Eduardo Vilar-Sánchez, médico e investigador: «Las vacunas contra el cáncer son un objetivo a medio plazo, no a la larga»

Lucía Cancela
Lucía Cancela LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Eduardo Vilar-Sánchez, médico e investigador.
Eduardo Vilar-Sánchez, médico e investigador. The University of Texas MD Anderson Cancer Center

El español acaba de presentar los resultados prometedores de la inmunización en un ensayo con pacientes del síndrome de Lynch

22 ene 2026 . Actualizado a las 14:42 h.

El gallego en la Luna con el que bromeaba el grupo musical Zapato Veloz poco tiene que hacer con el nieto de un gallego que desde el Centro de Cáncer MD Anderson de Houston, en Texas, Estados Unidos, capitanea una investigación para dar con la vacuna preventiva contra el cáncer de colon. Eduardo Vilar-Sánchez (Madrid, 1978), médico e investigador, firma como autor principal el estudio publicado en la revista Nature Medicine sobre los resultados prometedores de la inmunización contra los tumores colorrectales. Eso sí, el ensayo se realizó con pacientes de síndrome de Lynch —una enfermedad rara que eleva su riesgo—. Con todo, se muestra optimista de cara al futuro que viene para esta rama de la prevención. 

—Una vacuna contra el cáncer de colon en determinadas personas. Vaya titular. 

—Sí. Es una vacuna contra el cáncer de colon, pero en concreto de pacientes diagnosticados con una enfermedad hereditaria que se llama síndrome de Lynch. Es una vacuna preventiva que está diseñada, básicamente, para generar una respuesta del sistema inmune a proteínas que hay presentes en células premalignas y células cancerosas en tumores de colon, de estómago y de endometrio, pero específicamente que salen o que se presentan en pacientes con síndrome de Lynch. 

—¿Cómo funciona? 

—Es una vacuna adenoviral. Está hecha a partir de unos constructos de virus, unos trocitos —por así decirlo—, los cuales contienen información de 209 proteínas que comparten los tumores de muchos pacientes con esta enfermedad. La idea fue tener un catálogo de proteínas muy amplio, en este caso 209, por eso la vacuna se llama NOUS-209. Con todas ellas se cubre, aproximadamente, el 90 % de todos los cánceres de colon, estómago y endometrio de esta población de pacientes. 

—En su estudio hablan del límite a las lesiones precancerosas. 

—Es un estudio fase 1, es inicial. Este tipo de estudios no están diseñados para demostrar beneficio clínico, sino que tienen fundamentalmente dos objetivos claros. Uno es probar la seguridad de la vacuna, porque aunque se esté probando en pacientes de ese síndrome, no tienen cáncer. Es decir, tienen una enfermedad genética pero no están enfermos de cáncer, sino que hacen vida normal. Por ello, lo primero que había que ver en este ensayo clínico es que la vacuna no generase ningún tipo de efecto adverso. Con ello, se demuestra que es segura, que evidentemente no está dando ningún efecto secundario inesperado, más allá de lo típico que sucede cuando te pones una vacuna, que es dolor en la zona donde te pones la inyección y algo de fiebre entre las siguientes 24 y 48 horas. Y el segundo objetivo del ensayo clínico es ver que es inmunogénica, es decir, que educa al sistema inmunitario para reconocer estas proteínas de una manera efectiva. Para ello, tuvimos que hacer una serie de ensayos de laboratorio en cada uno de los participantes viendo que sus linfocitos T se transformasen. Que son reactivos después de la vacunación a este catálogo de proteínas. Ahora bien, como se han incluido a 45 pacientes dentro de este estudio, y a estos se les realiza una colonoscopia de una manera anual, también tenemos los datos de lo que sucede en estas pruebas antes y después de llevar a cabo la vacunación. Y hallamos que no se ven adenomas avanzados, que son lesiones premalignas avanzadas. Básicamente ninguno de los participantes los presenta. Esto nos empieza a dar una idea de que, probablemente, haya un beneficio clínico utilizando la vacuna. 

—¿Qué tendrían que hacer para poder decir que la vacuna se considera efectiva en esta tarea?

—Para poder decir que la vacuna es efectiva completamente previniendo el cáncer hay que realizar un ensayo clínico fase 2 y fase 3, donde se aleatorice a pacientes con síndrome de Lynch a recibir la vacuna o a recibir un placebo, y que se les siga durante una serie de años, entre tres y cinco. Ahí es cuando se puede verificar el efecto clínico. Con los resultados de estos ensayos se podría buscar el registro de la vacuna para que pueda aplicarse a la población.

—¿Se puede extrapolar a la población general?

—Se puede. Pero aquí hay matices. Si hablamos del cáncer de colon, es una enfermedad que afecta a muchos pacientes y que, desde el punto de vista molecular, es muy diversa. Ahora sabemos que tiene distintos subtipos. Nuestros resultados serían extrapolables para uno de los subtipos moleculares más concretos, que es el cáncer de colon con inestabilidad de microsatélites, que tiene hipermutación. Así que sí, podría intentar ser extrapolable. Ahora bien, ¿decir que esta vacuna es aplicable a la población general? Esto es más complicado. Para ello hay que desarrollar herramientas de cribado de riesgo. Decir quién de la población general está en más riesgo de padecer cáncer de colon. Para ello, hay que hacer avances. En teoría, en un futuro, los resultados podrían ser extrapolables si desarrollamos las herramientas de evaluación y de cuantificación de riesgo adecuadas. Y luego, por otro lado, también es importante decir que nos da un contexto de investigación que en el futuro puede ser aplicable a otras enfermedades hereditarias genéticas que predispongan al cáncer, como por ejemplo son los pacientes con BRCA. Esto puede ser un ejemplo de cómo llevar a cabo el desarrollo de una vacuna en el futuro, evidentemente utilizando distintas proteínas, distintas dianas.

—Muchas veces leemos acerca de la posibilidad de encontrar una vacuna contra el cáncer. ¿Por qué tarda tanto en llegar?

—Para la prevención del cáncer no ha habido tantas. La mayoría de las que se ha hablado últimamente han sido vacunas terapéuticas, para tratamiento, para pacientes que ya tienen el tumor. La prevención es otra historia completamente distinta. En realidad, tenemos vacunas para prevenir el cáncer, pero para los que están generados por virus. Es el caso de la vacuna del VPH, que previene el de cérvix, de cabeza y cuello. La vacuna contra el virus de la hepatitis B también previene contra los tumores de hígado que aparecen en pacientes que tienen cirrosis secundaria a esta infección. Pero claro, estás inmunizando contra un virus, un agente externo, exógeno. Cuesta hacer una vacuna para el cáncer porque este tumor, en teoría, no es algo externo a nosotros. Los cánceres se generan a partir de nuestras propias células. Estas se parecen más a las nuestras que las células externas de un virus. Parte del genoma del cáncer es nuestro propio genoma, evidentemente alterado por la acumulación de mutaciones, que es lo que hace que las células cancerígenas se multipliquen. Es mucho más complicada la identificación de las dianas que están presentes en las células del cáncer y solo en las células del cáncer.Tenemos que tener cuidado de no generar una reacción inmune o cruzada contra proteínas que nuestras propias células normales generan. Y luego, desde un punto de vista poblacional, el cáncer es muy diverso. Si tú piensas en el cáncer de colon, identificar una diana que esté presente en todos ellos  es un objetivo complicado y hay que hacer muchos estudios moleculares. En cualquier caso, se va avanzando y se están desarrollando vacunas. Creo que en el futuro, probablemente, desarrollemos distintas. Eso sí, pienso que la solución a la prevención no es solo una vacuna, sino que habrá muchas distintas que nos ayuden a protegernos de distintos tipos de tumores. Esto tiene que ir de la mano con el desarrollo de herramientas de evaluación del riesgo. Es decir, poder informar a la población de cuál es su riesgo personalizado para que pueda decidir si necesita vacunarse de una cosa u otra para evitar un tumor, algo que va a depender de nuestros factores de riesgo.

—¿Esas vacunas están cada vez más cerca?

—Sí. En ciencias se están acelerando mucho las cosas. Evidentemente los estudios clínicos tardan lo que tardan; tenemos que observar un efecto y hay que tener cuidado porque no quieres perjudicar ni dañar a nadie con el desarrollo de estas herramientas. Pero yo creo que es un objetivo a medio plazo, no a largo plazo.

Lucía Cancela
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Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.

Graduada en Periodismo y CAV. Me especialicé en nuevos formatos en el MPXA. Antes, pasé por Sociedad y después, por la delegación de A Coruña de La Voz de Galicia. Ahora, como redactora en La Voz de la Salud, es momento de contar y seguir aprendiendo sobre ciencia y salud.