Paula Matesanz, periodoncista: «Todos los gazpachos llevan tomate, pero no todos saben igual; con los colutorios pasa lo mismo»

ENFERMEDADES

Paula Matesanz, periodoncista y vicepresidenta de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración.
Paula Matesanz, periodoncista y vicepresidenta de la Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración. La Voz de la Salud

La experta recalca la importancia de esta rama de la odontología y aporta claves para que la elección de un antiséptico bucal no acabe decantándose por su color o sabor

12 abr 2024 . Actualizado a las 14:07 h.

Suelen decir los expertos de los dos polos de nuestro cuerpo —la boca y los pies— que no le damos la importancia que merecen a los extremos de nuestro organismo. Es probable que no les falte razón. De los pies, solo nos acordamos cuando duelen; y para cuidar nuestra boca, solemos ser poco exigentes. Con las pastas de dientes, casi cualquier cosa nos vale. Por no hablar de los colutorios. ¿Qué saben de ellos más allá de que uno sea verde y otro rojo? Sobre la ciencia que rodea a estos productos se debatió la pasada semana en Madrid en un grupo de trabajo organizado por la Sociedad Española de Periodoncia y que congregó a varios expertos mundiales sobre la enfermedad periodontal. Un encuentro del que Paula Matesanz, vicepresidenta de la organización, nos resume lo más destacado. 

—Creo que la mayoría de la gente suele ver a un periodoncista como un dentista, ¿a qué se dedica el periodoncista en concreto?

—La periodoncia es la rama de la odontología que se encarga de los tejidos que soportan al diente, que no del diente en sí. El diente es una estructura formada por tejidos duros que no tiene la capacidad de inflamarse, a diferencia del tejido que lo soporta, el periodonto, que sí puede hacerlo. El diente está plantado en el hueso como si fuese un árbol y está sujeto por el propio hueso, por un ligamento, por una encía. Estos tejidos forman lo que se llama el periodonto, y el que lo que cuida y trata para prevenir sus enfermedades es el periodoncista.   

—¿Qué provoca la inflamación y en último término la enfermedad de todas estas estructuras?

—La respuesta inflamatoria es un mecanismo de defensa que tenemos para protegernos del ataque de las bacterias. Cuando las bacterias se acumulan sobre estos tejidos, el cuerpo trata de defenderse de manera natural promoviendo esta inflamación. Lo hace enviando sangre a estos tejidos para que las células que viajan a través de la sangre nos protejan de la infección. El mismo mecanismo que funciona en la boca, funciona en el resto de partes del cuerpo frente a cualquier agente agresor. Lo mismo que cuando nos damos un golpe y posteriormente esa zona enrojece, aumenta de volumen y se calienta. Es el mismo mecanismo de respuesta, pero en este caso activado para frenar el ataque de las bacterias.

—Habla exclusivamente de bacterias, ¿los virus o los hongos no atacan a nuestra encía?

 —Principalmente, cuando hablamos de enfermedades periodontales, nos estamos refiriendo a bacterias. Es cierto que en la boca pueden producirse otro tipo de infecciones por virus o hongos, pero en el caso de la enfermedad periodontal, el papel que tienen estos otros organismos es absolutamente menor. No es así con otras enfermedades parecidas, que serían las enfermedades periimplantarias, análogas a estas enfermedades periodontales. Solo que ya no hablamos de dientes, sino de implantes. Ahí sí existe más participación de otro tipo de microorganismos o de otras variedades bacterianas, pero en el caso de las enfermedades periodontales más prevalentes, la gingivitis y la periodontitis, las bacterias son las principales responsables.

—Han realizado un repaso de la literatura científica sobre el uso de colutorios, ¿qué sabemos seguro y sobre qué cosas dudamos?

—Pues sabemos que los antisépticos ayudan al control de la inflamación de la encía. Esto quiere decir que si lo que buscamos es el control de la inflamación, además de un tratamiento mecánico, podemos recurrir a los antisépticos. Como coayudantes, pueden mejorar los resultados. Aunque estemos ante un paciente sano al que ya hemos tratado la periodontitis, las secuelas de la enfermedad seguirán existiendo, como unos tejidos de soporte un tanto reducidos. A la hora de tratar de prevenir la recaída, que siempre empieza por la reinflamación, sabemos que los antisépticos juegan un papel muy importante. Y eso es clave porque las enfermedades periodontales se frenan, pero no desaparecen. Es como si nos cortan una pierna. Esa pierna no nos vuelve a crecer. Si la altura del hueso se pierde como consecuencia de una enfermedad, no se va a regenerar. Lo que tenemos que intentar de cara al futuro, y cuando digo futuro es hasta que el paciente fallezca, es que no siga habiendo una pérdida adicional de hueso. Es ahí donde los antisépticos pueden ayudar. A partir de este punto, surgen más preguntas. Si los antisépticos nos ayudan a prevenir eso, ¿nos pueden ayudar a prevenir escenarios previos? Pero lo que la evidencia dice de forma clara es que pueden ayudar a evitar la recidiva de la enfermedad.

—Eso sobre lo que sabemos seguro, ¿y sobre qué hay debate?

—Lo primero que tenemos que tener muy claro es que, aunque mucha gente dentro de la profesión nos recomiende productos y veamos todo dentro del mismo saco, lo cierto es que no todos los productos sirven para lo mismo. No todos los principios activos que contienen los colutorios tienen la misma finalidad. Hay colutorios destinados a tratar problemas del periodonto y otros que han sido diseñados para reforzar el esmalte del diente, a reducir la halitosis o a reducir la hipersensibilidad. Así que lo primero es entender que no todos los colutorios son iguales. Existen tres grandes principios activos enfocados al manejo de las enfermedades periodontales: la clorhexidina, los aceites esenciales y el CPC. Pero no todos los colutorios que llevan estos principios activos tienen la misma eficacia. No es una cuestión de citar marcas o de posicionarme a favor de uno u otro, pero es muy importante entender que no es exclusivamente una cuestión de cuál es el principio activo, sino del resto de componentes con los que se han formulado. Sabemos que todos los gazpachos llevan tomate, pero no todos saben igual. Esto es porque hay otros componentes en la receta. Pues con los colutorios es lo mismo. Hay componentes que influyen en la retentividad del producto en la boca, en cuántas bacterias es capaz de matar, en cuánto tiempo va a estar disponible de manera activa en el tejido al que va dirigido. Propiedades que se llaman farmacodinámicas. Muchos pacientes me preguntan, si les recomiendo clorhexidina, si se pueden comprar la que hay en el supermercado. Pues no, porque no está formulada igual. Puede ser muy buena o no, pero lo importante es que se evalúe. Hay grandes laboratorios que se gastan el dinero en probar la eficacia de sus productos y a otros únicamente les respalda el hecho de contener un principio activo que a priori es eficaz. 

—En cualquier caso, también sabemos cómo se trata de vender este tipo de productos en la publicidad de la televisión. Nada sobre la importancia de la formulación, sino imágenes efectistas como bocas que explotan. ¿Cómo sabemos cuándo es un buen producto más allá de elegir entre el rojo o el verde?

—Como pacientes, es complicado saberlo. Hay que consultar a los profesionales y el paciente tiene que dejarse asesorar por el equipo de salud bucodental de la clínica a la que acuda. Más allá de eso, los profesionales deben intentar basarse en mensajes que cuenten con evidencia. Porque muchas veces están influidos por los mensajes que los comerciales les trasladan. Y ahí se mezcla la ciencia con el interés económico. Es importante documentarse a través de información y fuentes de datos fiables.

—Los antisépticos, lógicamente, matan bacterias. Supongo que no discriminarán entre 'buenas' y 'malas'. ¿Afectan los colutorios al equilibrio bacteriano de nuestra boca?

—Está claro que todo aquello que rompa el equilibrio bacteriano nos puede afectar negativamente. Por eso no se recomiendan los antisépticos en una persona sana. Porque si está microbiota está sana y equilibrada, no habría por qué cambiarla. Hablamos de productos que se indican en el control de las enfermedades.

—¿Entonces los colutorios no deben ser usados por todo el mundo?

—Digamos que tendríamos que identificar a aquellas personas que tienen un alto y un bajo riesgo de contraer una de estas enfermedades. Esto lo podemos saber en base a factores locales y generales. Los factores locales serían cómo están colocados esos dientes en su boca, si tienen restauraciones, coronas o prótesis que dejen muchos recovecos o son portadores de una ortodoncia que dificulte la higiene. Eso por un lado. Y luego están los factores generales como la falta de destreza manual a la hora de llevar a mano la higiene mecánica o una fragilidad especial de sus tejidos. En estos casos, si el paciente es más susceptible, puede ser conveniente este aporte en la prevención. Pero si estamos ante una persona con un bajo riesgo, con el cepillado seguramente sería suficiente. Es importante identificar las circunstancias que pueden a hacer a una persona más susceptible a la enfermedad.

—Hace ya unos cuántos años, se hacía que los niños se enjuagasen la boca con flúor. ¿Por qué ha dejado de hacerse?

—Aunque hablemos de colutorios, esto ya está en otro terreno y no en el de las enfermedades periodontales. El flúor es el principio activo principal para el control de la caries. En muchas zonas de España, las aguas ya contienen la suficiente cantidad de flúor como para no tener que añadir un aporte adicional en forma de colutorio. Además, la mayor parte de las pastas dentífricas que usamos para nuestra higiene diaria ya tienen un porcentaje de flúor. Pero sí es importante que las pastas sean fluoradas aunque me consta que hay una corriente ideológica un poco contraria al flúor, pero desde el punto de vista de la comunidad científica no hay nada en contra, todo lo contrario: es nuestro principal aliado en la prevención de la caries. Pero como digo, esto tiene otro enfoque.  

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.



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