graves, porque son los que impactan en el sistema sanitario y en ellos tienen peor calidad de vida. Las administraciones públicas tienen que apostar por esto, si no, vamos mal.

—¿Qué novedades estarán marcando el tratamiento de la patología respiratoria en los próximos años?

—Hay novedades en muchos ámbitos: en tratamientos para la fibrosis pulmonar, en tratamientos biológicos para inflamaciones concretas en pacientes con epoc o con asma. Hay también tratamientos antiinflamatorios para pacientes con bronquiectasis, que es una enfermedad clásicamente infecciosa, pero que se ha visto que tiene un trasfondo inflamatorio, que también conviene tratar. Hay tratamientos endoscópicos, hay tratamientos intervencionistas que cada vez se están implementando más para el tratamiento de la epoc y del cáncer de pulmón. Hay muchísimas novedades también a nivel del uso de las nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, los dispositivos de telemonitorización. La verdad es que los cambios que está habiendo en los últimos diez años en el ámbito de la patología respiratoria nos llenan de esperanza de que el futuro sea mejor para nuestros pacientes y también para nosotros, porque lo sufrimos cuando no tenemos herramientas para tratarlo.

—¿Qué mensaje daría a la población para cuidar mejor sus pulmones?

—Lo fundamental es una vida sana, lo cual implica no fumar, hacer ejercicio físico y una alimentación adecuada o, como mínimo, evitar el sobrepeso excesivo o el estar demasiado delgado. Si ya tienes alguna enfermedad respiratoria crónica, vacunarte y extremar aún más cualquiera de las otras tres cosas que he dicho. Si tienes una enfermedad respiratoria crónica, ni se te ocurra fumar, intenta tener una alimentación adecuada y haz actividad física, ejercicio y consulta siempre con tu médico. Si tienes síntomas como tos, dificultad para respirar o cansancio desde hace tiempo, consulta con tu médico de atención primaria, que te hagan una aspirometría y una radiografía. Consulta, no tengas miedo. Si te tienen que detectar algo, cuanto antes mejor. No te esperes.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.