El especialista recomienda, a partir de los 40 años, controlarse los ojos por lo menos una vez al año

Laura Miyara

El glaucoma es una de las enfermedades oculares más prevalentes y es la segunda causa de ceguera en cuanto a su incidencia. Provoca un daño irreversible en el nervio óptico que se desarrolla de manera progresiva, generalmente por una elevada tensión intraocular. Se trata de una enfermedad que supone un desafío en términos de su detección, no porque el diagnóstico sea difícil de realizar, sino porque, al ser asintomática, muchos pacientes la desarrollan sin saberlo y no sospechan que puedan llegar a tenerla. Además, uno de sus principales factores de riesgo, la miopía, está aumentando. Así, el glaucoma va camino a convertirse en una enfermedad crónica cada vez más frecuente.

En este sentido, la detección temprana del glaucoma sigue siendo la mejor arma para preservar la visión y evitar complicaciones. Con un diagnóstico precoz, se puede iniciar un tratamiento farmacológico que evita el daño al nervio óptico. Pero este tratamiento, a largo plazo, tiene consecuencias que pueden impactar en la salud. Por eso, las nuevas alternativas microquirúrgicas para dar respuesta a estos casos son un avance significativo para los pacientes.

El doctor Emanuel Barberá Loustanau, Coordinador del Instituto Oftalmológico Quirónsalud A Coruña, se dedica a realizar estas novedosas intervenciones que buscan drenar el líquido del ojo de manera mínimamente invasiva. Con esta técnica, se coloca un implante denominado MIGS (microincisional glaucoma surgery) que ofrece ventajas con respecto a la cirugía convencional para el glaucoma. En conversación con La Voz de la Salud, Barberá explica los beneficios de estos implantes y analiza lo que se sabe a día de hoy sobre el glaucoma.

—¿En qué consiste la técnica de los MIGS para tratar el glaucoma?

—Los MIGS son unas nuevas herramientas que están saliendo continuamente para el tratamiento del glaucoma y consisten en diferentes tipos de dispositivos de drenaje. Son microimplantes que se colocan en el ojo para hacer que el líquido fluya a través de ellos y así bajar la tensión ocular. Tienen como ventaja que son cirugías con menos complicaciones, los posoperatorios son mejores para los pacientes, requieren menos tiempo de recuperación y las cirugías son más rápidas que con la técnica convencional, que es la trabeculectomía. Estos nuevos dispositivos permiten operar glaucomas en fases más precoces, glaucomas leves a moderados. Y esta intervención se puede asociar a la cirugía de cataratas. Los resultados suelen ser equivalentes comparados con la trabeculectomía y la eficacia suele ser similar.

—¿Para quiénes estaría indicado este procedimiento?

—Por ejemplo, está indicado en glaucomas leves o moderados. El paciente ideal es el que ya está operado de cataratas. También se puede asociar el tratamiento, se pueden hacer las dos técnicas en combinación. En pacientes más jóvenes también puede estar indicado, aunque puede usarse independientemente de la edad.

—¿Qué otros tratamientos hay para el glaucoma?

—El glaucoma no tiene una cura definitiva. Es una enfermedad crónica que hay que tratarla de por vida, no tiene un tratamiento curativo como en el caso de la catarata. El tratamiento consiste inicialmente en un fármaco recetado a nivel médico. Empezamos con un colirio y se pueden ir agregando otros. Cuando ya el tratamiento médico es ineficaz, el siguiente paso es la cirugía, que siempre va después del tratamiento médico, salvo en algunos casos, cuando el diagnóstico inicial del glaucoma se da en una fase muy avanzada y el tratamiento inicial puede ser, entonces, quirúrgico. Los dispositivos MIGS han permitido no esperar tanto a las fases avanzadas para la intervención, y ya en fases leves y moderadas poder operar los glaucomas asociados a una intervención de cataratas, por ejemplo. Esto permite adelantar la cirugía con el fin de eliminar el tratamiento médico.

—¿Y eso aumenta la seguridad?

—Claro. Son técnicas más seguras y de una eficacia similar a la técnica convencional. La seguridad es mayor porque son procedimientos más controlados. El tubo del implante tiene un calibre que ya viene definido, y entonces sabemos lo que puede llegar a filtrar a través de él. Son filtraciones más controladas que las que hacemos nosotros mediante una técnica como la trabeculectomía. Haciendo una perforación quirúrgica, el posoperatorio es más impredecible, porque puede filtrar más o menos. Con el implante es mucho más controlada la filtración. Y a la hora de colocarlos, también son cirugías más controladas y predecibles que la técnica convencional.

La microcirugía del glaucoma se puede asociar a la cirugía de cataratas.
La microcirugía del glaucoma se puede asociar a la cirugía de cataratas.

—El glaucoma está relacionado con la miopía. ¿Todas las personas que la tienen deberían preocuparse por la posibilidad de desarrollarlo?

—La miopía es un factor de riesgo para desarrollar glaucoma. Esto no quiere decir que sea el único, ni que tener miopía sea lo mismo que tener glaucoma. Simplemente, el glaucoma tiene una serie de factores de riesgo y el tener miopía es uno más de ellos a tener en cuenta a la hora de desarrollarlo. Estamos hablando de miopías altas. Una persona que tenga dos dioptrías a lo mejor nunca tiene glaucoma. Otros factores de riesgo a tener en cuenta son la edad, la raza negra, y los antecedentes familiares de glaucoma. Y también la pseudoexfoliación, que es algo frecuente en Galicia, y son unos depósitos que aparecen sobre el cristalino y que hacen que se tapone la vía de drenaje del humor acuoso aumentando la tensión ocular.

—¿Por qué es frecuente en Galicia?

—Es algo muy típico en Galicia, pero no se sabe por qué. Seguramente sea por factores genéticos relacionados con el origen celta, pero se ha estudiado y se sabe que es algo frecuente en algunas zonas del mundo. Dentro de España, es muy frecuente en Galicia. Casi un 40 % de los glaucomas que vemos en Galicia son pseudoexfoliativo.

—¿Qué cosas pueden causar la tensión ocular elevada que desencadena el glaucoma?

—La mayoría de las veces las causas son genéticas, no hay un factor externo que afecte como puede ocurrir con la tensión arterial, que dejando de comer sal se puede incidir. Aquí no hay forma de prevenir con nuestro estilo de vida, no se puede hacer que la tensión ocular suba o baje. Son factores puramente genéticos, por eso el tener antecedentes familiares es un factor de riesgo a tener en cuenta. Como pasa con todas las enfermedades crónicas, la incidencia del glaucoma tiende a aumentar, en un futuro tendremos una mayor incidencia de glaucoma. Por eso hay que hacer hincapié en la detección precoz y su importancia.

El doctor Barberá evalúa en su consulta a posibles candidatos para recibir los implantes MIGS, que ayudan a regular la tensión ocular.
El doctor Barberá evalúa en su consulta a posibles candidatos para recibir los implantes MIGS, que ayudan a regular la tensión ocular.

—¿Se puede prevenir el glaucoma?

—Cuando hay factores de riesgo, cualquiera que sea, por ejemplo, tener un familiar de primer grado con glaucoma, o tener miopía, lo más importante es la prevención. Y la forma de prevenir el glaucoma es haciendo una revisión oftalmológica, que es la única forma de detectarlo, ya que el glaucoma es una enfermedad asintomática, entonces el paciente no se va a dar cuenta de si tiene tensión alta en la visión. Y esto va a ir generando daños en el nervio óptico y en el campo visual que el paciente no va a notar. Entonces, no hay una forma de prevenir más que acudir a la consulta y hacer una revisión. Lo que se recomienda es, sobre todo en pacientes en los que existen factores de riesgo, a partir de los 40 años, empezar a controlarse los ojos de manera periódica, por lo menos una vez al año. Porque desde el momento en que se detecte precozmente, se puede empezar a tratar con un pronóstico mucho mejor. Y en cambio, si se detecta en un estadio tardío, ya no va a haber forma de volver atrás. El daño que provoca el glaucoma en el nervio óptico y en el campo no se puede volver a recuperar, por eso la detección precoz es fundamental en este tipo de enfermedades.

—¿Qué tratamientos se están desarrollando de cara al futuro?

—Como ocurre con muchas enfermedades oftalmológicas y otras del resto del cuerpo, las líneas de investigación van encaminadas al tratamiento con células madre y terapias génicas. Pero de momento no se está aplicando en la práctica clínica, esto es de cara al futuro. De momento, la única manera que tenemos de tratar el glaucoma sigue siendo bajar la tensión ocular. Es verdad que tiene muchos otros factores asociados, incluso muchos que son desconocidos. Pero el único factor sobre el que podemos incidir es la tensión ocular. También es verdad que es el factor de riesgo más importante en la mayor parte de los glaucomas, aunque hay otros que son más independientes de la tensión, como los glaucomas de tensión normal, en los que nuestras herramientas son mucho más limitadas. Pero de momento, solo podemos incidir en mecanismos para bajar la tensión ocular a través de los MIGS, o de otros dispositivos, incluyendo también los láseres.

—¿Y en cuanto a tratamientos farmacológicos?

—A nivel de tratamiento médico, se están buscando fármacos cada vez más eficaces y que tengan menos efectos secundarios, eliminando conservantes y buscando principios activos que consigan una bajada de tensión más eficaz.

—¿Cuáles son esos efectos secundarios?

—Estamos hablando de fármacos que se aplican en la superficie del ojo, colirios que se aplican de forma crónica durante muchos años. Con lo cual, uno de los grandes daños que provocan es a nivel local del ojo: irritación, ojos rojos, pérdida de células del epitelio corneal. Uno de los principales agentes que dañan la superficie del ojo son los conservantes. Los avances van encaminados a buscar fármacos que se puedan aplicar sin conservantes. Esto no es fácil de conseguir. Hacen falta unos tipos de envases especiales que no dejan pasar las bacterias ni el aire para que puedan usarse sin conservantes. Luego, hay algunos fármacos que también pasan a nivel sistémico, al torrente sanguíneo, como por ejemplo los betabloqueantes, y entonces al usarlos hay que tener cuidado con aquellos pacientes que sean cardiópatas o que tengan problemas respiratorios.

El doctor Emanuel Barberá es médico especialista en oftalmología y coordinador del Instituto Oftalmológico Quirónsalud A Coruña, situado en el Paseo Marítimo junto a la Domus. El centro ofrece una atención integral médico y quirúrgica de todas las áreas oftalmológicas.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.