La reina Letizia y su metatarsalgia crónica: «El tratamiento fundamental es disminuir el uso del tacón»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

La reina Letizia ha llevado más zapatos planos últimamente para cuidar sus pies.
La reina Letizia ha llevado más zapatos planos últimamente para cuidar sus pies. Raúl Terrel

Se trata de un dolor que afecta a las mujeres y que es casi tan frecuente como la lumbalgia

14 oct 2022 . Actualizado a las 11:30 h.

¿A quién no le gustaría ponerse los zapatos de una reina? Aunque a simple vista esto parezca un sueño, la realidad es que sus zapatos no son tan cómodos como parecen. No es casual que la reina Letizia no se suba a los tacones altos tanto como antes. Este verano, se la ha visto con calzado plano en distintos eventos. El cambio no tiene que ver con una cuestión de moda: este fin de semana, se ha revelado que, a causa del uso frecuente de los zapatos con tacón, Letizia sufre una metatarsalgia crónica. Una afección que en las mujeres es casi tan común como la lumbalgia y que, si bien se caracteriza por el dolor en la parte delantera del pie, tiene su origen más atrás, en el tendón de Aquiles.

La metatarsalgia crónica es un dolor localizado en la parte anterior del pie, en la planta. Concretamente, afecta a la región delantera del pie, ubicada justo antes de los dedos: la zona del hueso metatarsiano. «Es uno de los dolores osteomusculares más frecuentes que tenemos. Yo digo que es casi tan frecuente como las lumbalgias», señala el doctor Francisco Baixauli García, cirujano ortopédico de la Sociedad Española Cirugía Ortopédica y Traumatología (SECOT).

Causas y factores de riesgo

La metatarsalgia es más frecuente en mujeres, pero eso no quiere decir que la única causa de esta dolencia sea el uso de calzado con tacón. «La metatarsalgia fundamentalmente tiene dos tipos. Está el dolor crónico de la metatarsalgia por un motivo congénito, de nacimiento, es decir, aquellas personas que nacen con una estructura del pie que llamaríamos pie cavo, con un aumento del arco plantar, por ejemplo, o aquellas personas con alguna alteración neurológica que tienen un acortamiento del Aquiles, y caminan con el pie en equino, como si caminaran un poco en puntillas», explica Baixauli.

«Uno de los problemas congénitos frecuentes es que el primer dedo sea más corto, lo que llamamos un pie griego. En esos casos el peso se transmite más a la cabeza de los metatarsianos y entonces se produce dolor. Pero por mucho, lo más frecuente es que sea a causa del calzado en mujeres. Es el dolor crónico de la metatarsalgia que podríamos llamar adquirido. Ese dolor suele ser por culpa de que usamos zapatos de tacón con demasiada frecuencia y esto equivale a andar de puntillas. Entonces, lo que estamos haciendo es sobrecargar la parte anterior de la planta del pie. Esto se asocia muy frecuentemente con el juanete, que también es muy común en mujeres, como consecuencia de ese mismo calzado con tacón, con punta estrecha adelante», observa el cirujano.

Zapatito de cristal

En casos como el de Letizia y el de muchas mujeres que visten a diario con zapatos de tacón, el problema está no solo en el ángulo del calzado (que es demasiado pronunciado y genera una postura similar a la que tendríamos al caminar en puntillas) sino también de manera fundamental en la horma. Los tacones suelen ajustarse más al pie que los zapatos planos y esto implica suelas más estrechas y rígidas. Todo esto es perjudicial para la salud y el bienestar de nuestros pies.

«Generalmente, un zapato con tacón corto, con muy poco tacón, y con una horma más o menos ancha, donde el antepié no esté comprimido, no tiene por qué producir dolores. El problema es cuando se lleva un zapato de tacón más alto de lo normal, con horma estrecha y de manera bastante frecuente. Esto se asocia casi siempre con la metatarsalgia. Y además, la metatarsalgia se asocia a otra patología conjunta que es que los dedos se ponen en garra, como si se acortaran. Y los nudillos rozan la parte superior del zapato», explica Baixauli. Son esas características del calzado las que, al prolongarse en el tiempo, crean complicaciones.

Tratamiento y alivio del dolor

Si notamos este dolor en la parte delantera del pie tras usar tacones varias veces por semana durante un período extendido, lo primero que debemos hacer es pasarnos a un calzado más bajo y ancho. Porque, por mucho que el tacón estilice la figura y ayude a las personas más bajas a ganar unos buenos centímetros de altura, el coste puede ser demasiado elevado cuando el daño alcanza los huesos: si esto ocurre, puede que se requiera una intervención quirúrgica.

«El tratamiento fundamentalmente es disminuir el uso de tacón. Pero hay mujeres que ya desde muy jóvenes empiezan a usarlo y es difícil, porque entonces hay que hacer estiramientos para alargar el Aquiles, para evitar ese acortamiento y no llevar el pie en equino o de puntillas. En la mayoría de los casos, el tratamiento es conservador», explica Baixauli.

«En circunstancias muy avanzadas, el tratamiento es quirúrgico. Suele consistir, aunque cada persona es diferente y esto es en función de la forma de los dedos y la forma metatarsal, en acortar los metatarsianos que están teniendo una sobrecarga. Son osteotomías para acortar y cambiar la angulación de la cabeza de los metatarsianos», señala.

Si el problema no ha llegado tan lejos, lo ideal es abandonar los tacones o, al menos reducir el tiempo de uso de ese tipo de calzado. «En las personas que tienden a llevar zapatos de tacón, hay que intentar disminuir ese uso y tratar de que la horma del zapato no sea muy estrecha. Hay muchos zapatos con tacón que tienen una especie de almohadilla o barra metatarsal para evitar que el apoyo principal del peso del cuerpo se transmita a través de la cabeza de estos metatarsianos», recomienda Baixauli.

Claves para cuidar tus pies doloridos

  • Descansa. Para protegerte el pie y evitar más lesiones, no lo sobrecargues. Eleva los pies después de caminar o permanecer de pie varias horas. Para tus entrenamientos, elige ejercicios de bajo impacto como nadar o andar en bicicleta.
  • Aplica frío al área afectada. Aplica compresas de hielo al área afectada durante unos 20 minutos por vez, varias veces al día. Esto reducirá la inflamación de la zona. Para protegerte la piel, envuelve las compresas de hielo con una toalla delgada.
  • Toma un analgésico de venta libre. Prueba con ibuprofeno o naproxeno para calmar el dolor y reducir la inflamación.
  • Usa calzado adecuado. Evita los zapatos demasiado ajustados o demasiado grandes, y limita el uso de zapatos de tacón alto. Usa calzado apropiado para los deportes que practicas.
  • Usa almohadillas metatarsales. Estas almohadillas listas para usar se colocan dentro del calzado en la parte delantera y ayudan a desviar la tensión del área dolorida.
  • Usa soportes para el arco del pie. Si las plantillas no ayudan, puede que necesites soportes de arco para minimizar la tensión en el metatarso. Acude al podólogo para que te los recete.

Fuente: Clínica Mayo

«Utiliza plantillas que descarguen el apoyo de la zona de la cabeza de los metatarsianos, que es lo que produce la metatarsalgia. En esa zona que es donde se apoya más el zapato, con la plantilla, lo que hacemos es evitar que se apoye el pie allí y lograr que lo haga en otra parte del antepié, no solo en la cabeza de los metatarsianos», propone el cirujano, aunque insiste en que lo ideal es llevar calzado plano.

Un consejo a tener en cuenta es acudir al podólogo, «para disminuir las zonas de hiperqueratosis que se producen en la planta del pie como consecuencia de ese aumento del apoyo, hacer un pequeño estudio de la marcha para valorar colocar plantillas específicas para el apoyo», como indica Baixauli.

«Otra medida que no se comenta tanto pero que sería buena para las personas que usan tacón, como se va produciendo ese acortamiento del Aquiles y toda la parte posterior de la pierna, sería intentar quitárselo cuando no estén en sitios públicos y hacer estiramientos del Aquiles o gemelos. Esto evita que se vaya produciendo el acortamiento», apunta el experto.

Una salida o un evento especial pueden tentarnos a llevar tacones, y hacerlo no es algo necesariamente malo. Lo importante, insiste Baixauli, es que no se convierta en un uso frecuente y prolongado. Cabe señalar que los tacones no solo provocan dolor a nivel del pie, sino que pueden hacer que nos duelan los gemelos y hasta la espalda baja. En este sentido, limitar su uso y optar por zapatos planos, sobre todo para el día a día, es la única clave para prevenir problemas.

Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.