Francisco Gómez-Ulla, oftalmólogo: «Cuando los dos padres son miopes, uno de cada dos hijos también lo es»
ENFERMEDADES
El catedrático de oftalmología explica que este problema de visión suele debutar entre los siete y diez años y que se estabiliza sobre los veinte, aunque puede seguir creciendo
28 feb 2026 . Actualizado a las 05:00 h.El profesor Francisco Gómez-Ulla (1953, A Coruña), académico numerario en el sillón de oftalmología de la Real Academia de Medicina de Galicia, catedrático de Oftalmología y director médico de Miranza Instituto Gómez-Ulla, ha experimentado, desde su consulta, cómo los números de la miopía han ido creciendo en las últimas décadas. Precisamente, sobre sus causas y factores de riesgo, el especialista centró una charla que el pasado jueves impartió en la sede de la institución médica gallega. De manera más reposada y en una extensa charla, se somete a las cuestiones de La Voz de la Salud.
—¿Qué sucede en ojo miope?
—La miopía es el defecto de refracción más frecuente que existe, mucho más que la hipermetropía. Normalmente, en el ojo de una persona normal, los rayos luminosos que vienen de una imagen entran en el ojo, atraviesan los medios transparentes que son la córnea y el cristalino, y forman su punto focal, su enfoque justo en la zona central de la retina que se llama mácula, con la que tenemos el máximo detalle. En una persona con miopía, la mayor parte de las veces el ojo es más grande de lo normal, así que ese punto focal, en vez de formarse justo en la retina, como debe ser, se forma por delante de ella, es un ojo más grande de lo normal. Hay otras causas, pero esta representa el 98 % de las veces que un ojo es miope. Las lentes que tenemos, que se llaman divergentes, sirven alejar la imagen y llevarla justo al punto, a la mácula, a la zona central de la retina.
—¿Por qué se desarrolla más en la infancia o en la juventud?
—Generalmente se diagnostica entre los siete y diez años de edad, aunque puede aparecer antes, como es lógico. Está relacionada, como he dicho, con el tamaño del ojo. Durante el crecimiento, al igual que crecen nuestros piernas, nuestros brazos, también lo hacen los ojos. Uno normal suele tener unos 24 milímetros de longitud axial. Cuando se pasa, se produce la miopía. Si crece exageradamente mucho, pueden aparecer problemas importantes relacionados con la miopía patológica, como son las lesiones en la retina, la degeneración de la mácula en el miope o, incluso, el desprendimiento de la retina. Esto es lo que estamos intentamos controlar. La miopía es una auténtica epidemia del siglo XXI. Hay más de 2.500 millones de personas en el mundo que tienen miopía. Se estima que entre el 40 y el 50 % de los niños serán miopes en el 2050.
—¿Se pasa de padres a hijos?
—Hay una predisposición genética. Cuando los dos padres son miopes las probabilidades de que un hijo lo sea es de una de cada dos. Si solamente un padre es miope, de una de cada tres. Y si ninguno de los padres es miope, uno de cada cuatro hijos van a tener miopía. Afortunadamente, muchas veces no hablamos de una miopía severa, sino que es de una, dos o tres dioptrías.
—¿Se conoce qué la causa?
—Hay un polimorfismo genético y es difícil saber si hay un solo gen causante de la miopía, pero se sabe que hay un factor genético muy importante. También hay otros factores muy importantes que se conocen a día de hoy.
—¿Cómo se clasifica la miopía?
—Hay tres grados de miopía. La simple, que son las personas por debajo de seis dioptrías. La alta, que es por encima de seis dioptrías o una longitud axial del ojo mayor de 26 milímetros. Y la patológica, en donde al número de dioptrías del paciente se añaden otras cosas, como es daño en la retina, daño en la mácula o daño en el nervio óptico. Es importante tenerlo en cuenta.
—¿El estilo de vida importa?
—Hay una serie de factores modificables sobre los que podemos actuar y que hoy conocemos. Hay un estudio muy interesante, de antes del 2010, en el que se veía que en la población urbana china, la prevalencia de miopía patológica era superior al 3 %. La sorpresa fue que, cuando se estudió a la población rural china, el porcentaje bajaba y no llegaba al 1 %. Aquí empezaron a ver que los hábitos sí tenían que ver sobre el desarrollo de la miopía. Así que, primero, tenemos que intentar hacer un diagnóstico precoz del niño miope y estar muy alerta cuando haya signos y antecedentes, como que los padres sean miopes. Algunas de las medidas para evitar que las dioptrías de la miopía no sean muy altas, que no crezcan mucho, son muy fáciles de hacer, como es el caso de la estrategia de salud. Hay que hacer que los niños jueguen dos horas al día al aire libre, con una exposición de la luz solar directa o indirecta. Además, también tenemos que reducir el tiempo dedicado a las tareas 'de cerca', sobre todo, el uso de las pantallas o los móviles, y también evitar trabajar con poca luz. Es decir, que la iluminación sea adecuada. Estas medidas conductuales son muy importantes, y los padres deberíamos ser los primeros en dar ejemplo: no llevarnos los móviles al dormitorio, no utilizarlos durante la hora de comer, y trabajar y leer con luz. A veces vemos que los niños están en una habitación medio a oscuras. Pues no, tienen que tener luz que les permita ver con comodidad. La primera medicina para el miope es la del comportamiento.
—¿De qué formas se aborda la miopía?
—Además de las medidas conductuales, tenemos otras de naturaleza distinta. Una de ellas consiste en los tratamientos ópticos, los cuales pueden ser complementarios, es decir, que podemos hacer varias cosas al mismo tiempo, dependiendo de cómo vaya evolucionando el crecimiento del ojo del niño. Están las lentes oftálmicas, que lo que hacen es engañar al ojo, decirle, que no crezca más, porque ya ha crecido suficientemente. El estímulo para el crecimiento del ojo se encuentra en la periferia de la retina. Estas lentes, que se llaman de desenfoque periférico, hacen que la imagen esté perfectamente enfocada a la mácula, en el centro de la retina, y sin embargo desenfoque la periferia, para engañar al ojo. Y luego hay lentes de contacto, con una filosofía parecida, son las lentes de contacto multifocales, lentes blandas de foco, como son las MiSight. Ojo, no confundamos este tipo de lentes especiales con las de contacto. Las lentes de contacto convencionales no van a frenar la miopía. Por último, hay una tercera vía de tratamiento, que es farmacológico mediante atropina diluida que obtenemos mediante formulación magistral. Todas estas vías disminuyen la progresión de la miopía entre un 60 y un 70 %. Los pediatras usan los percentiles para el crecimiento del niño, ahora nosotros también los utilizamos para ver cómo es la curva de crecimiento del ojo y así tenemos la posibilidad de estimar las probabilidades de un niño de desarrollar, por ejemplo, una miopía simple o una magna.
—¿A qué edad se estabiliza la miopía?
—Se suele estabilizar con la parada del crecimiento, sobre los veinte años, más o menos. A pesar de eso, en algunas personas, sobre todo la patológica y la magna, crece hasta, incluso, los 35 años. No es lo frecuente, pero puede suceder.
—¿La miopía se relaciona con el astigmatismo?
—No, son dos defectos de refracción diferentes. Pero es verdad, tanto la miopía como la hipermetropía se asocian con el astigmatismo. Es decir, no tienen nada que ver una con otra, pero pueden aparecer las dos. Por eso se llama astigmatismo miópico compuesto cuando aparece miopía y, además, astigmatismo.