Así es la prosopagnosia, la «ceguera facial» que sufre Brad Pitt

Cinthya Martínez Lorenzo
Cinthya Martínez LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

Brad Pitt ha confesado que padece prosopagnosia, también conocida como «ceguera facial».
Brad Pitt ha confesado que padece prosopagnosia, también conocida como «ceguera facial». La Voz de la Salud

Se trata de un trastorno neurológico que provoca una incapacidad para reconocer los rostros

08 jul 2022 . Actualizado a las 19:20 h.

Brad Pitt, en una reciente entrevista concedida a GQ, dice sentirse incomprendido porque sufre prosopagnosia, un trastorno neurológico caracterizado por la incapacidad para reconocer rostros. También se conoce como «ceguera facial» o agnosia facial. Al contrario de lo que se pueda llegar a pensar en un primer momento, no está relacionada ni con la disfunción de la memoria, ni con problemas de visión o aprendizaje. Se cree que es el resultado de daños o deficiencias en la circunvolución fusiforme derecha, un pliegue en el cerebro que parece coordinar los sistemas neuronales que controlan la percepción facial y la memoria. 

«La agnosia, digamos, es la incapacidad para reconocer. Luego ya le añadimos, según la raíz de la palabra, lo que sea. La prosopagnosia concretamente es la incapacidad para reconocer caras. Pero hay otras que afectan a otras cualidades. En el cerebro, según la zona que esté afectada, hay diferentes sentidos asociados. El procesamiento de lo visual es lo que los ojos ven y el cerebro interpreta. Hay personas que, por ejemplo, tienen agnosia de otras cualidades, no solo de la cara, puede ser a los colores o las formas, es variable. También existe agnosia para percibir los estímulos en movimiento. Y eso altera mucho el reconocimiento del entorno. En el caso de la prosopagnosia, va en relación a la identificación de rostros», explica Javier Camiña, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología. 

Así, el término prosopagnosia proviene de las palabras griegas para «rostro» y «falta de conocimiento». Fue acuñado en 1947 por el médico Joachin Bodamer, que la definió de la siguiente forma: «Es la interrumpción selectiva de la percepción de los rostros, tanto el propio como de los demás, los que pueden ser vistos pero no reconocidos como los que son propios de determinada persona». 

¿Cuáles son los síntomas? Según explican desde la Sociedad Española de Neurología, el paciente que la sufre, cuando está mirando para alguien, sabe que lo que está viendo es una cara, pero ha perdido la conexión entre lo que ve y la parte de la memoria que se dedica a la identificación. De esta forma, los pacientes pueden recordar aquellas personas que son conocidas para ellos, como familiares o amigos, e identifican sus rostros, pero al verlas no las reconocen porque no llegan a comprender el rostro que están viendo en ese momento. 

Tipos de prosopagnosia y el complejo proceso de diagnóstico

Durante mucho tiempo se pensaba que la prosopagnosia era siempre adquirida, porque se tardó mucho en descubrir que se puede nacer con este síntoma por la dificultad en su diagnóstico. Pero en realidad, existen dos tipos:

  • La adquirida, que se suele dar en la edad adulta a consecuencia de traumatismos cerebrales, enfermedades degenerativas, cerebrovasculares —como un ictus— o neuroinfecciones —como encefalitis herpética—.
  • La prosopagnosia del desarrollo o congénita, según apuntan desde la SEN, se adquiere en los primeros años de vida o desde el nacimiento y se da por norma la situación de que el paciente no suele ser consciente de que padece este problema. A esta situación se le denomina anosognosia o ignorancia a la prosopagnosia. 

«Hay agnosias que se sufren desde el nacimiento, por algún problema del neurodesarrollo; otras son adquiridas. Cualquier enfermedad que pueda dejar un daño cerebral en las zonas que se vinculan con ello, como el lóbulo parietal u occipital, podría producir eso. Se llame ictus, tumor u otra causa», considera Camiña. 

En cuanto al proceso de diagnóstico, puede ser largo, ya que con frecuencia los especialistas se quieren asegurar de que detrás de una posible ceguera facial no se esconda una enfermedad neurodegenerativa de mayor gravedad. «Puede ser difícil porque es un síntoma aislado y a veces es complicado ir al médico y decir “es que no reconozco las caras”. Temen que no se les tome en serio, o el paciente tiende a minimizar el problema y es la familia la que lo ve de una forma más clara», precisa el neurólogo. Y añade: «Las agnosias, en general, son más frecuentes en personas mayores por el principio de las causas adquiridas, sobre todo son los ictus, las enfermedades neurodegenerativas o demencias, o tumores en esas zonas. Pero también hay infecciones o traumatismos que pueden producir también esas alteraciones».

¿Cómo se realiza, entonces, un diagnóstico de este tipo? «Primero hay que identificar si esa persona tiene la visión completamente conservada, es decir, que los ojos vean de modo adecuado, que el campo visual que percibe sea correcto. A partir de ahí, hay que buscar que no haya otros problemas en el cerebro en áreas que no están relacionadas con ello. Si una persona tiene un daltonismo, por ejemplo, tiene una percepción alterada de los colores. Eso le puede suponer un problema de reconocimiento… Hay que evaluar, por un lado, que la percepción del entorno a través de los ojos sea correcta. Y, segundo, que toda la evolución visual que tiene el cerebro funcione con corrección», responde Camiña. 

«Una exploración neurológica para acabar diagnosticando una prosopagnosia es bastante exhaustiva, pero sobre todo se hace en la consulta, para percibir el síntoma. Básicamente confirmando que el resto de información visual, colores, formas, campo visual, esté correcta. A partir de ahí, y según la franja de edad del paciente, si se ha instaurado de repente o es algo progresivo… Generalmente a través de pruebas de imagen cerebral se busca si hay alguna causa», asegura el doctor. 

Tratamiento de la prosopagnosia y repercusiones

No existiría un tratamiento concreto que pueda ayudar a las personas con prosopagnosia. De hecho, tal como apunta Camiña, no es frecuente que se presente por si sola sin una causa detrás: «Puede ser un síntoma de otra patología. A partir de ahí, muchas veces se llega a saber cuál es, pero muchas otras no. A priori lo de Brad Pitt, no tiene una causa conocida de momento, por lo que se sabe de él. Si hay una enfermedad neurodegenerativa se trata la enfermedad. Si tengo una demencia, trato la demencia; si es causado por un ictus, trato el ictus... Pero según la causa que esté detrás, no el síntoma. En general habría una alteración visual más evidente o unos síntomas asociados. En la vida diaria, más allá del caso de Brad Pitt, cuando se presenta esto, hay otras causas asociadas». 

No obstante, el hecho de padecer prosopagnosia puede ser bastante debilitante, ya que las personas con este trastorno suelen tener dificultades para reconocer a familiares o amigos cercanos —según su gravedad—. Por eso, suelen recurrir a otras formas para identificar a las personas, como confiar en la voz, la ropa o los atributos físicos únicos, más fáciles de distinguir que el propio rostro.  

¿Se puede prevenir el alzhéimer? Primeras señales, fases y tratamientos

Cinthya Martínez

Alrededor de 800.000 personas padecen la enfermedad de alzhéimer (EA) en España, según la Sociedad Española de Neurología (SEN). Se calcula que cada año se diagnostica a 10 millones de pacientes en todo el mundo. Una pandemia neurodegenerativa y silenciosa en la que miles y miles de cerebros se van atrofiando, disminuyendo de tamaño y «encogiéndose», por la destrucción progresiva de las neuronas. «A día de hoy es la principal causa de deterioro cognitivo en el mundo», afirma el neurólogo José Marey López, portavoz de la SEN. 

«El alzhéimer es una enfermedad que produce demencia. La persona que la padece está totalmente incapacitada para realizar por sí sola actividades de la vida diaria como hacer la compra, manejar el dinero o utilizar transportes. Se vuelve dependiente de los demás y con el tiempo, va empeorando», argumenta el doctor Pedro Montejo Carrasco, médico psiquiatra, director del Centro de Prevención del Deterioro Cognitivo del Instituto de Salud Pública de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

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Cinthya Martínez Lorenzo
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De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.

De Noia, A Coruña (1997). Graduada en Periodismo por la Universidad de Santiago de Compostela, me especialicé en nuevas narrativas en el MPXA. Después de trabajar en la edición local de La Voz de Galicia en Santiago, me embarco en esta nueva aventura para escribir sobre nuestro bien más preciado: la salud.