Un gigante alemán que busca «tratar lo intratable» con una detección precoz y terapias innovadoras
ENFERMEDADES
La farmacéutica Bayer recibió a La Voz en la capital alemana para hablar de sus últimos avances
06 abr 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Con dos grados de temperatura y una gruesa cortina de niebla recibe la ciudad de Berlín a La Voz, en una mañana de comienzos de abril que todavía no se ha enterado de la llegada de la primavera. Justo cuando surge el pensamiento de que alguien debería avisarle, las nubes abren un claro y el sol ilumina, en el borde de la imponente fachada, el logotipo en tonos verdes y azules de la sede de Bayer, donde la farmacéutica organiza el evento Pharma Media Day.
La jornada reúne a expertos de nivel mundial para hablar de los últimos avances en investigacón y desarrollo de la industria. A la cabeza de ellas, la inteligencia artificial, una tecnología que ha permeado rápidamente todos los aspectos del proceso asistencial sanitario, desde el diagnóstico hasta la aprobación de medicamentos por parte de organismos reguladores. Bayer, explica Stefan Oelrich, presidente de la División Farmacéutica de la compañía, dispone de su propio modelo de inteligencia artificial desarrollado in house. Los empleados lo utilizan a diario para diversas de estas aplicaciones. A diferencia de modelos como ChatGPT o Grok, se trata de un modelo de lenguaje pequeño (SLM, por sus siglas en inglés), entrenado para ser eficiente y para operar con la especificidad que requiere el trabajo de la industria farmacéutica, con su vocabulario propio y las tareas que este sector desempeña. Asimismo, señala Oelrich, contar con un modelo propio garantiza la seguridad de los datos que se proporcionan a esta inteligencia artificial.
Nuevas y mejores terapias
En el ámbito puramente farmacológico, la empresa está a la vanguardia en terapias de precisión para ciertas enfermedades oncológicas, como el cáncer de próstata, y se ha introducido con fuerza también en el tratamiento de patologías cardiovasculares y renales. Los nuevos tratamientos para estas dos últimas han desencadenado el avance en la investigación sobre causas comunes. «Las terapias exitosas para la insuficiencia cardíaca y la enfermedad renal comparten mecanismos biológicos, lo que sugiere que estas enfermedades son más similares de lo que solíamos pensar, y que los nuevos tratamientos pueden modificar causas y no solo aliviar síntomas», asegura el doctor Muthiah Vaduganathan, codirector del Center for Cardiometabolic Implementation Science en el Brigham and Women’s Hospital y profesor en Harvard Medical School.
Los expertos de Bayer también han desarrollado un fármaco indicado para la prevención secundaria del ictus isquémico. Se trata de un mecanismo de acción innovador que no interfiere con lo que los especialistas denominan la coagulación buena. Esta terapia reduce el riesgo de sufrir un segundo ictus —que suele ser más grave y con mayores secuelas— en un 26 %, lo que no solo protege al paciente, sino que disminuye la carga económica para las familias y los sistemas sanitarios.
Otra de las áreas prometedoras es el desarrollo de tratamientos para la salud femenina, con medicamentos como elinzanetant, la primera terapia no hormonal para los sofocos asociados a la menopausia. «Durante años se ha simplificado el problema explicándolo como un déficit hormonal, pero hoy sabemos que hay múltiples mecanismos implicados. Esta concepción errónea ha frenado la innovación y recién ahora estamos empezando a desarrollar tratamientos más específicos y personalizados», señala la doctora Cecilia Caetano, vicepresidenta de Salud Femenina en Bayer.
Un hospital con tres siglos de historia
Tras recorrer las instalaciones de Bayer, visitamos el hospital Charité. Uno de los mayores complejos hospitalarios de Europa, condensa más de tres siglos de historia médica y política: nació en 1710 como un improvisado sitio de cuarentena para contener la peste a las afueras de Berlín. Posteriormente, fue reconvertido en hospicio, hospital militar y centro de formación médica por orden del rey prusiano en 1727, momento en que recibió su nombre, dedicado a la caridad. Fue bombardeado durante la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en un emblema de la Alemania Oriental tras quedar en manos soviéticas. Hoy es un núcleo internacional de investigación médica, gracias al vínculo con la Universidad de Berlín que se estableció en el siglo XIX, y ha sido cuna de avances científicos y de más de un premio Nobel. Entre ellos, Emil von Behring (1901), el primer Nobel de Medicina, por la terapia contra la difteria, y Robert Koch (1905), quien descubrió el bacilo de la tuberculosis.
Bayer colabora con este centro en investigaciones radiológicas, con los nuevos materiales de contraste para resonancia magnética como punta de lanza del desarrollo de pruebas de imagen más seguras y eficaces. «Desarrollamos un agente de contraste de baja dosis de gadolinio que ofrece la misma calidad de imagen que los contrastes estándar, lo que permite una imagen precisa con menor exposición a radiación para los pacientes, incluidos niños y adultos», explica la doctora Konstanze Diefenbach, jefa de Investigación en Radiología y Desarrollo en la farmacéutica.
Estas pruebas, con la asistencia de la inteligencia artificial, permiten detectar cánceres de pulmón en estadios A1, cuando los tumores miden apenas unos milímetros y son altamente tratables, con tasas de éxito elevadas. «La imagen médica tiene valor e importancia a lo largo de todo el recorrido del paciente: antes de los síntomas con el cribado rutinario, para un diagnóstico temprano y preciso cuando aparecen los síntomas, y también durante la terapia para ver si realmente está funcionando», asegura Diefenbach. Se trata, a través de estos elementos innovadores, de «tratar lo intratable», como resume Oelrich.