¿Te salen ampollas en las manos con el calor? No culpes al gel hidroalcohólico, podría ser dishidrosis

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

La dishidrosis causa ampollas en la piel, especialmente en la zona lateral de los dedos.
La dishidrosis causa ampollas en la piel, especialmente en la zona lateral de los dedos. La Voz de la Salud | iStock

La primavera y el verano son las épocas de mayores brotes de esta enfermedad dermatológica que se parece a la dermatitis

23 jul 2022 . Actualizado a las 08:18 h.

La dishidrosis es una enfermedad incomprendida. Caracterizada por la aparición de ampollas pequeñas rellenas de líquido en las manos, especialmente, en los lados laterales de los dedos, es un cuadro tan similar al de un eccema irritativo, que en muchos casos las personas que la padecen pueden confundir ambas patologías, creyendo, por ejemplo, que la erupción que sufren es causada por algún producto irritante como un gel hidroalcohólico que han aplicado a la piel.

Pero lo cierto es que la dishidrosis tiene su propio nombre y apellido. Se trata de una enfermedad que muchos médicos consideran como una forma de la dermatitis atópica. Es un proceso inflamatorio cuyo sustrato son las glándulas sudoríparas, por lo que suele aparecer en las zonas del cuerpo donde hay mayor concentración de éstas.

Dishidrosis y pandemia

«La dishidrosis es un tipo de eccema muy común, muy habitual. La mayor parte de los pacientes que la padecen, sufren brotes tanto en momentos del año como la primavera, cuando acostumbra a empeorar, como en otros momentos», explica el dermatólogo Ramón Grimalt, profesor de la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), desmintiendo la idea según la cual los casos de dishidrosis habrían aumentado a causa de la pandemia.

«Es cierto que, como en muchas enfermedades dermatológicas, el estrés es un desencadenante, como en la psoriasis. Entonces, si el virus o la pandemia nos han puesto nerviosos, nos han hecho sentir alterados o un poco más preocupados de lo habitual, algunas enfermedades de la piel han empeorado por esta situación emocional», aclara el experto.

Síntomas

La dishidrosis produce ampollas en la piel, localizadas específicamente en las manos, sobre todo en los laterales de los dedos y las palmas. A veces, las plantas de los pies pueden verse afectadas. Se trata de ampollas pequeñas que aparecen en grupos y causan un picor intenso. Las ampollas que causan la dishidrosis suelen desaparecer al cabo de unas tres semanas. Cuando las lesiones evolucionan, las vesículas se rompen y pueden formarse escamas y grietas. Existe también una forma seca de este eccema en el que solo aparecen escamas y grietas, sin la presencia de ampollas.

«Los brotes no son dolorosos, pero son muy pruriginosos.Las ampollas pequeñas de agua pican mucho y cuando se rompen hacen pequeñas costras que no provocan dolor, pero molestan», dice Grimalt. Cuando las ampollas se rompen, la sensación de picor puede cambiar y escocer un poco.

Los brotes suelen darse en primavera y verano, ya que el calor es un desencadenante importante para la enfermedad. Sin embargo, otros factores como el estrés están muy relacionados con su aparición y en algunos pacientes las ampollas pueden persistir durante los meses más fríos.

Causas

Aunque se desconocen las causas exactas de la enfermedad, que no es contagiosa ni guarda relación con ningún proceso infeccioso, se sabe que el estrés tiene un rol muy importante en la aparición de sus brotes. «Es hereditario, si uno de los padres lo tienen, es más probable que el hijo lo tenga. Y de hecho, la dishidrosis, para muchos médicos, es una variedad de la dermatitis atópica. Muchos pacientes tienen desencadenantes emocionales, otros tienen desencadenantes climáticos. Y la mayoría de los pacientes tienen ambas cosas», explica Grimalt.

Tratamientos

El tratamiento de la dishidrosis variará en función de la intensidad de los síntomas. Por lo general, se suelen utilizar dos tipos de medicamentos. «Los antihistamínicos por vía oral y los corticoides por vía tópica son el tratamiento estándar», apunta Grimalt. «Se puede tratar de forma adecuada. Cada persona va aprendiendo, cuando tiene brotes, cuál es el tratamiento que mejor le va. Las cremas antiinflamatorias, algunos derivados esteroideos y las cremas barrera pueden ayudar un poco», añade.

Hay distintos tratamientos para la dishidrosis. Los más frecuentes son:

  • Corticoesteroides tópicos. Las cremas pueden ayudar a acelerar la desaparición de las ampollas. Envolver la zona tratada con papel film plástico mejora la absorción del fármaco. También pueden aplicarse compresas húmedas después del corticoesteroide para mejorar la absorción del medicamento. En casos graves, el médico puede recetar también corticoesteroides orales, como la prednisona, siempre a corto plazo.
  • Fototerapia. Cuando otros tratamientos no resultan eficaces, se puede usar una clase especial de fototerapia que combina exposición a la luz ultravioleta con medicamentos que ayudan a volver la piel más receptiva a los efectos de ese tipo de luz.
  • Ungüentos con agentes inmunosupresores. Pueden ser útiles para personas que desean limitar su exposición a los esteroides. Un efecto secundario de estos medicamentos es un mayor riesgo de padecer infecciones de la piel.
  • Antihistamínicos de venta libre, como difenhidramina o loratadina, pueden ayudar a aliviar la picazón.
  • Inyecciones de toxina botulínica. En ciertos casos, se pueden aplicar inyecciones de toxina botulínica para tratar casos graves.
  • A nivel casero, las cremas o tónicos de hamamelis ayudan a aliviar los síntomas.

Prevenir los brotes es asimismo una forma de tratar la dishidrosis. Para lograrlo, es fundamental cuidar de la piel, ya que los pacientes que padecen esta enfermedad suelen tener una piel muy sensible. Utilizar limpiadores gentiles y libres de fragancia, así como secarla bien después del lavado y mantener la piel de las manos humectada son todas prácticas que hacen a una piel más sana. Sin embargo, cabe aclarar que la dishidrosis no es causada por la irritación de la piel que pueden provocar los productos. En esos casos, hablaríamos de dermatitis. «Se puede confundir la dishidrosis con eccemas irritativos de manos. Estos sí que hemos visto muchos más, no por la pandemia en sí, sino por los geles hidroalcohólicos que se utilizan cada vez más a menudo. Muchos pacientes con problemas de manos que no tienen dishidrosis pueden tener una dermatitis irritativa o eccema irritativo en las manos. Esto es mucho más frecuente en personal sanitario, en gente que se desinfecta las manos varias veces al día. Ocurre por culpa de los productos químicos, no como la dishidrosis», explica Grimalt.

En este sentido, aunque los geles hidroalcohólicos no son la causa del problema, evitarlos es buena idea si se trata de mantener la piel libre de irritaciones. «Si yo tengo una dishidrosis y encima me aplico un gel hidroalcohólico, la dishidrosis puede empeorar, entonces uno puede creer que es la causa del problema, pero esto sería como si yo lavo platos y tengo una enfermedad en las manos. Empeoraré, pero no fue el jabón de platos la causa de mi enfermedad sino un factor añadido. La gente que tiene una forma sutil de la enfermedad, a veces solo se da cuenta cuando irrita la piel con un producto químico externo y esto le hace confundir que la enfermedad ha salido por el producto que ha tocado, pero no es la causa», concluye Grimalt.

Desde su cuenta de Instagram, @oneskinmum, la dermatóloga Lidia Maroñas ayuda a las futuras mamás a cuidarse la piel.

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Laura Miyara

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Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara
Laura Inés Miyara

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.

Redactora de La Voz de La Salud, periodista y escritora de Rosario, Argentina. Estudié Licenciatura en Comunicación Social en la Universidad Nacional de Rosario y en el 2019 me trasladé a España gracias a una beca para realizar el Máster en Produción Xornalística e Audiovisual de La Voz de Galicia. Mi misión es difundir y promover la salud mental, luchando contra la estigmatización de los trastornos y la psicoterapia, y creando recursos de fácil acceso para aliviar a las personas en momentos difíciles.