Terapia focal y cirugía robótica: así es la vanguardia en el tratamiento del cáncer de próstata
Los doctores Darío Vázquez-Martul y Manuel Bohorquez, especialistas en el diagnóstico y el tratamiento de esta enfermedad, analizan el panorama actual de este cáncer, que es el más frecuente en varones
Las enfermedades de la próstata son algunas de las patologías más frecuentes en la población masculina. El cáncer de próstata es el tumor maligno más frecuente entre los hombres: cada año, fallecen alrededor de 6.000 varones en España por esta causa y se diagnostican cerca de 30.000 nuevos casos, según datos del Observatorio del Cáncer elaborado por la Asociación Española Contra el Cáncer. Se trata de un tumor asintomático, que no suele manifestarse en sus etapas tempranas. Pero un diagnóstico precoz es clave ante este cáncer, que presenta una alta tasa de curación en las fases iniciales. De ahí la importancia de la concienciación y los programas de cribado. Abordamos los aspectos clave del diagnóstico y el tratamiento junto a los expertos Darío Vázquez-Martul y Manuel Bohorquez, urólogos en el Hospital Quirónsalud A Coruña.
—¿Cuáles son los principales factores de riesgo para desarrollar cáncer de próstata?
—Darío Vázquez-Martul: Actualmente, los factores de riesgo de mayor peso son la edad, la historia familiar oncológica, donde incluimos posibles alteraciones genéticas heredadas, y la etnia de los pacientes. Por esta razón, la recomendación establece que se debe iniciar el control o despistaje de un posible cáncer de próstata a partir de los 50 años, rebajando esa edad a los 45 en varones con familiares de primer grado afectados por un cáncer de próstata, así como en pacientes de determinadas etnias africanas o sus descendientes. Actualmente, si detectamos en las pruebas genéticas a familiares que son portadores de mutaciones, consideramos que los controles deberían iniciarse incluso antes, a los 40 años.
—¿Cómo influye la detección temprana en la tasa de supervivencia y en la calidad de vida de los pacientes?
—D. V. M.: Una detección temprana de tumores más pequeños y localizados abre el abanico de tratamientos, disminuyendo drásticamente los efectos secundarios y aumentando las tasas de curación completa, que en estos casos, llegan aproximadamente al 90 %. El tratamiento, los efectos secundarios y la esperanza de vida difieren por completo en un tumor localizado, de pequeño tamaño y menos agresivo, con respecto a diagnosticar ese mismo tumor años más tarde, con afectación de mayor cantidad de tejido o incluso metástasis.
—¿Cómo ha avanzado el diagnóstico de este tumor?
—Manuel Bohorquez: Actualmente, la PSA, aunque no es un marcador perfecto, sigue siendo la prueba más empleada en el cribado del cáncer de próstata. Podemos realizar cálculos con este parámetro que ayudan en la toma de decisiones. También hemos incorporado pruebas con nuevos biomarcadores en sangre que ayudan a evaluar el riesgo de cáncer de próstata en cada paciente y la necesidad de realizar pruebas adicionales. La resonancia multiparamétrica nos ha ayudado a poder ver los tumores en pruebas de imagen, lo que disminuye la tasa de biopsias innecesarias y ayuda en la toma de decisiones y planificación de tratamientos a medida para cada paciente.
—En los últimos años, la cirugía robótica ha ganado protagonismo dentro del tratamiento. ¿Qué ventajas ofrece frente a una intervención tradicional para el cáncer de próstata?
—D. V. M.: La cirugía robótica ofrece múltiples ventajas. Aporta una mejor y más detallada visión del campo operatorio, más precisión durante la intervención y una mayor autonomía para el cirujano. Todo esto conlleva mejores resultados funcionales y también intervenciones más precisas, incluso en tumores más avanzados o complejos que muchas veces se desestimaban para cirugía. Es importante destacar que siempre imperan la experiencia y los resultados del cirujano, la máquina no trabaja sola, sino que ayuda al profesional en su labor.
—Las secuelas del tratamiento, como la incontinencia o la disfunción eréctil, pueden preocupar a muchos pacientes. ¿Qué avances ha habido en la disminución de estos efectos adversos?
—D. V. M.: La cirugía robótica en manos de cirujanos expertos, y cuando el caso lo permite, ha contribuido a mejorar las tasas de disfunción eréctil e incontinencia urinaria respecto a los abordajes clásicos. Otro avance muy significativo, en el que nuestro equipo es pionero en Galicia, es la terapia focal para el cáncer de próstata, un tratamiento dirigido exclusivamente a eliminar el tumor preservando el resto de la próstata. Con esto conseguimos una disminución drástica de los efectos secundarios, con tasas muy altas de preservación de las erecciones y una incontinencia urinaria casi inexistente; todo ello con menor requerimiento anestésico e ingresos hospitalarios de menos de 24 horas.
—¿Qué papel tienen los hábitos de vida en la prevención del cáncer de próstata?
—M. B.: Se sabe que las dietas ricas en carnes, grasas o ultraprocesados se asocian con un mayor riesgo de tener cáncer de próstata, al igual que la obesidad, con patrones más agresivos. Generalmente, se cumple lo que se da en otras enfermedades, que es que las dietas saludables y el ejercicio regular pueden ejercer un efecto protector. La relación con la toma de suplementos alimentarios no está clara en los estudios realizados hasta ahora.
Para más información, visite la web del Hospital Quirónsalud A Coruña C-15-000188.