Un estudio revela que tener muy bajo el colesterol también se asocia a un mayor riesgo de mortalidad

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Los expertos señalan que cada vez es más necesario conocer cómo funciona el colesterol HDL.
Los expertos señalan que cada vez es más necesario conocer cómo funciona el colesterol HDL. iStock

Aunque se suelen controlar los niveles elevados de esta sustancia, una cifra baja, y sobre todo si es descendente, puede indicar que hay patologías subyacentes

14 mar 2026 . Actualizado a las 13:38 h.

Es un hecho reconocido que los niveles elevados de colesterol se asocian al riesgo cardiovascular, así como a un aumento de la mortalidad. El control de este parámetro dentro de la analítica es una de las claves para la prevención de enfermedades a lo largo de toda la edad adulta. Ahora, un nuevo estudio ha hallado que pasarse al extremo contrario también resulta perjudicial desde el punto de vista de la esperanza de vida. La investigación, realizada a través de la colaboración entre equipos científicos de diferentes instituciones en China y el Reino Unido, describe una paradoja: si el colesterol alto es peligroso, unos niveles bajos y en descenso también podrían estar vinculados al aumento de la mortalidad por todas las causas y por cáncer.

El estudio

El trabajo, nacido de la cooperación internacional, observó a individuos procedentes de ambos países. Publicado en la revista Engineereing, se trata de un análisis de cohorte prospectivo y longitudinal a gran escala, con participantes de China y también del Biobanco del Reino Unido. En total, se incluyó a un total de 163.115 adultos chinos y 317.305 británicos, con una edad media de entre 49 y 61 años.

Los científicos excluyeron a las personas que tomaban medicamentos hipolipemiantes —recetados frecuentemente de manera combinada para reducir el colesterol LDL—, así como a las que presentaban enfermedad coronaria, antecedentes de accidente cerebrovascular, cáncer, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (epoc) o un índice de masa corporal bajo al inicio del estudio. También se descartaron las muertes ocurridas durante los dos primeros años de seguimiento, para minimizar el efecto de causalidad inversa.

La investigación reveló que tanto los niveles altos como los bajos de colesterol se asociaban con diferentes riesgos de mortalidad. Específicamente, los niveles altos de colesterol total (CT), colesterol unido a lipoproteínas de baja densidad (C-LDL) y colesterol no unido a lipoproteínas de alta densidad (C-no-HDL) se relacionaron principalmente con la mortalidad por enfermedad coronaria. En cambio, los niveles bajos de estas fracciones de colesterol se asociaron con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por cáncer. Los niveles óptimos de colesterol para minimizar el riesgo de mortalidad por todas las causas en adultos chinos fueron 200 mg/dL para el colesterol total, 130 mg/dL para el LDL (comúnmente conocido como «colesterol malo») y 155 mg/dL para el C-no-HDL (el total menos el HDL), resultado que confirma las recomendaciones de las guías.

Los expertos ajustaron la investigación para dar cuenta de diversos factores como la edad, el sexo, el IMC, la educación, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la actividad física y los antecedentes de hipertensión y diabetes. Los hallazgos subrayan el patrón de riesgo dual de los niveles de colesterol, lo que sugiere que tanto los niveles altos como los bajos pueden ser perjudiciales, según la causa de muerte.

El amplio tamaño muestral y la rigurosa selección de participantes indican que los resultados del estudio son robustos. La inclusión de casi 500.000 personas de diversas poblaciones permite extrapolar fácilmente estos hallazgos. Sin embargo, los autores reconocen algunas limitaciones, como la posibilidad de confusión residual debido a la naturaleza observacional del estudio y la duración relativamente corta del seguimiento en algunas cohortes. Los investigadores precisan que el enfoque del estudio en los niveles de colesterol no tratados no contradice la eficacia de las terapias para reducir el colesterol en la prevención y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares.

La paradoja

Además de las medidas del colesterol en un momento dado, el estudio examinó los cambios longitudinales en los niveles durante un período de cuatro años. Reveló que una disminución de más del 20 % en los niveles de esta sustancia se asoció con un riesgo entre un 14 % y un 26 % mayor de mortalidad por cualquier causa, en comparación con aquellos que mantuvieron niveles estables. Este hallazgo resalta la importancia de controlar los cambios en el colesterol a lo largo del tiempo, ya que una disminución significativa podría ser una señal de que existen problemas de salud subyacentes.

Estos hallazgos se complejizan aún más si se tiene en cuenta que, según los expertos, el colesterol es necesario para el organismo. Su efecto, y por tanto, el daño o beneficio sobre la salud dependerá del tipo de lipoproteínas a las que se una para circular por la sangre. Precisamente, estas lipoproteínas (complejos macromoleculares formados por proteínas y lípidos) son fundamentales para transportar una sustancia cerosa como el colesterol, que se considera hidrofóbica por lo que no se lleva bien con el agua.

El colesterol que se une a la partícula LDL se almacena en la pared de las arterias. De ahí, que se considere el colesterol malo. En cambio, el HDL transporta el exceso de colesterol hacia el hígado o tubo digestivo para que sea eliminado. Sin embargo, aunque antes se pensaba que el HDL podía ser un factor protector para los pacientes, se ha visto que sus beneficios no superan ni anulan los riesgos del LSL, por lo que es este último el que se debe tener en cuenta de manera principal en una analítica.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.