Espasmos, incontinencia o movimientos intestinales: «Muchos pacientes han sido diagnosticados de ataques de pánico cuando en realidad tenían crisis de epilepsia»

Laura Inés Miyara
Laura Miyara LA VOZ DE LA SALUD

ENFERMEDADES

El 24 de mayo es el Día Nacional de la Epilepsia, una enfemedad que afectará en algún momento de su vida al 3 % de la población española.
El 24 de mayo es el Día Nacional de la Epilepsia, una enfemedad que afectará en algún momento de su vida al 3 % de la población española. La Voz de la Salud | iStock

El 24 de mayo es el Día Nacional de la Epilepsia, una enfermedad que afecta a 20.000 nuevos pacientes cada año en España

07 sep 2022 . Actualizado a las 13:52 h.

La epilepsia es una de las enfermedades neurológicas más prevalentes que existen, siendo en particular el trastorno neurológico más frecuente en niños. Según la define la Sociedad Española de Neurología (SEN), se trata de una alteración cerebral caracterizada por la predisposición para producir crisis epilépticas, que son episodios que afectan a circuitos cerebrales concretos durante unos minutos y pueden tener consecuencias no solo a nivel neurobiológico, sino también cognitivo, psicológico y social. En el Día Nacional de la Epilepsia, se estima que en España existen más de 400.000 pacientes con esta enfermedad que afecta a personas de todas las edades y que puede iniciar en cualquier etapa de la vida.

«La epilepsia se puede iniciar en cualquier época de la vida. Las más habituales son en la infancia, muchas veces tienen causa genética, otras son por problemas en el embarazo, en el parto, o en la primera infancia. Pero a lo largo de la vida hay situaciones que pueden provocar lesiones en el cerebro que causen crisis de epilepsia: traumatismos, tumores, infartos cerebrales. Por eso, en cualquier momento de la vida una persona puede desarrollar una crisis epiléptica. Todas esas causas pueden ocasionarla», el doctor Francisco Javier López, portavoz de la SEN.

«Pueden ser crisis de inicio focal o crisis más generalizadas. Las epilepsias de causa genética suelen ser epilepsias generalizadas y juveniles. Decimos que son generalizadas porque se afectan ambos hemisferios al mismo tiempo y la crisis es una descarga que se da en ambos. En cambio, las que surgen tras un traumatismo son de inicio focal. Para cada una de ellas, el tratamiento es distinto y el pronóstico también», explica López.

Cómo es una crisis de epilepsia

Aunque se suele asociar la epilepsia a episodios generalizados de convulsiones violentas que afectan a todo el cuerpo, esta es solo una de las manifestaciones posibles de esta enfermedad. «Las crisis tonicoclónicas generalizadas son muy claras. El paciente se desploma, empieza con movimientos involuntarios de brazos y piernas, mordedura de lengua, incontinencia de orina y después de la crisis, hay un cuadro de confusión o sueño. Pero hay otras crisis más pequeñas en las que el paciente nada más se desconecta y a lo mejor hace pequeños movimientos de brazos o tiene una desconexión con el medio. Hay múltiples síntomas de crisis epilépticas y muchas no son conocidas. Las más frecuentes son las tonicoclónicas, que son fácilmente reconocibles», aclara López.

En realidad, los síntomas van a depender del tipo de epilepsia que se tenga y de los circuitos cerebrales que se vean afectados por ella. Así lo explica el doctor Antonio Gil-Nagel Rein, director de la Unidad de Epilepsia del Hospital Ruber Internacional en Madrid. «La epilepsia es una enfermedad de circuitos cerebrales. Aunque no es posible identificar el circuito enfermo en cada paciente, creemos que muchas enfermedades que causan epilepsia se deben a que existe algún trastorno en el circuito que se activa en el momento de las crisis. Eso se vio muy claramente en lo que se llaman epilepsias reflejas, es decir, epilepsias en las que surgen las crisis en relación con un estímulo externo, por ejemplo, la epilepsia fotosensible. La luz intermitente activa un circuito que no está funcionando bien, que es el circuito de la visión y, en concreto, de alguna subparte del circuito que tiene que ver con el procesamiento de luz intermitente y, a partir de ahí, se genera una crisis», detalla Gil-Nagel.