María Fernández, paciente con endometriosis: «Pensar en que me bajara la menstruación era una tortura»

ENFERMEDADES

María Fernández padece endometriosis.
María Fernández padece endometriosis.

Esta lalinense de 31 años sufrió síntomas incapacitantes a partir de su primera regla, que tuvo con diez años

18 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

«Me vino la menstruación con diez años», comienza contando María Fernández Blanco, miembro de la asociación de pacientes QuerENDO. Tiene 31 y durante todo este tiempo, las reglas han sido una causa de dolor: «Siempre, toda mi vida. De hecho, con 15 años empecé a tomar la píldora por ese mismo motivo, por las reglas abundantes y dolorosas que tenía». A pesar del tratamiento, nada cambiaba. Todavía tendría que pasar una década antes de recibir el diagnóstico que le pondría nombre a un malestar que la lalinense llevaba arrastrando, literalmente, desde la infancia: endometriosis.

La reagudización tras el embarazo

Cuando llegó el momento de buscar un bebé, quedarse embarazada no fue fácil. «Pero, como te dicen que tienes que esperar un año intentándolo antes de consultar, y lo conseguí antes del año, tampoco fui al médico por este problema», explica. Los obstáculos en la fertilidad están entre las principales manifestaciones de la endometriosis, pero cuando tuvo a su hijo, María aún no sabía que la padecía.

«Después del embarazo continuaron los problemas y, de hecho, fueron a peor. Me puse dos DIUs hormonales y seguía con problemas», explica. Con el dispositivo intrauterino, en lugar de mejorar, siguió empeorando. Tenía sangrados continuos, todos los meses, todos los días del mes. «Tenía dolores incapacitantes y se me desestabilizó todo. Empecé a tener migrañas. Pero la ginecología supone que la menstruación tiene que doler y que es lo normal. Hoy en día sabemos que no es así. Así que pedí una segunda opinión, porque lo que me decía la ginecóloga no me encajaba», explica.

Así empezó la búsqueda de un diagnóstico que finalmente obtendría en el 2022, a partir de una prueba de resonancia. Once años después de aquella primera regla. «Ahí se vio que tenía una endometriosis de grado 1, con un quiste en el lado izquierdo. Lo que pasa es que, como es una enfermedad multisistémica, me afectaba a diferentes cosas. Síntomas a nivel digestivo, brotes de fibromialgia, no poder caminar. Para mí, pensar en que me bajara la menstruación era una tortura», recuerda. Aunque en su caso recibió el diagnóstico en un estadio poco avanzado de la patología, la demora del diagnóstico supuso convivir con unos síntomas que se iban agudizando cada vez más, sin recibir una respuesta.

El tour de especialistas

Como la menarquia —la primera menstruación— suele aparecer antes de que una persona haya pasado a ser un paciente adulto, es difícil detectar problemas asociados al ciclo de manera temprana. «En pediatría no derivan a las niñas a ginecología. Hasta que no eres mayor, no te van a derivar, se van a limitar a decirte que es normal que la regla duela. Si partimos de esa idea social de que la regla tiene que doler, no te van ni a mirar cuando digas que te duele», señala María.

A esta dificultad en el acceso al diagnóstico se suma el efecto de parche que opera con la píldora anticonceptiva. Como elimina el ciclo, se recurre a este tratamiento hormonal para tratar una gran variedad de enfermedades ginecológicas asociadas a las fluctuaciones de los niveles de estrógeno a lo largo del mes en una mujer adulta.

Tratamiento

Desde la detección, María comenzó con un tratamiento hormonal que corta el ciclo menstrual, evitando la regla y los consiguientes dolores que vienen con ella. «A eso he sumado hábitos saludables, alimentación antiinflamatoria y pilates», cuenta. El tratamiento más efectivo consiste en un abordaje integral: desde la salud mental hasta la ginecología deben intervenir para mejorar lo máximo posible la calidad de vida.

Con este abordaje, la calidad de vida de María ha mejorado considerablemente. «La endometriosis me afectaba mucho a la fibromialgia, al punto que a veces no podía caminar. Hoy no es así. Pero cuando hay una desestabiización, que aunque tome la píldora, puede pasar, es incapacitante. Tengo un dolor tan grande que no puedo jugar con mi niño. Y si quisiera tener otro embarazo, a día de hoy, sería complicado», relata.

El aspecto crónico de la enfermedad es lo más difícil de aceptar. «Tener una patología de por vida o hasta que te llegue la menopausia y se reviertan los síntomas, y no tener un tratamiento curativo o por lo menos eficaz para los síntomas, es lo más duro», concluye María.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.