Constantino Fondevila, experto en trasplante hepático: «La edad cronológica por sí sola ya no es el único criterio»
ENFERMEDADES
El presidente de la Sociedad Española de Trasplante (SET) explica cómo ha cambiado el perfil de paciente en los últimos años y subraya técnicas innovadoras como la donación de este órgano en vida
14 may 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Este jueves arranca en A Coruña la novena edición del congreso de la Sociedad Española de Trasplante (SET), donde se reúnen 500 expertos para presentar avances pioneros que están transformando este tipo de intervenciones en nuestro país. «Es mucho más que una reunión de especialistas. Congresos como este son espacios donde compartimos conocimiento y resultados, presentamos aspectos innovadores que nos hacen avanzar en tratamientos y, sobre todo, establecemos la base para colaborar entre todos. En trasplante, esto es especialmente importante porque hablamos de una actividad muy compleja, que implica a muchos profesionales», confiesa Constantino Fondevila, presidente de la SET y jefe del Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid.
—Usted cuenta con más de 20 años de experiencia en el ámbito del trasplante hepático, ¿qué ha cambiado en este tiempo?
—Ha cambiado prácticamente todo. La cirugía es más segura, los cuidados intensivos han mejorado, la preservación de órganos ha evolucionado enormemente y los tratamientos inmunosupresores son más eficaces y mejor tolerados.
—¿También ha cambiado el perfil de los pacientes?
—Sí. Antes trasplantábamos sobre todo a pacientes con cirrosis avanzada por hepatitis virales. Hoy, gracias a los antivirales, esa indicación prácticamente se ha extinguido y vemos cada vez a más pacientes con otros tipos de enfermedades hepáticas metabólicas, asociadas al consumo de alcohol y con tumores hepáticos seleccionados. Además, hemos aprendido a utilizar órganos que antes se descartaban, gracias a mejores técnicas de evaluación y preservación. Eso ha permitido ampliar las posibilidades de trasplante sin comprometer los resultados.
—¿Quién puede llegar a ser candidato a un trasplante de hígado? ¿Cuáles son las enfermedades más frecuentes que pueden llevar a este desenlace?
—Puede ser candidato un paciente con una enfermedad hepática irreversible, en la que el hígado ya no puede cumplir adecuadamente sus funciones, o determinados pacientes con tumores hepáticos que cumplen criterios muy concretos. Las indicaciones más frecuentes son la cirrosis descompensada, la insuficiencia hepática aguda, algunas enfermedades colestásicas o metabólicas, y tumores hepáticos primarios o secundarios como las metástasis de cáncer de colon. En los últimos años han ganado peso las enfermedades relacionadas con el síndrome metabólico y el hígado graso, paralelamente al aumento de la obesidad y la diabetes. La clave es seleccionar bien al paciente, que el trasplante sea necesario, que tenga una expectativa razonable de beneficio y que no existan contraindicaciones que hagan el procedimiento inseguro por coexistir factores de riesgo.
—Usted participa activamente en protocolos clínicos para ampliar la disponibilidad de órganos, como la donación tras la determinación circulatoria de muerte y la donación de tejidos en vida. ¿En qué consisten estas dos prácticas?
—La donación tras la determinación circulatoria de muerte, también llamada donación en asistolia, consiste en la donación de órganos después del fallecimiento por parada irreversible de la circulación. Es una modalidad muy importante en España y ha contribuido de forma decisiva a aumentar el número de órganos disponibles.
La donación de vivo, en el caso del hígado, se basa en que una persona sana dona una parte de su hígado a un receptor. Esto es posible porque el hígado tiene una gran capacidad de regeneración. Es una opción especialmente relevante en determinados contextos, como el trasplante pediátrico o cuando el tiempo de espera supone un riesgo elevado. Ambas estrategias han permitido ampliar las oportunidades de trasplante, siempre con criterios muy estrictos de seguridad, tanto para el receptor como, en el caso del donante vivo, para el donante.
—¿Cómo es esa capacidad regenerativa del hígado?
—En pocas semanas, tanto el fragmento implantado en el receptor como el hígado remanente del donante vivo aumentan de volumen y recuperan función. Es una técnica compleja, pero muy valiosa para aumentar el acceso al trasplante, especialmente en niños, y muy prometedora debido a la posibilidad de realizar la extracción del hígado mediante cirugía robótica, lo que minimiza el riesgo de complicaciones y mejora enormemente la recuperación del donante.
—¿Cuál es la tasa de éxito de un trasplante de hígado en nuestro país? ¿Y el tiempo de supervivencia?
—España tiene resultados excelentes y se encuentra entre los países líderes del mundo en trasplante. En el 2025 se realizaron 1.276 trasplantes hepáticos en España, según el balance de actividad de la Organización Nacional de Trasplantes. La supervivencia depende de muchos factores pero, de forma general, podemos decir que al cabo de un año supera ampliamente el 85 o incluso el 90 % en muchos grupos de pacientes, y muchos receptores viven décadas con una buena calidad de vida. El Registro Español de Trasplante Hepático recoge de forma continuada estos resultados desde 1993.
—¿Cómo prevenir que el cuerpo rechace el hígado trasplantado?
—La prevención del rechazo se basa en la inmunosupresión, es decir, en medicamentos que reducen la respuesta inmunitaria del receptor frente al órgano trasplantado. Estos tratamientos han mejorado mucho y hoy permiten ajustar la intensidad de la inmunosupresión a las características de cada paciente. Pero no todo depende de los fármacos. Es fundamental la adherencia al tratamiento, los controles analíticos, el seguimiento por el equipo de trasplante y consultar precozmente ante cualquier problema. La mayoría de episodios de rechazo, si se detectan a tiempo, pueden tratarse eficazmente.
—Antaño, una persona que superaba una determinada edad ya no podía ser candidata a un trasplante. ¿Esa situación ha cambiado?
—Sí, claramente. La edad cronológica por sí sola ya no es el único criterio. Hoy valoramos mucho más la edad biológica: el estado funcional, la fragilidad, las enfermedades asociadas, la autonomía y la capacidad real de recuperación. Hay pacientes mayores que pueden beneficiarse mucho de un trasplante si están bien seleccionados. Al mismo tiempo, debemos ser muy responsables, porque el trasplante es un recurso limitado y una cirugía de alta complejidad. La clave no es la edad aislada, sino seleccionar correctamente a quien realmente puede obtener un beneficio significativo.
—¿Qué tipo de cuidados debe llevar a cabo una persona que ha recibido un trasplante?
—Debe seguir un control médico regular, tomar correctamente la medicación inmunosupresora y mantener hábitos de vida saludables. Esto incluye evitar el alcohol, controlar el peso, la tensión arterial, la diabetes y el colesterol, hacer ejercicio adaptado y seguir las recomendaciones de vacunación y prevención de infecciones.
También es muy importante la prevención del cáncer de piel y otros tumores, porque la inmunosupresión aumenta ciertos riesgos a largo plazo. En definitiva, tras el trasplante empieza una nueva etapa que requiere seguimiento, responsabilidad y una relación estrecha con el equipo médico. De todos estos temas vamos a hablar en sesiones específicas en nuestro congreso.
—Como presidente de la SET, ¿qué hito le gustaría cumplir próximamente?
—El trasplante es uno de los mayores ejemplos de éxito de nuestro sistema sanitario, y nuestra responsabilidad como sociedad es seguir haciéndolo avanzar. Me gustaría que la SET consolidara una etapa de modernización y colaboración. España es un referente mundial en donación y trasplante, pero no podemos conformarnos. En mi opinión destacaría que tenemos que seguir innovando, incorporando nuevas tecnologías, reforzando la investigación, siendo capaces de atraer a los profesionales jóvenes y dando más visibilidad a los pacientes. Por primera vez en nuestro congreso tenemos una sesión plenaria destinada a los pacientes.