Presente y futuro de la enfermedad inflamatoria intestinal: «Me ha tocado explicarle a un paciente en España cómo es la dieta mediterránea»
ENFERMEDADES
La estrategia nacional frente a la enfermedad inflamatoria intestinal ha sido reseñada en una importante revista científica, pero todavía queda mucho trabajo para reducir la carga sanitaria de esta patología
03 mar 2026 . Actualizado a las 14:17 h.Las enfermedades inflamatorias intestinales (EII) afectan a miles de pacientes en España. La estrategia nacional frente a ellas ha ido evolucionando a medida que ha crecido la incidencia de estas patologías. Ahora, ha obtenido reconocimiento a nivel internacional en la revista científica Therapeutic Advances in Gastroenterology, que ha publicado recientemente un análisis de los avances conseguidos por el Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa (Geteccu). La presidenta del grupo, la doctora Yamile Zabana, repasa el trabajo que sitúa a España como un modelo organizativo de referencia en el manejo de la EII.
Uno de cada cien
Actualmente, cerca del 0,8 % de la población española vive con una EII, una cifra que, según las estimaciones manejadas por el grupo, podría alcanzar el 1 % en los próximos cinco años. Aunque no se trata de patologías con alta mortalidad, su impacto en la calidad de vida es considerable. Además, al ser enfermedades crónicas sin una cura definitiva, la prevalencia aumenta de forma acumulativa. «Es una enfermedad con la que nuestros pacientes estarán acompañados durante mucho tiempo», señala Zabana. La consecuencia directa es una presión asistencial creciente. «No damos altas, nuestras consultas cada vez aumentan más», describe la experta.
Pese al aumento de la incidencia, los avances en investigación han posibilitado un cambio de paradigma en estas enfermedades. En apenas tres décadas, el Geteccu ha conseguido mejorar la atención a pacientes con enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa hasta conseguir que muchos de ellos convivan con estas patologías sin sufrir brotes significativos durante años. Sin embargo, según explica Zabana, no hubo un punto de inflexión radical que transformara al grupo en estrategia nacional. «Esto es en lo que venimos trabajando de manera constante desde el inicio», afirma.
Sí identifica, en cambio, elementos clave que han contribuido a mejorar la asistencia a los pacientes. Entre ellos, destaca el registro nacional ENEIDA, que reúne de manera digital datos de casi 90.000 pacientes procedentes de más de cien centros hospitalarios de toda España. Se trata de una base de datos de participación voluntaria que facilita la práctica clínica diaria —muchos especialistas pasan consulta con el registro abierto para actualizar información en tiempo real— y que ha impulsado una producción científica extraordinaria: más de 280 publicaciones internacionales derivadas de sus datos, según Zabana. La experta subraya el reconocimiento internacional alcanzado: la Agencia Europea del Medicamento recomienda el registro como modelo de calidad para estudios regulatorios de seguridad.
La revolución terapéutica de los últimos 25 años ha cambiado el curso natural de las enfermedades inflamatorias intestinales. La llegada de los tratamientos biológicos a comienzos de los años dos mil supuso un antes y un después. Frente a la limitada batería terapéutica previa, basada en corticoides, aminosalicilatos e inmunosupresores clásicos, los fármacos con principios biológicos permiten una intervención mucho más dirigida y precoz. Gracias a estos avances se ha conseguido una reducción de las complicaciones y, en muchos casos, una menor necesidad de cirugías. Hoy, muchos pacientes hacen vida normal a pesar de tener enfermedades que hasta hace poco requerían frecuentemente la resección de grandes fragmentos del tracto digestivo.
El futuro de la enfermedad inflamatoria intestinal
La estrategia nacional contempla el desarrollo del proyecto CUE (Certificación de Unidades de Excelencia), orientado a acreditar centros con altos estándares asistenciales. El objetivo es evitar que el código postal determine la calidad de la atención recibida, para «que la geografía no marque la calidad de vida que va a esperar un paciente», enfatiza Zabana. Allí donde no sea viable establecer una unidad acreditada, deberán existir protocolos claros que orienten al paciente sobre dónde acudir en caso de necesitar terapias avanzadas o intervenciones quirúrgicas complejas.
Otro frente abierto es la auditoría y monitorización de la calidad de los datos del registro ENEIDA. «No solamente somos la base más grande, sino que además nuestros datos son rigurosos», afirma la experta, quien subraya el compromiso del grupo con la transparencia y la mejora continua.
En el ámbito preventivo, la presidenta de la entidad reconoce que aún no existe una fórmula para evitar la aparición de la enfermedad. «No conocemos todos los ingredientes que hacen que una persona acabe teniendo una enfermedad inflamatoria intestinal», explica. No obstante, recomienda hábitos de vida saludables, desde seguir una dieta mediterránea y hacer ejercicio regular, hasta la higiene del sueño y evitar el tabaco. Estas medidas son algunas de las que pueden contribuir a un mejor control también en aquellos que ya han sido diagnosticados.
Algunos de estos elementos son también parte de la educación que los facultativos tienen que brindar, muchas veces, en la consulta. «Muchas veces me ha tocado explicarle a un paciente en España cómo es la dieta mediterránea. Esto no debería pasar porque es nuestra dieta desde hace muchísimos años», observa Zabana.