La cirugía vocal: «El cambio que se produce es brutal, son personas nuevas, con ganas de vivir»

ENFERMEDADES

La voz se compone de tono, volumen y timbre; en este último inflyen desde la lengua, al paladar o los dientes.
La voz se compone de tono, volumen y timbre; en este último inflyen desde la lengua, al paladar o los dientes. La Voz de la Salud

¿Sabías que, aunque pienses lo contrario, es probable que nunca hayas estado afónico?

17 abr 2022 . Actualizado a las 08:40 h.

La voz es un camino, un laberinto a través de nuestro cuerpo que empieza con una corriente de aire en los pulmones y sale convertida en nuestra tarjeta de presentación al mundo por nuestra boca. Tres ingredientes la esculpen: tono, volumen y timbre. «Me gusta mucho una definición que dice que la voz es una espiración sonora, simplemente eso», apunta como pincelada, entre la ciencia y la poesía, Juan Carlos Casado, uno de los grandes expertos sobre la voz en nuestro país, presidente de la Comisión de Voz y Laringología de la Sociedad Española de Otorrinolaringología, jefe del servicio de Otorrinolaringología del hospital Quirón-Salud de Marbella y director de su propia clínica en la localidad malagueña. La conversación con el doctor es un intercambio de voces ligeramente distorsionadas por las limitaciones del teléfono, con la opción de manos libres activada para así poder grabarla, pero pese a las inferencias él distingue matices imperceptibles para un oído sin educar: «En tu voz aprecio un componente rinolálico, como si tuvieses obstrucción nasal. Tal vez tengas una rinitis vírica», aventura. Y acierta. 

¿Por qué unas personas cantan bien y otras mal? ¿Sabías que, con total probabilidad, nunca te hayas quedado afónico aunque estés convencido de que sí? ¿Por qué una obra como Platero y Yo es la que define nuestra voz? ¿Se puede operar la voz para lograr un tono más o menos agudo? Son algunas de las preguntas a las que hemos encontrado respuesta. Pero vamos a empezar por el principio.

Los tres componentes de la voz

Tendemos a reducir al mínimo la voz y pensar que todo depende de nuestras cuerdas vocales (que por cierto, no está de más recordar que solo son dos). Su complejidad va mucho más allá. El timbre, el tono y el volumen son las tres características que logran que, cuando escuchamos hablar a alguien, podamos identificar a esa persona. 

El timbre: «Es nuestro carné de identidad; se ve influido por un montón de estructuras como la lengua, las fosas nasales, el velo del paladar, los dientes o la forma de los labios. Todo eso influye en el timbre de una voz. Los ventrílocuos lo que hacen es utilizar sus cavidades de resonancia y cambiar sus cualidades tímbricas para poder imitar a otra voz», explica Juan Carlos Casado, presidente de la Comisión de Voz de la Sociedad Española de Otorrinolaringología. 

El tono: «El tono es la frecuencia, lo que en inglés llaman pitch. El tono depende del tamaño, de la tensión y de la longitud de las cuerdas vocales», resume Casado.

El volumen: «El volumen depende, fundamentalmente, de la caja torácica. La voz es en definitiva una corriente aérea que se genera en los pulmones, pasa por una estrechez que son las cuerdas vocales y sale al exterior por la boca. Necesitamos aire, y de ese aire es del que depende el volumen».

Es decir, en el resultado final de nuestra voz influyen una gran cantidad de factores, es por eso también que operarla para cambiarla es tan difícil como impredecible es su resultado. «Con la voz sucede algo parecido a lo que pasa con el aparato digestivo. Que empieza en la boca y termina en el ano pasando por mil sitios diferentes. Influye el hígado, influye el páncreas, influye el intestino delgado e influye el estómago. Es algo similar. Un problema en la voz no se puede considerar solo una enfermedad de las cuerdas vocales. El otro día estuve en una charla y escuché una frase que me gustó mucho, decían que 'la voz no es el tono, es el todo'».

No nos quedamos afónicos, nos quedamos disfónicos y los remedios caseros no valen para nada

Se han preguntado alguna vez qué sucede cuando nos quedamos «afónicos». Las comillas son intencionadas, porque Juan Carlos Casado nos corrige: «La mayoría de las veces decimos que estamos afónicos y no estamos afónicos, sino disfónicos. Es decir, estamos roncos. Afónico es sin absolutamente nada de voz y eso es raro. Siempre tenemos un poco de voz y lo que sucede es que ha existido una inflamación de las cuerdas vocales que se llama corditis. La mayoría de las veces se resuelve espontáneamente en cuatro, cinco o seis días, pero cuando existe una disfonía que dure más de quince días es obligatorio la visita a un otorrinolaringólogo».

Le preguntamos por remedios caseros para poder aliviar la voz ronca y la respuesta nos coge por sorpresa. Si esperaban una lista detallada de los beneficios de la miel o del jengibre, sentimos decepcionarles. «Hay muchos remedios caseros, pero realmente ninguno sirve para nada», espeta. Sí descarta, sin embargo, algunas opciones como la menta por causar reflujo gastroesofágico (ya les hemos dicho que en nuestra voz influye casi todo).

Reconoce Casado que, sobre estos supuestos remedios, «los cantantes los utilizan mucho». «Que si vapores de agua, que si el elixir de la voz, que si caramelos con miel , nada de eso llega a las cuerdas vocales. ¡Y menos mal! Porque si llegase tendríamos una neumonía por activación. Los remedios caseros son, más que nada, un efecto placebo», explica rebajando la euforia. 

La voz se puede operar, ¿quiénes y por qué lo hacen?

El timbre de nuestra voz es nuestra huella dactilar, único e irrepetible. También es única nuestra nariz, claro, pero una rinoplastia no parece tener todas las profundas connotaciones identitarias que supone que nos operen nuestra voz para cambiarla. Juan Carlos Casado está especializado en hacerlo variando su tono. Es decir, modulándola hacia tonalidades más o menos agudas; más menos o menos graves; que no más o menos masculinas. «No me gusta hablar de feminización ni de masculinización de la voz, porque todavía sigo sin saber qué es una voz masculina o una voz femenina».

Las dos operaciones más comunes para cambiar la voz son la otoplastia modificada (para conseguir una voz más aguda) y la tiroplastia tipo III de Isshiki (para lograr una voz más grave). Los pacientes más comunes para la primera de ellas son mujeres trans que están en un proceso de reasignación de género. Por contra, y aunque pudiera parecer lógica, la tiroplastia no es una operación que se suela realizar en hombres trans: «Se ha visto que la testosterona, el consumo de andrógenos, sí produce una voz más grave. Algo que no pasa al revés con los estrógenos. El grupo de pacientes más frecuente de las tiroplastias suelen ser personas con trastornos de la muda vocal que en la pubertad no han experimentaron ese cambio en medio de la tormenta hormonal de la adolescencia por motivos endocrinológicos o psicológicos y resultan personas con un cuerpo de hombre y voz infantil».

La cirugía vocal

Hablemos de disforia vocal. Por contradictorio que parezca porque no se puede ver, la voz forma parte de la imagen que proyectamos. «Hay muchas personas que sienten que su voz no se corresponde a su cuerpo. Es lo que se llama la disforia vocal, personas que no están satisfechas con su voz. Tanto porque su voz sea grave o aguda. Entonces sufren, no quieren hacer una reserva en un restaurante por teléfono, no hablan en público cohibidos porque sienten que su voz no corresponde a como ellos o ellas se sienten. Supone una alteración de su autoestima, de sus relaciones sociales y laborales. A la hora de buscar trabajo es un gran problema y creo que los médicos, sobre todo los que nos dedicamos al tema de la voz, tenemos que dar una solución», argumenta Juan Carlos Casado, que desde su clínica en Marbella realiza desde hace tiempo este tipo de operaciones. Una experiencia de años en los que ha ido depurando la técnica.

«Imagínese que viene una persona que quiere tener una voz más aguda. El 95 % de los casos que opero son mujeres trans. Se someten a una otoplastia modificada para conseguir un buen resultado y después de la cirugía hacemos un reposo de 15 días antes de empezar sesiones de logopedia», dice. El resultado puede consultarse en su cuenta de Instagram, donde se puede escuchar el antes y el después de esa persona mientras lee un fragmento de Platero y yo. El porqué de esa lectura de la obra de Juan Ramón Jiménez no es casual. «Hace ya años que, para que todos hablásemos el mismo idioma, desde la Sociedad Española de Otorrinolaringología seleccionamos este texto cuando queremos analizar una voz. Utilizamos siempre el mismo texto, un texto que se denomina fonéticamente balanceado. Y ese texto, el que reúne todos los fonemas y características lingüísticas pertenece a un premio Nobel español, a Platero y Yo. Los americanos y los ingleses utilizan el “Rainbow Passage”».

Aunque no se puede predecir el resultado que se obtendrá tras el cambio de voz, Juan Carlos Casado asegura que esta cirugía es capaz de cambiar una vida. Reconoce incluso que sus mayores satisfacciones profesionales como cirujano se las han dado estos pacientes. «En el 95 % de los casos o más es muy satisfactorio. Siempre les decimos que hagan una prueba, que realicen una reserva en un hotel o restaurante por teléfono. Cuando ven que se refieran a ellas como señora o señorita, objetivo cumplido. Yo soy otorrinolaringólogo general y estoy especializado en el tema de la voz. Hago cirugías de oído, de garganta de nariz o de cuello, pero la cirugía que más satisfacciones me ha dado como profesional es la cirugía de cambio vocal. El cambio que se produce en la persona es brutal, es una persona nueva, con ganas de vivir, de salir, de conocer gente», asegura.

Agentes externos que cambian nuestra voz

Si algo hemos aprendido en La Voz de la Salud es cómo el tabaco está detrás de tantos problemas de salud que resulta sorprendente que siga estando tan extendido. También en la voz. El cigarrillo la cambia, algo que no deja de ser bastante profundo. «El tabaco es el principal agente irritante de la voz, pero también una infección, un traumatismo o un abuso vocal. Si un día caminamos mucho tiempo podemos tener una lesión de rodilla, lo mismo sucede con las cuerdas vocales. Sucede, por ejemplo, cuando tenemos que gritar para comunicarnos en ambientes ruidosos. Una alergia o un tumor, por ejemplo, también pueden afectar a la voz».

¿Por qué unas personas cantan bien y otras mal?

Ya que hablamos de voz, adentrémonos un poco en el mundo de las curiosidades. ¿Por qué mi vecino canta tan bien cuando lo escucho a través de la pared y yo lo hago tan mal? Si se preguntan si esta virtud se relaciona con algún rasgo fisiológico en el que puedan depositar su frustración, tenemos que informarles de que no es tan sencillo. «En el tema del canto, se dan dos situaciones. Pasa como con los futbolistas, está el que tiene unas capacidades innatas sin saber por qué y está el que practica. Hoy existen profesores de canto que te pueden reeducar la voz. Qué es lo que hace el profesor de canto. Utilizar las cualidades de una persona para enfocarlas hacia un buen resultado. ¿Cómo lo enfoca? Utilizando el diafragma y la musculatura torácica que es la que se usa en el canto, más que la garganta. La musculatura que rodea las cuerdas vocales es la que menos se utiliza», explica Casado. Es decir hay una parte innata y una parte aprendida, pero influyen más cosas además de la voz. Si usted tiene lo que se denomina «mal oído» (al fin y al cabo un proceso cerebral) y no es capaz de entonar, no culpe a su voz: «Existen unas cualidades innatas que los profesores de canto utilizan, pero un profesor puede decirte perfectamente ''mira, por mucho que lo intentes, no vamos a conseguir absolutamente nada''».

También aprovechamos para interrogar sobre por qué no nos gusta nuestra voz cuando la escuchamos grabada. ¿Por qué no suena tan distinta? «Nuestro oído está al lado de nuestra garganta y de las cavidades de resonancia y eso distorsiona la voz». Pero tranquilos, probablemente no sea tan «fea» como a ustedes les pueda parecer.

Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé
Lois Balado Tomé

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.

A Coruña (1988). Redactor multimedia que lleva más de una década haciendo periodismo. Un viaje que empezó en televisión, continuó en la redacción de un periódico y que ahora navega en las aguas abiertas de Internet. Creo en las nuevas narrativas, en que cambian las formas de informarse pero que la necesidad por saber sigue ahí. Conté historias políticas, conté historias deportivas y ahora cuento historias de salud.