La Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física explica que «inclinar ligeramente el tronco hacia adelante ayuda a adaptar la marcha al terreno y reduce el riesgo de resbalón»
24 ene 2026 . Actualizado a las 05:00 h.Quien más y quien menos, todos el mundo ha tenido un resbalón —haya terminado o no en caída— en un día de lluvia. El riesgo de un accidente de este tipo en la calle aumenta con las llegadas de borrascas, en las que, en muchas ocasiones, se suman vientos y suelos mojados. «Con el incremento de las caídas, también lo hace la aparición de lesiones musculoesqueléticas que pueden terminar en una discapacidad temporal, largas limitaciones funcionales o incluso en secuelas permanentes», precisa la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (Sermef).
La borrasca Ingrid, que a partir de este jueves afecta a Galicia, traerá consigo lluvias abundantes, vientos fuertes y nevadas en cotas bajas. Y, para evitar sustos en la calle, los médicos rehabilitadores recuerdan la eficacia «de caminar como un pingüino».
Los especialistas detallan que se trata de una técnica sencilla, pero basada en principios biomecánicos claros, ya que esta forma de caminar «desplaza ligeramente el centro de gravedad hacia adelante, aumentando la estabilidad». Ponerla en práctica es tarea sencilla. En primer lugar, los especialistas aconsejan no llevar las manos en los bolsillos, «un gesto muy frecuente en invierno pero que compromete el equilibrio». Además, los pasos deben ser cortos, se debe evitar caminar de puntillas y, lo que es más importante, apoyar toda la planta del pie en cada paso. A su vez, «inclinar ligeramente el tronco hacia adelante ayuda a adaptar la marcha al terreno y reduce el riesgo de resbalón», añaden.
Los expertos también recomiendan reducir la velocidad, buscar puntos de apoyo estables, pisar los bordillos por la zona plana, sujetarse al pasamanos en escaleras mojadas, «no correr en pasos de peatones o zonas pintadas y comprobar con frecuencia que la suela del calzado mantiene su capacidad de agarre».
Una técnica efectiva en pavimentos mojados y deslizantes, en zonas irregulares con charcos o en superficies mojadas en las que los zapatos pierden adherencia. «Con el suelo mojado, materiales como el mármol, el granito pulido, las baldosas lisas o los pavimentos encerados se transforman en superficies extremadamente deslizantes», detallan.
La razón para dar este consejo no es otra que las caídas no siempre son un asunto menor. «Aunque a menudo se asumen como incidentes cotidianos y casi inevitables, tienen un impacto considerable sobre la salud y suelen infravalorarse, especialmente entre las personas mayores o en quienes arrastran patologías que afectan al equilibrio o a la fuerza muscular», indican los especialistas, acostumbrados a tratar secuelas derivadas de un resbalón o tropiezo.
Es más, en muchas ocasiones se traducen en fracturas de muñeca, o codo, «habituales por los reflejos de protección al caer», así como en otras lesiones articulares, musculares o de columna. «No solo generan dolor y limitación inmediata. Muchas veces obligan a períodos prolongados de inmovilización, rehabilitación y posterior readaptación. En pacientes mayores, una caída puede desencadenar un deterioro súbito del nivel de autonomía previo, afectar a la marcha, reducir la confianza al caminar o dificultar tareas básicas del día a día», advierten.
Eso sí, si sucede y la persona tiene capacidad de reacción, los médicos de la entidad nacional explican que se debe intentar que el cuerpo impacte sobre una zona blanda para reducir la energía del impacto. «Ante dolor intenso, deformidad visible, incapacidad para mover una extremidad, o si la persona sufre mareo, confusión o dificultad para mantenerse en pie», es fundamental contactar con los servicios de emergencias.