La migraña, ninguneada: «A los pacientes que empeoran no se les va a dar el primer tratamiento más eficaz, ni el segundo, ni el tercero»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Casi ocho de cada diez pacientes en España son mujeres.
Casi ocho de cada diez pacientes en España son mujeres.

Los expertos lamentan que esta enfermedad, con mucha mayor prevalencia en mujeres, no cuente con una estrategia nacional que le haga frente

30 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.

Se estima que la migraña afecta a unos cinco millones de españoles. Es la enfermedad neurológica más frecuente a nivel nacional, la primera causa de discapacidad en menores de cincuenta años y uno de los principales motivos por los que una persona convive con discapacidad. En su mayoría, son mujeres —en España, ocho de cada diez— con edades comprendidas entre los 20 y los 40 años. Una población femenina que pasa parte de sus mejores años en cama, con dolor de cabeza y, con suerte, con una leve sensación de resaca durante varios días. Una resaca que, lejos de tener su origen en el alcohol, lo tienen en una enfermedad.

El doctor Roberto Belvís, coordinador del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, tiene claro que si esta patología fuese más prevalente en hombres, la situación sería bien diferente. Ni estaría infradiagnosticada, ni infratratada. Al menos, existiría un plan nacional para hacer frente a una enfermedad con más pacientes que parados hay en España; o habitantes en Galicia, Asturias y Cantabria en su conjunto. 

Las cefaleas en su conjunto

Según la clasificación internacional de cefaleas, existen más de 200 tipos de dolor de cabeza, divididos en primarios —cuando representa la propia enfermedad como la cefalea tensional, en racimos o la migraña—; secundarios a otra patología, como una hipertensión arterial; y en un tercer capítulo, las neuralgias. De todos ellos, el mayor riesgo de cronificación lo tienen las primeras. «Por regla general, cuando atajas el problema que las produce, desaparecen. Las primarias son las que más se pueden cuantificar porque llega un momento en el que, si el cerebro no deja de estar activo, puede quedarse permanentemente sensibilizado sin importar qué lo produjo», explica el doctor Belvís.

Para hacer frente a la migraña, que el especialista describe como una enfermedad episódica, lo primero es el estilo de vida mediante unas pautas «anticefaleas». «Parece que a los médicos nos pagan por decir a los pacientes que no se estresen. Sabemos que es muy complicado, pero es verdad que es el factor precipitante número uno que provoca migraña a las personas», señala el neurólogo, consciente de lo complejo que resulta luchar contra ello. «También hay que recomendarle que duerma correctamente, que desayune, coma y cene a las mismas horas y que haga ejercicio físico», añade.

Después, entran en juego los tratamientos, que no solo están ordenados según su efectividad. Todos los pacientes tienen que tratar el ataque de dolor, ya tengan una baja o alta frecuencia. «Cuando comienza de forma moderada y aguantable, por así decirlo, los mejores tratamientos siguen siendo los antiinflamatorios. En caso de que fallen, se indican los triptanes, de los que existen siete moléculas, los gepantes y los ditanes», señala Belvís.

Los triptanes llevan más de tres décadas utilizándose y siguen siendo el tratamiento más habitual para cortarlas. Actúan sobre determinadas sustancias del cerebro relacionadas con el dolor y la inflamación y ayudan a aliviar los síntomas si se toman al inicio del ataque.

Sin embargo, no funcionan en todos los pacientes y tienen limitaciones importantes. Al producir un estrechamiento de los vasos sanguíneos, no están recomendados en personas con problemas cardiovasculares, hipertensión no controlada o antecedentes de ictus. Además, su uso excesivo puede acabar provocando más dolor de cabeza.

Los siguientes en la lista son los gepantes, que bloquean la acción del CGRP, una molécula clave en el desarrollo del dolor migrañoso. En general, se toleran bien y tienen menos efectos secundarios que los tratamientos clásicos, lo que los ha convertido en una alternativa para personas que no responden a los triptanes o no pueden tomarlos.

La tercera familia son los ditanes, cuyo principal representante es el lasmiditán. Estos medicamentos actúan directamente sobre las vías nerviosas del dolor, sin intervenir en los vasos sanguíneos. Esto los hace especialmente útiles en pacientes con migraña y enfermedad cardiovascular. No obstante, su uso es más limitado porque pueden provocar mareo y somnolencia, y tras tomarlos no se recomienda conducir ni manejar maquinaria durante al menos ocho horas.

Crisis de migraña frecuentes: el tratamiento más efectivo, pero menos disponible

Ahora bien, el verdadero reto se presenta cuando el paciente tiene más de cuatro días de migraña al mes. En este caso, requiere un tratamiento preventivo. Los empleados con mayor frecuencia históricamente se hallaron tratando otras patologías, como es el caso del efecto positivo de dos tipos de antiepilépticos, un antidepresivo, uno destinado a abordar el vértigo y otro, la hipertensión arterial. «Son pastillas diarias, a veces dos o tres cada día. Si bien reducen los días de migraña, tampoco la quitan del todo, y además tienen efectos secundarios», plantea el miembro y coordinador de grupo de la SEN.

Por ello, desde el 2011 se dieron a conocer nuevas alternativas, como la toxina botulínica. Más recientemente, en el 2018, llegaron los anticuerpos monoclonales anti-CGRP. «Tres de ellos son subcutáneos, con una autoinyección mensual, y el cuarto es intravenoso cada tres meses en hospital de día. Están todos en España», aclara Belvís.

Sin embargo, no pueden beneficiar a todos los pacientes que a los neurólogos les gustaría. Según cuenta el coordinador del grupo de cefaleas de la SEN, el precio de los gepantes y anticuerpos monoclonales es de 185 euros al mes. «Para un paciente no es caro, para todos los que tienen migraña, cuando hablamos de la segunda enfermedad más frecuente del mundo, el resultado es otro», señala el experto en referencia al Sistema Nacional de Salud, que asume los costes.

Por ello, aunque la Agencia Europea del Medicamento establezca su prescripción a partir de cuatro días de migraña al mes, en España, «la Comisión Interterritorial de Precios del Medicamento decidió que se iban a dar a partir de ocho días de migraña al mes. ¿Con qué criterio científico? Con ninguno», responde de manera tajante el especialista. El motivo es económico. «Ahora mismo, tenemos tres ensayos head to head, donde se comparan fármacos, y sabemos que estos nuevos medicamentos son mucho más eficaces y, sobre todo, muchísimo más seguros que los anteriores. Los clásicos tienen un ratio de abandono o de efectos adversos próximos al 20 %, estos nuevos, un ratio inferior al 4 %», expone Belvís.

El código deontológico de la medicina dice, en latín, primum non nocere. Lo primero es no hacer daño. Le sigue la eficacia. Si el neurólogo se guiase de manera estricta por estas dos variables, serían la primera opción. Ahora bien, la realidad es distinta. «En España, hay cinco millones de españoles con migraña que deben saber que, si un día empeoran, no se les va a dar ni el primer tratamiento más eficaz, ni el segundo ni el tercero», apunta. Por el contrario, —destaca el neurólogo— están condenados a pasar, como mínimo, un año y medio tomando una serie de medicamentos que no son ni los más eficaces, ni los más seguros disponibles en el mercado.

La decisión no la toman los especialistas, sino los gestores, «y todo es cuestión de prioridades». Para Belvís, este tipo de decisiones solo refuerzan la queja que muchos pacientes y especialistas verbalizan: la migraña está «ninguneada». Prueba de ellos es que tampoco exista un plan nacional estratégico que la aborde. «No hace que el paciente llame a una ambulancia o pierda la vida, al menos de forma directa, y es relativamente barata comparada con otras patologías neurológicas, como el ictus», destaca Belvís. Lo lamenta porque esto hace que tampoco se le destinen los recursos necesarios.

El claro ejemplo son las unidades de cefaleas, con una repartición asimétrica en todas las comunidades. En Galicia, la atención de los pacientes con cefaleas se realiza, según fuentes del Sergas, en las siete áreas sanitarias. Eso sí, no cuentan con unidades propiamente establecidas, sino con consultas específicas, en las que se realiza una evaluación completa, el ajuste terapéutico individualizado y el seguimiento de los pacientes. 

En suma a todo lo anterior, el doctor Belvís precisa que se trata de una enfermedad que no se diagnostica con un marcador y que, si bien provoca una discapacidad, esta no es visible. Todo ello, resta importancia y peso a la gravedad de la patología, lo que contrasta con su frecuencia. 

Lucía Cancela
Lucía Cancela
Lucía Cancela

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.